Martes, 8 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Noticias Litoral

A 30 años de la partida de Gilda, el camino que recorrió su gran himno: de un estudio en silencio a las pistas de baile

La historia detrás de "No me arrepiento de este amor", la canción que la maestra jardinera compuso en medio de su propia transformación y que terminó convertida en el himno involuntario de una leyenda de la cumbia.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · 7 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Te voy a ser honesta: pocas veces me pasó de llegar a un ensayo y sentir que el aire estaba cargado de algo que no se puede fabricar. Esa tarde, mientras los músicos repasaban los arreglos de un tema que ya tiene tres décadas, entendí por qué "No me arrepiento de este amor" sigue sonando como si se hubiera grabado ayer. Es que la historia detrás de esa canción es, en el fondo, la historia de una mujer que se animó a cambiarlo todo y que pagó el precio más alto por hacerlo.

Miriam Alejandra Bianchi tenía 34 años cuando murió el 7 de septiembre de 1996 en un accidente vial sobre la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos. Hasta ese día había sido maestra jardinera, madre, cantante tropical y compositora. Pero antes de ser Gilda, fue una docente que un día respondió a un aviso y terminó dejando el aula para subirse a un escenario. La decisión fue tan radical como suena: implicó reorganizar su vida familiar, mudar su rutina y apostar por un oficio que todavía miraba con desconfianza a las mujeres que se animaban a vivir de la música.

Una canción compuesta en medio del cambio

"No me arrepiento de este amor" quedó inscripta, justamente, en ese momento de transición. Abre el disco Pasito a pasito con… Gilda, su tercer álbum, editado en 1994. Y hay un detalle que me encanta y que cuenta mucho de cómo era ella: la composición fue íntegra de Gilda, según me explicó el músico y productor Juan Carlos "Toti" Giménez, quien compartió con ella parte del trabajo artístico y a quien ella se la dedicó. Lo más significativo es que Gilda no quiso figurar como coautora, pese a la colaboración habitual que tenían ambos en el estudio. Un gesto que habla de un carácter particular: generoso, quizá, o tal vez firme con sus convicciones.

La sesión de grabación también tuvo lo suyo. El productor José "El Cholo" Olaya, según el relato de Giménez, no terminaba de convencerse de incluir el tema en el disco. Y la canción terminó registrándose mientras él estaba en Perú. Casualidades del oficio: ese día Gilda estaba resfriada y el arreglo de teclado se usó para reforzar la voz en uno de los pasajes. A veces uno se pregunta cuántas canciones emblemáticas nacen de un imprevisto técnico y de un productor que no estaba convencido.

Del frío estreno al abrazo del público

Te cuento cómo fue el recorrido del tema, porque nada fue lineal. La primera recepción fuerte llegó desde afuera: en Bolivia y en Perú, donde Gilda hizo presentaciones y pasó por la televisión. En la Argentina, el reconocimiento masivo vino después de su muerte, entre 1997 y 1998. El álbum volvió a circular, la canción ganó espacio en radios, en programas de televisión y en las pistas de baile, y se instaló como una de las composiciones más identificadas con su figura. En 1998, la banda Attaque 77 publicó su propia versión, un dato que muestra cómo la canción había cruzado la frontera del circuito tropical.

Con el paso de los años, la figura de Gilda quedó rodeada de una devoción popular que no es fácil de explicar con palabras periodísticas. Hay peregrinaciones, hay pedidos, hay quienes hablan de milagros atribuidos a su intercesión. Y en 2016 se estrenó la película biográfica que llevó como título justamente el nombre de la canción, con Natalia Oreiro como protagonista. Oreiro la describió como "una mujer que tuvo que luchar contra muchos prejuicios sociales, culturales y familiares", una síntesis que me parece justa para entender de dónde venía esa voz.

Por qué sigue sonando

  • Porque nace de una decisión de vida real: Gilda la compuso en el momento exacto en que dejó la docencia para vivir de la música.
  • Porque se grabó en condiciones casi de pretexto, con la cantante resfriada y un productor que no terminaba de aprobarla, y aun así quedó.
  • Porque su consagración fue póstuma: el público argentino la abrazó después de la tragedia de 1996.
  • Porque resume una historia de mujer que enfrentó prejuicios sociales, culturales y familiares para hacer lo que quería.
  • Porque ya no pertenece sólo a la cumbia: la versión de Attaque 77 la llevó a otros públicos y la película de Natalia Oreiro la sumó al imaginario popular.

A más de tres décadas de su lanzamiento, "No me arrepiento de este amor" sigue siendo la puerta de entrada más frecuente a la historia de Gilda. Y me parece que eso no es casual: condensa una elección de vida, las tensiones de una época y el costo de animarse. Cada vez que alguien la escucha en un boliche, en una radio o en una película, está escuchando también el eco de una mujer que dejó de dar clase en un jardín de infantes para subirse a un escenario. Y que, sin saberlo, terminó escribiendo uno de los himnos más inesperados de la música argentina.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo