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Bill Gates quiere meter a la inteligencia artificial adentro de un tratado global: qué propone y por qué choca con sus propios intereses

El cofundador de Microsoft publicó un plan que pide un organismo supranacional para auditar sistemas de IA, inspiré en el régimen nuclear, la aviación civil y el protocolo de ozono. También impulsa un impuesto a las empresas que reemplacen gente con bots y reserva de hasta el 40 por ciento de los puestos humanos. Los detalles, las cifras y lo que dejó afuera.

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Lucas GalloTecnología · 31 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura

El martes a la noche intenté pedir un turno médico por la web del sanatorio y terminé mirando una pantalla en blanco durante cuarenta minutos. Cuando por fin apareció el chatbot preguntándome si mi síntoma era dolor o no dolor, pensé en lo obvio: si hasta una ventanilla para sacar una receta necesita inteligencia artificial para funcionar mal, imagine qué puede hacer con algo realmente serio. Por eso la propuesta que Bill Gates puso sobre la mesa esta semana me parece, como mínimo, oportuna. Y un poco hipócrita, también.

Un tratado global con olor a no proliferación nuclear

El cofundador de Microsoft publicó un documento en el que propone crear un organismo supranacional con poder para auditar sistemas de inteligencia artificial. La idea, según explicó, es tomar lo mejor de tres marcos que ya existen y funcionan. El primero: el régimen de inspecciones nucleares, esa estructura que desde los años sesenta controla que ningún país arme una bomba atómica en el garaje. El segundo: los estándares de seguridad de la aviación civil, esos que hacen que tu vuelo de Aerolíneas no termine como un capítulo de Black Box. El tercero: el Protocolo de Montreal, el acuerdo internacional que en 1987 logró frenar el agujero de la capa de ozono prohibiendo los aerosoles que la estaban destruyendo.

Gates no aclaró si el nuevo organismo debería nacer de cero o si se le podría enchufar la capacidad extra a uno ya existente, tipo una OIEA (siglas en castellano: Organismo Internacional de Energía Atómica, ese ente de la ONU que vigila lo atómico) con esteroides. Lo que sí dejó por escrito es que, sin acuerdo entre Estados Unidos y China, no hay nada que hacer.

La reunión con Xi Jinping y la teoría del "primero se mueve Washington"

En esa línea, el equipo de Gates viene trabajando para cerrar un encuentro con el presidente chino, Xi Jinping, previsto de manera provisoria para noviembre. El encuentro todavía no está confirmado. La lógica que maneja el fundador de Microsoft es bien concreta: si Estados Unidos toma la iniciativa y empieza a poner restricciones sobre ciertos modelos de IA, China se sumaría después. Y a partir de ahí, dijo textualmente Gates, se sumaría el resto del mundo.

“El mundo entero se sumaría a esa iniciativa.”Bill Gates

Acá es donde aparece la primera sonrisa incómoda. Gates construyó su fortuna vendiendo software que corre en cada computadora del planeta. Hoy pide que los gobiernos coordinen una arquitectura regulatoria para la tecnología que él mismo ayudó a instalar en la vida cotidiana. No es incompatible con pedir reglas, ojo. Pero merece que al menos lo aclaremos.

Qué se controlaría y qué quedaría fuera de la lupa

Entre las áreas que el nuevo esquema debería vigilar, Gates mencionó especialmente dos. La primera: los sistemas capaces de diseñar moléculas o de facilitar ataques biológicos, o sea, modelos que podrían ayudar a una persona con conocimientos básicos a sintetizar un agente patógeno. La segunda: cualquier aplicación que permita automatizar procesos críticos sin supervisión humana.

El fundador de Microsoft se apuró a aclarar algo que la propia industria repite cuando le piden regulación: supervisar no es prohibir. La vigilancia podría limitarse a los usos de mayor riesgo, dijo, sin bloquear aplicaciones médicas, científicas o industriales. Lo tradujo con una frase bastante razonable: no se trata de frenar la industria, sino de ponerles cinturón de seguridad a los modelos que pueden causar daño.

El impuesto a los robots y la cuota del 40 por ciento de empleo humano

La propuesta también tiene dientes económicos, y son dos. El primero es un impuesto sobre los ingresos de las empresas que reemplacen trabajadores con resultados generados por inteligencia artificial. La plata recaudada, según Gates, debería ir a financiar redes de protección social para los que se queden afuera.

Sobre la autorregulación de las big tech, Gates fue directo y, curiosamente, le soltó la mano a su propia industria: "Es positivo que algunas empresas de IA estén proponiendo soluciones a los desafíos provocados por su propia tecnología, pero no deberíamos esperar que sean ellas quienes lideren el proceso". Y agregó que varios de los problemas en juego exceden la capacidad técnica de las compañías, y que dejarlas solas al frente del asunto termina siendo, citando el espíritu de su argumento, como pedirle al zorro que cuide el gallinero.

Ahora bien, antes de aplaudir, conviene leer la letra chica. Gates no especificó quién financiaría ese organismo supranacional, cómo se elegirían sus autoridades, ni qué sanciones tendría para los países que no cumplan. Tampoco quedó claro cómo se evitaría que el nuevo ente termine capturado por los mismos actores que debe vigilar, algo que ya pasó con parte de la estructura de las big tech dentro de distintos gobiernos. Y, por último, no dijo nada sobre los modelos que ya están en producción y que, a esta altura, están tan metidos en la vida cotidiana como el Wi-Fi del bar de la esquina.

Mientras tanto, mi turno médico sigue sin aparecer y el chatbot del sanatorio me sigue preguntando si mi síntoma es dolor. Si Gates tiene razón y la única forma de que esto no termine peor es con un tratado global, más vale que la reunión con Xi Jinping en noviembre no quede en otra pantalla en blanco.

Consejo del día (sí, me lo autoricé yo mismo)

No espere a que Microsoft, Google o Meta le avisen qué tan peligrosa es la IA que ya están vendiéndole. Lea las propuestas regulatorias que empiezan a circular, fijese qué dice cada candidato sobre el tema, y exíjale a quien vote que tenga postura. Si hasta el fundador de una de las empresas más grandes del mundo dice que la industria sola no puede, es porque la industria sola no puede.

LG
Lucas GalloTecnología

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