Martes, 8 de septiembre de 2026
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Black Eyed Peas volvió a Buenos Aires, pidió un mate y se quedó dos horas haciendo bailar al Movistar Arena

Will.i.am, apl.de.ap, Taboo y J. Rey Soul repasaron más de dos décadas de hits en un show que terminó con pedido de matrimonio en escena y una bandera argentina en las pantallas del estadio.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Lo confieso: llegué al Movistar Arena con una mezcla de curiosidad y nostalgia. Eran las nueve de la noche y la fila ya daba vuelta a la manzana. Había familias con hijos chicos, grupos de amigos de cuarenta y tantos que se conocían desde la última vez —en 2010— y un montón de pibes que, imagino, descubrían a Black Eyed Peas por sus padres. Cuando se apagaron las luces, el ruido fue de estadio de fútbol. La gente sabía que esta espera había sido larga y estaba dispuesta a recuperar los dieciséis años de ausencia de una sola vez.

La banda subió al escenario con Will.i.am al frente, apl.de.ap y Taboo a los costados y J. Rey Soul tomando la voz que durante muchos años fue de Fergie. El arranque fue una declaración de intenciones: Let's Get It Started, Boom Boom Pow y Rock That Body encadenadas, sin respiro, con el público saltando desde la primera estrofa. Las pantallas cambiaban de forma y de color todo el tiempo, había fuego de artificia en los momentos fuertes y los artistas se movían por una pasarela que se metía entre la gente.

Una carrera en una sola noche

El recorrido pasó por las distintas etapas del grupo. Hubo lugar para los hits de los 2000 —Pump It, Don't Stop the Party, Shut Up, My Humps— y también para los cruces con la música latina que la banda viene explorando hace rato: RITMO (Bad Boys for Life), MAMACITA y MABUTI sonaron con bases bien fuertes y un público que las cantó de memoria. Apl.de.ap tuvo su momento propio con Bebot, un tema que, como contó en escena, lo conecta con sus raíces filipinas. Will.i.am se tomó un rato para repasar parte de su carrera solista, con #thatPower y Scream & Shout, antes de volver al formato grupal con Somebody to Love Me y GIRL LIKE ME.

En uno de los parates, Taboo tomó un mate que alguien le acercó desde la primera fila. Le dio un sorbo largo, miró al público y dijo: "Me quiero sentir bien argento". Después se lo regaló a una chica de las primeras filas. Minutos antes había celebrado el regreso al país: "Es un placer ser latino y estar en Argentina". El momento fue breve pero desató una ovación que tardó en apagarse.

“Es un placer ser latino y estar en Argentina.”Taboo

Pedido de matrimonio en vivo

La sorpresa de la noche llegó sobre el final, cuando sonaban Where Is the Love? e I Gotta Feeling. Una mujer del público subió al escenario invitada por la producción. Mientras cantaba abrazada a uno de los bailarines, su pareja apareció por el otro costado con un micrófono en la mano y un anillo en la otra. La propuesta fue breve, el sí fue inmediato y el estadio entero se vino abajo. Después se supo que la pareja se había conocido en 2010, durante la última visita de la banda al país. La historia fue tan redonda que costaba creer que no estuviera guionada, pero así la contaron ellos.

El cierre fue un bloque pensado para dejar al público cantando camino a la salida: Meet Me Halfway, My Humps, Shut Up y una última pasada por I Gotta Feeling, con los cuatro artistas levantando una bandera argentina mientras la imagen se proyectaba en las pantallas gigantes. Cuando bajaron del escenario, el estadio siguió un rato con la música puesta y con la sensación de haber recuperado algo que muchos creían perdido. Black Eyed Peas sonó toda la noche como si los dieciséis años no hubieran pasado, y eso, para una banda con más de dos décadas de carrera, no es poco.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

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