Brasil lo dio vuelta en Brisbane y se fue de Australia con una sonrisa y un susto
La Verdeamarela de Ancelotti perdía 2 a 1, lo empató antes del descanso y lo rompió en el segundo tiempo con goles de Bruno Guimaraes y Vinícius Junior. Preocupa la salida de Raphinha por una molestia muscular.

El penal de Vinícius a los 80 minutos, después de una infracción de Nestory Irankunda dentro del área, selló el 4 a 2 de Brasil sobre Australia en Brisbane y le permitió a Carlo Ancelotti cerrar la gira con una victoria que no fue tan tranquila como sugiere el resultado. La Verdeamarela tuvo que remar desde abajo, sudar la camiseta y, sobre todo, rezar un padrenuestro por el capitán que se fue tocado al vestuario.
Porque la foto del partido no es el gol de Vinícius ni el cabezazo de Bruno Guimaraes. La foto es Raphinha tirado en el césped, agarrándose la pierna derecha, con esa cara de jugador que sabe que la cosa viene mal. La Confederación Brasileña confirmó que el delantero del Barcelona sintió molestias en el mismo lugar donde ya lo habían agarrado los isquiotibiales y el muslo. Un déjà vu que a cualquiera le arruina el fin de semana.
El primer tiempo: empate que sabía a poco
El arranque fue una calesita. A los tres minutos, Vanderson, lateral derecho que todavía se está ganando un luguito en la selección, clavó el 1 a 0 con su primer grito con la camiseta amarilla. Australia, que mantuvo los mismos once que en el primer amistoso, no se achicó: Circati empató de cabeza tras un córner de Metcalfe, y el propio Metcalfe, cinco minutos más tarde, la puso contra un palo desde afuera del área con un zurdazo que dejó mirando a la defensa.
Ahí nomás apareció la jerarquía. Penal de Raphinha, sancionado por una falta de Harry Souttar sobre Danilo, y al vestuario 2 a 2. Empate que en el papel parecía rescatable, pero que en la cancha dejaba a Brasil con más preguntas que respuestas. Ancelotti había metido siete cambios y había renovado toda la defensa, más una variante en el mediocampo con Gabriel Bontempo. Estaba claro que el italiano estaba probando cosas.
El segundo tiempo: Endrick como llave
Para el complemento, el técnico movió el banco y metió a Endrick por el capitán lesionado. El pibe del Real Madrid, que en Madrid no la está pasando bien y necesita minutos como el aire que respiramos, le cambió la cara al partido. A los 69, se filtró por la izquierda y metió un centro pasado que Bruno Guimaraes empujó a la red para el 3 a 2. Once minutos más tarde, otra vez Endrick ganó la infracción que derivó en el penal de Vinícius. Asistencia directa y media.
El motorzinho de Newcastle fue la voz del plantel cuando terminó el encuentro. Con la franqueza que lo caracteriza, Guimaraes admitió que el primer partido no había sido “nada bueno” y que los jugadores sabían que tenían que dar más, al margen del esquema o de quién pusiera el técnico. Una declaración de autocrítica que, en medio de la transición entre el ciclo de Dorival y la llegada de Ancelotti, no le cae mal a nadie.
Lo que viene y lo que preocupa
Brasil cierra la ventana de octubre con un triunfo y un empate, suma rodaje antes del Mundial y se programa el próximo amistoso ante India en Calcuta. Pero la verdadera noticia de la noche fue la pierna de Raphinha. Si la molestia se confirma, el Barcelona pierde a su hombre más desequilibrante justo cuando LaLiga entra en zona de definición, y Ancelotti pierde a su referente para los partidos que vienen.
Brasil ganó, sí. Pero se fue de Australia con más dudas que certezas, una victoria con sabor a prueba aprobada y un dolor de cabeza que puede ser grande. El fútbol, a veces, es así: te da con una mano lo que te saca con la otra.
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