Viernes, 11 de septiembre de 2026
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Chaco teje una red de salud mental que sale a buscar a cada vecino, incluso de madrugada

Un proyecto en la Legislatura chaqueña propone ordenar la atención bajo nodos regionales, con equipos interdisciplinarios, guardias las 24 horas y un plan de cuidados para que nadie quede a la deriva después de una crisis

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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · 11 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La esquina de la Legislatura chaqueña se volvió, en las últimas semanas, el punto de partida para una discusión que hace rato viene dando vueltas en las salas de espera, en los barrios y en las mesas familiares de toda la provincia. Un proyecto de ley que empezó a tomar forma en ese recinto busca algo que, si uno lo piensa un segundo, parece de una sencillez enorme pero que en la práctica casi nunca está garantizado: que cada persona que necesita atención de salud mental en Chaco pueda encontrar una respuesta cerca de su casa, en cualquier momento del año, y que nadie quede dando vueltas solo después de una crisis o una internación. La idea central es crear la Red Provincial de Salud Mental Comunitaria, una estructura que no inventa la rueda sino que se propone ordenar, articular y darle presencia territorial a los dispositivos, programas y profesionales que ya forman parte del sistema público, pero que hasta ahora funcionan de manera dispersa, con criterios dispares y, muchas veces, con falencias que los propios trabajadores conocen bien.

Nodos regionales y equipos que salen del hospital

El modelo que se discute en la Legislatura chaqueña plantea dividir a la provincia en nodos regionales de salud mental, siguiendo la misma lógica de las regiones sanitarias que ya existen. Cada nodo tendrá la responsabilidad de hacer un relevamiento detallado de su población: qué servicios están funcionando, dónde quedan los agujeros, qué barreras de acceso sufren los vecinos para llegar a una consulta. A partir de ese diagnóstico, se irán sumando equipos interdisciplinarios conformados por psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, una combinación que en la provincia todavía es más una excepción que una regla. La propuesta es que estos equipos no se queden esperando detrás de un mostrador: la idea es que hagan consultas ambulatorias, visitas domiciliarias, intervenciones en crisis y, sobre todo, un seguimiento real de los pacientes después de las internaciones, esa etapa que tantas veces queda en el limbo y que es donde se juegan las peores recaídas.

  • Nodos regionales alineados con las regiones sanitarias existentes, con diagnóstico local de necesidades y recursos.
  • Equipos interdisciplinarios con psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos.
  • Atención ambulatoria, visitas domiciliarias e intervenciones en crisis con continuidad tras las internaciones.
  • Creación de centros comunitarios, hospitales de día, espacios de rehabilitación psicosocial y dispositivos para las familias.

Guardias que no se apagan y un plan de cuidados a medida

Uno de los puntos que más llamó la atención en el debate es el capítulo dedicado a las urgencias. El proyecto propone armar una estrategia provincial de atención de crisis que funcione las 24 horas, todos los días del año, con protocolos definidos en cada región para recibir consultas, evaluar al paciente y, sobre todo, actuar rápido cuando hay riesgo cierto. Cada nodo deberá garantizar la continuidad del seguimiento, algo que hoy depende mucho de la buena voluntad de los profesionales o de que la familia tenga los recursos para sostener un tratamiento. En paralelo, la iniciativa establece la obligatoriedad de elaborar un Plan Individual de Cuidados en los casos que lo requieran, con un equipo responsable asignado y un abordaje que contemple no solo al paciente sino también a su entorno familiar y comunitario, una mirada que los especialistas vienen reclamando hace años porque la salud mental, se sabe, no se atiende en el consultorio y nada más.

La prevención del suicidio ocupa un lugar propio en el texto. La propuesta apunta a integrar los programas provinciales que ya están en marcha, a priorizar el seguimiento de las personas en situación de riesgo y a desarrollar acciones de posvención para quienes transitan un duelo después de la pérdida de un ser querido en estas circunstancias, un acompañamiento que suele quedar afuera del sistema y que, cuando falta, deja huellas profundas en familias enteras. Los trabajadores de los servicios involucrados recibirán capacitación específica, un punto clave porque sin formación permanente los protocolos quedan en los papeles. Si el proyecto se convierte en ley, el Ministerio de Salud chaqueño tendrá 180 días para presentar un plan de implementación con metas concretas a cinco años, un plazo que en el sector se lee con expectativa pero también con cautela: coordinar lo que ya existe suena razonable, pero requiere presupuesto, decisión política y equipos que no se desgasten en el camino.

“Acá lo que se está discutiendo es si vamos a tener una red de verdad, que llegue al barrio, o si va a quedar en otro anuncio que se pierde entre las crisis de cada semana”vecino del microcentro chaqueño, consultado por este portal
AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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