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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Chequeos que no duelen: por qué ir al médico sin tener nada es una de las mejores cosas que uno puede hacer por sí mismo

Aunque el cuerpo no avise, hay silencios peligrosos. Un repaso por los controles preventivos que recomiendan los profesionales, qué miran según la edad y por qué los antecedentes familiares pesan más de lo que parece.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Chequeos que no duelen: por qué ir al médico sin tener nada es una de las mejores cosas que uno puede hacer por sí mismo

Acá, en la esquina de cualquier barrio porteño, es casi un clásico escuchar a alguien decir eso de "yo al médico solo voy cuando me duele algo". Como si el cuerpo fuera un motor que recién merece una revisada cuando empieza a hacer ruido. Pero la realidad, según explican los especialistas en atención primaria, es bastante distinta: sentirse bien no es lo mismo que estar sano, y muchas de las condiciones que más complicaciones generan en la edad adulta suelen crecer en silencio durante años, sin dar señales evidentes hasta que el problema ya está instalado.

Qué se mira en una visita preventiva y por qué importa cada dato

En una consulta de control, el equipo de salud suele registrar peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria, además de revisar ojos, oídos, piel y mucosas. Es un paneo general que, aunque parezca rutinario, permite detectar desvíos que el paciente jamás notaría por su cuenta. Una presión arterial elevada, por ejemplo, puede pasar desapercibida durante mucho tiempo y terminar dañando el corazón o los riñones sin que nadie haya sentido un solo síntoma. Como me decía esta semana Marta, vecina de Boedo, mientras esperaba el turno en el centro de salud: "Yo venía por un trámite y terminé descubriendo que tenía la presión por las nubes. Si no me sentaba en ese consultorio, seguía caminando como si nada".

Los análisis de laboratorio: una foto del interior

A ese examen clínico se suman los análisis de sangre, que aportan información clave sobre el funcionamiento renal y hepático, los niveles de glucosa y colesterol asociados al riesgo cardiovascular, la presencia de anemia o de procesos inflamatorios. La indicación de cada estudio no es automática ni uniforme: el profesional decide qué pedir según la edad, el sexo, los hábitos y el historial de cada paciente. En el caso de Florencia, vecina de Almagro, el médico de cabecera le sumó un control de tiroides porque su madre había tenido problemas de tiroides en la menopausia. "Me lo sacaron en sangre y estaba altísimo. Empecé el tratamiento y ahora estoy otra persona", cuenta, todavía un poco asombrada de que algo tan simple le hubiera cambiado la vida cotidiana.

Edad, antecedentes y frecuencia: el calendario que cambia con los años

La frecuencia de los chequeos no es la misma a los 25 que a los 55. Un adulto joven, sano y sin antecedentes suele necesitar un control cada uno a tres años. A partir de los 40, en cambio, las recomendaciones tienden a pasar a ser anuales, porque es la franja en la que empiezan a aparecer los primeros indicadores de riesgo cardiovascular y metabólico. Entre los 45 y los 75 años, los especialistas sugieren incorporar la detección temprana del cáncer colorrectal, ya sea mediante colonoscopia cada diez años o por otros métodos alternativos, según el caso. Si hay antecedentes familiares directos de enfermedades cardíacas, diabetes o ciertos tipos de cáncer, ese calendario se adelanta y se intensifica: los controles pueden empezar antes y repetirse con mayor periodicidad. Como señaló Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah, los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual.

Embarazo, enfermedades crónicas y vacunas: las otras ramas del control preventivo

  • Durante la gestación, las consultas prenatales regulares permiten detectar a tiempo complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional, problemas de crecimiento fetal o infecciones que pueden afectar a la persona gestante y al bebé.
  • Las personas con enfermedades crónicas, como diabetes o hipertensión, requieren controles más seguidos para ajustar tratamientos, evitar descompensaciones y prevenir el avance de posibles complicaciones.
  • El calendario de vacunación también es parte del chequeo: revisar que estén al día las dosis correspondientes a cada edad y a cada situación particular es una de las formas más simples y efectivas de cuidar la salud a largo plazo.
“Yo venía por un trámite y terminé descubriendo que tenía la presión por las nubes. Si no me sentaba en ese consultorio, seguía caminando como si nada.”Marta, vecina de Boedo
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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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