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Domingo, 4 de octubre de 2026
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Consumo pymes: el septiembre que se conformó con lo justo y dejó la cuenta grande para más adelante

El relevamiento de CAME muestra un alza interanual del 0,3%, pero una caída mensual del 1,2% y un acumulado de nueve meses que ya retrocede 2,1%: los hogares compraron lo indispensable, eligieron lo más barato y postergaron obras y conjuntos de ropa.

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Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto · · 5 min de lectura
Consumo pymes: el septiembre que se conformó con lo justo y dejó la cuenta grande para más adelante

Quiero arrancar por el dato que define el ánimo de las góndolas y de las persianas a media asta: la pizarra de septiembre cerró con las ventas minoristas de las pymes cayendo 1,2% en la comparación mensual desestacionalizada, y acumulando en los primeros nueve meses del año una baja del 2,1% frente al mismo período del año anterior, según el relevamiento que acaba de difundir la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. En la foto interanual, en cambio, la medición a precios constantes arrojó una suba del 0,3%, después de dos meses seguidos de retrocesos, un número que parece un suspiro de alivio pero que, leído con cuidado, termina contando una historia bastante más incómoda: la del consumidor que entra al negocio, compara, pregunta si hay segunda marca y, si la primera opción le parece cara, se da vuelta y vuelve a la calle.

Porque lo que dejó septiembre en la calle, del barrio al centro y del centro al barrio, fue un patrón de conducta que el informe de CAME describe con mucha precisión y que cualquiera que haya acompañado a un ama de casa o a un matrimonio a hacer las compras de fin de mes reconoce al primer golpe de vista: se priorizó lo necesario, se eligieron opciones más económicas y se postergaron todos los gastos grandes que se pudieron postergar. Muebles, obras integrales, conjuntos de ropa de temporada y hasta esas compras de bazar que suelen acompañar los cambios de estación quedaron, otra vez, en la lista de pendientes. El consumidor argentino, en septiembre, fue un consumidor del estricto presente: pagó lo que no podía dejar de pagar, y el resto lo miró de lejos.

Alimentos, carne aviar y la estrategia del ticket chico

El rubro alimentos y bebidas, que suele ser el termómetro más sensible de la mesa familiar, terminó septiembre un 3,1% por debajo del mismo mes del año pasado, una caída que no llama la atención cuando se conoce el resto del informe: los hogares concentraron el gasto en productos esenciales, achicaron los montos de cada compra y avanzaron en un reemplazo que ya tiene varios meses pero que en este relevamiento aparece subrayado con más fuerza, el de los cortes de carne vacuna por opciones avícolas. Es un movimiento que tiene lectura económica, por la diferencia de precio por kilo, y lectura simbólica, porque cuando la carne vacuna pierde lugar en la olla el indicador social deja de ser técnico y se vuelve, sin vueltas, político.

La vivienda: arreglar sí, construir no

La otra cara del mes estuvo en la vivienda, pero con una grieta fina que el informe de CAME se encarga de marcar con números. Las ferreterías, los materiales eléctricos y los rubros ligados a la construcción crecieron 3,3% interanual, traccionadas por las reparaciones y el mantenimiento del hogar; en cambio, las compras destinadas a obras nuevas siguieron frenadas, y bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles acumularon una caída del 3,4%. Traducido: el argentino arregló lo que tenía que arreglar, pero no se largó a hacer la cocina nueva ni a cambiar los muebles del living. Mantener, sí; ampliar, no.

Indumentaria: la primavera salvó los papeles, con reparos

La llegada de la primavera le dio algo de aire a la indumentaria, aunque con la misma lógica que se vio en el resto de la góndola: compras concentradas en prendas básicas y reemplazos puntuales, no en renovación de fondo de armario. El sector creció 5% interanual, calzado y marroquinería avanzó 3,5%, farmacia 1,5% y perfumería apenas 0,7%. CAME aclaró, con honestidad que hay que reconocer, que las mejoras de ropa y calzado se calcularon sobre niveles que el año anterior habían caído de manera considerable, una aclaración que impide festejar los porcentajes y obliga a leerlos con la regla en la mano.

  • Ventas minoristas pymes en septiembre: +0,3% interanual y -1,2% mensual desestacionalizado.
  • Acumulado enero-septiembre: -2,1% frente al mismo período de 2025.
  • Alimentos y bebidas: -3,1% interanual, con mayor sustitución de carne vacuna por aviar.
  • Ferretería, materiales eléctricos y construcción: +3,3% interanual, empujadas por reparaciones.
  • Bazar, decoración, textiles del hogar y muebles: -3,4% interanual, con obras nuevas paralizadas.
  • Indumentaria: +5% interanual; calzado y marroquinería, +3,5%; farmacia, +1,5%; perfumería, +0,7%.

Promociones, cuotas cortas y la letra chica de la liquidez

Para que la rueda no se detuviera del todo, las promociones bancarias y las cuotas sin interés de plazos cortos fueron la llave que destrabó operaciones en varios rubros, sobre todo en indumentaria y calzado. Pero acá viene el dato que a mí, Osvaldo Marchetti, más me preocupa y que el propio informe de CAME no esconde: los comerciantes consultados admitieron que aceptaron resultados económicos negativos a cambio de conseguir liquidez, una decisión que se entiende cuando uno mira el flujo de caja, pero que en el balance de todo el año empieza a dejar marcas. Se vendió más en la foto, pero se ganó menos en la substancia, y eso es una diferencia que el consumidor no siempre ve y que el pequeño comerciante paga religiosamente cada fin de mes.

Mientras tanto, en el mostrador, la escena se repite: Daniela, de la panadería de barrio, me dice que la gente lleva dos medialunas en lugar de cuatro; Jorge, del taller de motos del pueblo, asegura que cambió dos cubiertas y cobró la mitad en dos pagos; y Marcelo, productor del sur de Santa Fe, me confiesa que pasó a comprar la ropa de los chicos en la feria de segunda mano porque la tienda del pueblo le parecía inalcanzable. Son tres voces distintas de una misma película, la del consumo que se conforma con lo justo. Y mientras el Estado no resuelva el problema de fondo, que es el salario real que no termina de recuperar lo perdido y la incertidumbre que no se anima a despegar, septiembre de este año va a quedar registrado, en las pizarras y en la memoria, como un mes en el que la gente volvió a entrar a los negocios, pero volvió pensando en cómo salir lo más rápido posible.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto

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