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Cuando Messi deja la selección, las familias se preguntan qué contarles a los chicos sobre la vida de él

El retiro del capitán de la selección argentina abre una conversación larga y necesaria en muchas casas: qué se puede aprender de una carrera construida con paciencia, familia y trabajo en equipo, mucho más allá de la pelota. Un libro de una madre y su hija, “¡Messirve!”, había ordenado esa charla antes de que el propio Messi la confirmara con su despedida.

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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · 3 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Acá, en la esquina de cualquier barrio argentino, la noticia de que Lionel Messi se aleja de la selección todavía se comenta en la fila del kiosco, en la mesa del domingo y, sobre todo, en la cocina de las casas donde hay chicos que crecieron viéndolo levantar copas. No es una despedida más: es el corte de un hilo que acompañó a varias generaciones desde Rosario hasta la Patagonia, y que dejó un camino que se puede recorrer en familia, sin prisa, como quien abre un álbum y se detiene en las fotos que más le dicen algo.

Lo cuentan muy bien Verónica de Andrés y su hija Florencia Andrés en ¡Messirve! (Ediciones B), un libro pensado justamente para eso: para transformar la figura del diez en una conversación concreta con los más chicos sobre temas que no aparecen en los titulares deportivos. Madres y padres lo usan como una excusa para hablar de esfuerzo, de caerse y levantarse, de cómo se sostiene una familia cuando las cosas se ponen difíciles y de por qué casi nada importante se hace solo.

Las cinco puertas que abre la carrera de Messi

  • Talento y disciplina no son lo mismo: una frase del propio Messi, dicha sin dramatismo, resume que lo que parece un éxito de la noche a la mañana en realidad lleva 17 años y 114 días de trabajo silencioso, y eso se le puede explicar a un chico con total claridad.
  • El error como parte del camino: Messi no siempre ganó ni siempre jugó bien, y las autoras proponen usarlo para una charla en casa sobre por qué la excelencia no es perfección sino la pregunta de cómo mejorar la próxima vez.
  • La familia como ancla: el capitán repitió una y otra vez que su mujer, sus hijos y sus padres son los que le marcan el norte, y mencionó a los suyos como quienes le inculcaron que no todo da igual, una idea sencilla y enorme para transmitir en una sobremesa.
  • El equipo como condición: insistió durante años en que sin sus compañeros no habría logrado nada, una frase que sirve para un nene en una cancha de fútbol tanto como para una chica en un grupo de la escuela o un adolescente en su primer trabajo.
  • La humildad como forma de estar en el mundo: la manera en que se paró frente a la fama y frente a las críticas se convirtió, sin buscarlo, en un ejemplo cotidiano que las familias pueden leer en clave propia, lejos del escenario del estadio.

Conversé por teléfono con Jorge, un vecino de Villa del Parque que lleva a su hijo de nueve años a una escuelita de fútbol del barrio desde que tenía seis. Mientras Messi hablaba en su despedida, Jorge miraba la tele con el nene sentado al lado y me dijo algo que resume lo que muchas familias están sintiendo estos días: “Le dije que se puede ser el mejor del mundo y volver a casa y ser un tipo común, y que las dos cosas juntas son las que lo hacen grande, no solo los goles”. A Jorge le brillaba la voz y no lo escondía, porque sabe que ese pibe que todavía moja la pelota en el playón va a tener que aprender, tarde o temprano, que la constancia pesa más que el talento y que la mesa familiar es el primer escudo frente a cualquier tormenta.

Las autoras insisten en un punto que a esta altura parece obvio pero no lo es tanto: no se trata de endiosar a Messi ni de convertirlo en un santo de almanaque, sino de tomar lo concreto, sus frases reales, sus decisiones reales, y traducirlas a la vida de un chico que va al colegio, que se pelea con un amigo, que pierde un examen o que se cae en un partido del barrio. La despedida del capitán, dicen, no es un final: es la oportunidad de abrir un libro en familia y empezar, con paciencia, una charla que va a durar mucho más que cualquier resultado en la televisión.

“Le dije que se puede ser el mejor del mundo y volver a casa y ser un tipo común, y que las dos cosas juntas son las que lo hacen grande, no solo los goles.”Jorge, vecino de Villa del Parque
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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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