El blue aflojó cinco pesos en una rueda que el campo miró de reojo: la pizarra quedó en 1.545 y el río sigue marcando el pulso
La cotización informal retrocedió levemente frente al dólar oficial del Nación, que se sostuvo en 1.530 para la venta; el CCL volvió a ser la variante más cara y el tipo de cambio para consumos con tarjeta en el exterior trepó hasta 1.989.

A primera hora de la tarde, mientras en el surco las sembradoras siguen esperando el piso justo para entrar y en el puerto los turnos de carga se negocian con la misma urgencia de siempre, la pizarra del dólar blue marcó 1.545 pesos para la venta, cinco menos que en la jornada anterior, y dejó una señal que en el agro se lee siempre con cuidado: el mercado paralelo aflojó, aunque sin alterar el paisaje general.
La rueda, en términos concretos, mostró una estabilidad relativa que para muchos productores es casi un alivio. El dólar oficial del Banco Nación cerró en 1.480 para la compra y 1.530 para la venta, una referencia que rige para la mayor parte de las transacciones cotidianas y que termina siendo, en la práctica, la vara con la que se miden los costos de la cosecha fina, los fletes cortos y el pago de servicios en las cooperativas del interior.
Las otras variantes, una por una
- Dólar blue: compra 1.525, venta 1.545, con una baja de cinco pesos respecto del cierre previo.
- Dólar oficial del Banco Nación: compra 1.480, venta 1.530, sin cambios.
- Dólar MEP (también llamado bolsa): compra 1.534,40, venta 1.536,10, prácticamente pegado al oficial.
- Contado con liquidación (CCL): compra 1.617,50, venta 1.618,50, la cotización más alta de la jornada.
- Dólar cripto: compra 1.614,23, venta 1.616, valores cercanos al CCL.
- Tarjeta en el exterior: tipo de cambio de referencia en 1.989, donde se liquidan los consumos en moneda extranjera.
En definitiva, la brecha entre el blue y el oficial quedó en apenas quince pesos medida por el precio de venta, una diferencia chica que no mueve el amperímetro de los negocios de exportación pero que, del surco al buque, se traduce en discusiones cotidianas: el productor que cobra en pesos y debe pagar un insumo importado, el camionero del sur de Santa Fe que reabastece a kilo de maíz, el acopiadero que cierra un forward y espera la liquidación.
“Cuando el blue baja cinco pesos no cambia la vida de nadie, pero te ordena la cabeza: sabés que mañana podés volver a calcular sin sorpresas, que es lo que uno pide en medio de la campaña.”Carlos, productor agropecuario de Venado Tuerto
Sin embargo, detrás de la calma cambiaria hay un dato que la pizarra no muestra y que pesa: el contado con liquidación, que es el camino que usan las empresas para mover divisas por fuera del banco local, terminó casi ochenta pesos arriba del oficial, y el tipo de cambio que se aplica a los gastos con tarjeta en el exterior trepó hasta 1.989 pesos, un número que golpea fuerte en el bolsillo de quienes viajan, estudian afuera o compran tecnología afuera del país. Lo que el Estado todavía no resolvió es de qué manera encara esa distancia creciente entre el dólar que rige para la producción y el dólar que rige para el consumo dolarizado, una grieta que se profundiza mientras el río sigue marcando el pulso de las exportaciones y la logística agroindustrial aguarda definiciones de fondo.
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