Jueves, 24 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Noticias Litoral

El crédito como puente cotidiano: siete de cada diez familias en barrios populares porteños viven con deudas que financian la comida y la salud

Un relevamiento de la UBA y el Movimiento Evita muestra que el 72% de los hogares consultados se financia con tarjetas y préstamos personales para llegar a fin de mes, mientras la informalidad laboral alcanza al 66% de esas familias.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto · 24 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Abrimos la pizarra del consumo popular y el número de hoy no deja indiferente a nadie: siete de cada diez hogares consultados en barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires arrastran alguna deuda, según el último estudio del Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, elaborado junto al Movimiento Evita. No se trata de un dato suelto: es la radiografía de una economía familiar que, como me confía una vecina del barrio Padre Mugica mientras acomoda changuitos en una verdulería de la zona sur, se sostiene a fuerza de plástico y de promesas de pago que a veces no se cumplen.

El cuadro es elocuente. El 71,3% de quienes utilizan tarjeta de crédito pidió dinero prestado para cancelar los saldos pendientes, lo que muestra hasta qué punto la rueda del financiamiento se muerde la cola: se toma crédito para pagar crédito. Entre las personas con deuda de tarjeta, el 56% no está al día con los vencimientos, mientras que en el grupo que accedió a préstamos personales la mora trepa al 66%, un nivel que cualquier operador del surco al buque calificaría como preocupante si lo trasladáramos a la cadena agroexportadora.

Para qué se endeuda la familia

Alimentos, salud y servicios

El relevamiento detalla el uso que los hogares hacen del dinero obtenido. El 54% destinó los fondos a gastos de salud y el 44% a abonar impuestos y servicios. La compra de alimentos y medicamentos, el pago de servicios y la cobertura de saldos previos figuran entre los destinos principales. Estamos frente a una economía que se endeuda para comer, para curarse y para mantener la luz y el agua encendidas, algo que en la conversación de las familias termina resumiéndose en una frase que escucho seguido: 'llegamos, pero no nos sobra'.

  • El 71,3% de quienes usan tarjeta pidió plata prestada para pagar el resumen.
  • Siete de cada diez hogares consultados tienen deudas vigentes.
  • El 56% de los endeudados con tarjeta y el 66% de los que tomaron préstamos personales registran atrasos.
  • El 54% se endeudó para gastos de salud y el 44% para pagar impuestos y servicios.
  • La mitad de las familias endeudadas combina tarjetas con préstamos personales.
  • El 72% del total se financia con tarjetas, préstamos personales o una combinación de ambos.
  • El 66% de las familias relevadas tiene miembros con empleos informales.

El estudio también permite observar cómo se cruzan las herramientas de crédito en la misma economía familiar. La mitad de los hogares endeudados sostiene en paralelo compromisos con tarjetas y préstamos personales; un 14% acumula únicamente deudas de tarjeta y un 34% solo adeuda préstamos. En el conjunto consultado, el 72% se financia mediante alguna de esas dos vías o por una combinación de ambas, lo que confirma que el crédito dejó de ser un instrumento excepcional para transformarse en una pieza estructural del presupuesto.

“Estas familias no se endeudan para darse un gusto: se endeudan para que la heladera no esté vacía y para que un medicamento no quede sin comprar. Cuando la mitad combina tarjetas con préstamos personales, lo que vemos es un sistema que se retroalimenta.”Investigador del Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria (UBA)

El contexto laboral termina de cerrar el diagnóstico: en el 66% de los hogares relevados hay personas con empleos informales, un dato que condiciona el acceso a financiamiento bancario tradicional y empuja hacia instrumentos más costosos, como las tarjetas con tasas elevadas y los préstamos personales que, en muchos casos, se pagan en cuotas que ya no se ajustan a los ingresos del mes. Lo que el Estado todavía no resolvió, y aquí lo digo con la claridad que el lector me exige, es cómo ofrecer alternativas de financiamiento accesibles para los sectores que quedan afuera del mercado laboral formal: mientras esa cuenta siga pendiente, la tarjeta y el préstamo seguirán cargando sobre los hombros de las familias que menos espaldas tienen para aguantar la mora.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo