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Martes, 20 de octubre de 2026
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El Día de la Madre en Neuquén: ticket más alto, regalos más flacos y la tarjeta siempre en la mano

El comercio neuquino volvió a mostrar la paradoja que ya es clásica en las fechas gift-giving: se gastó más por operación, pero las unidades vendidas cayeron por tercer año consecutivo, según el Observatorio Económico de ACIPAN.

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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
El Día de la Madre en Neuquén: ticket más alto, regalos más flacos y la tarjeta siempre en la mano

Acomodate en la silla, tomá un mate y mirá la escena de cualquier vidriera del centro neuquino a mediados de octubre: las vidrieras se llenan de paquetitos, los locales extienden su horario hasta la madrugada y el ruido de los posnet parece no parar, sobre todo el sábado previo al domingo del festejo. Pero cuando uno mira el balance final del Día de la Madre que acaba de cerrar el Observatorio Económico de ACIPAN, la postal es menos festosa de lo que sugiere ese movimiento: cada vez se gasta más por ticket, sí, pero la cantidad de productos que salen de los locales sigue cayendo, y ya van tres años seguidos en bajada. Te lo cuento con los números en la mano y con el oído puesto en lo que dicen los propios comerciantes de acá, a la vuelta.

Arranquemos por lo que más llama la atención del consumidor: el ticket promedio saltó a 75.000 pesos, contra un rango que el año pasado se había movido entre 40.000 y 50.000. O sea, en términos nominales el negocio rindió más por operación, pero esa foto no puede leerse como una recuperación del consumo real, porque las unidades vendidas volvieron a caer, esta vez un 3,1 por ciento interanual. Es la tercera caída consecutiva en esta fecha, aunque la más moderada de las últimas mediciones, según el relevamiento de la Asociación del Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén.

Menos unidades en la mochila y el predominio absoluto de la tarjeta

El sondeo de ACIPAN pasó por encima de los locales y se encontró con un paisaje conocido: la mitad de los comercios vendió menos productos que en 2024, un 24 por ciento mantuvo exactamente el mismo volumen y apenas un 26 por ciento logró mejorar la cantidad de unidades que sacó a la calle. Si uno retrocede hasta 2023 y toma ese año como punto de partida, la baja acumulada en unidades supera el 20 por ciento. Cuando le pregunté a Mariana, que atiende un local de regalería en el barrio Belgrano, cómo había terminado la jornada, me lo resumió con una frase que se repite en casi todas las veredas: "se vendió menos, pero cada venta valió más, porque la gente ahora se estira y trata de llevar algo aunque sea más caro". Esa lógica, la de comprar un regalo único para zanjar la fecha, es una de las claves para entender por qué el ticket sube y las unidades bajan al mismo tiempo.

La radiografía del medio de pago es todavía más elocuente y la resumo acá porque es donde se ve mejor la presión que vive el bolsillo neuquino. Tres de cada cuatro comercios neuquinos tuvieron a la tarjeta de crédito como la estrella del fin de semana, bien por encima de las billeteras digitales y las transferencias, que en conjunto se quedaron con el 17 por ciento de las operaciones. El efectivo y la tarjeta de débito terminaron arrinconados en el 8 por ciento restante. Sobre esto, Dante Scantamburlo, presidente de ACIPAN, había sido gráfico al describir el patrón que se repite fecha tras fecha: "se eligió el mayor plazo de pago, incluso con interés". Traducido: las compras se financiaron, se estiraron en cuotas y se pagó un costo extra por hacerlo, lo que termina estirando también el ingreso de los comercios y explicando en parte por qué el ticket promedio termina siendo más alto.

Otra vez, como había pasado en 2024, las compras se amontonaron sobre el final. El sábado 17 de octubre, la víspera del festejo, fue el día de mayor movimiento para casi el 76 por ciento de los comercios relevados. El viernes se llevó el 17 por ciento de las menciones y los días previos quedaron en un 7 por ciento mínimo. Esto tampoco es un dato menor, porque comprime toda la facturación en una ventana cortísima y termina condicionando la logística, el personal extra y, sobre todo, la percepción que el comerciante se lleva del evento: cuando todo pasa en una sola jornada, la jornada pesa mucho más que el resultado del mes.

La mirada de los propios comerciantes y la comparación con el Día del Padre

Las percepciones suelen ser menos amables que los promedios, y acá también. El 44 por ciento de los comerciantes consultados calificó sus ventas del Día de la Madre entre "malas" y "muy malas", un 26 por ciento las consideró "regulares" y solo el 30 por ciento se permitió un balance positivo. La comparación con el Día del Padre de junio sirve como espejo: en esa oportunidad las unidades se habían derrumbado un 11,6 por ciento, así que el 3,1 por ciento de ahora aparece como un descenso menos agresivo, aunque no por eso saludable. Cuando le consulté a Rubén, que maneja un local de indumentaria en el centro, sobre cómo cierra este domingo, me respondió con la frase que me parece mejor para cerrar esta nota: "por lo menos este año la gente se acordó antes y vino, aunque sea a pagar en muchas cuotas; mientras sigan entrando, uno va poniendo la cara". Una definición de supervivencia muy neuquina, donde la expectativa ya no es ganar, sino seguir sosteniendo la persiana abierta.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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