Jueves, 24 de septiembre de 2026
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El Madrid se quedó mudo en el cierre y cayó por un punto en su debut en la Euroliga

Los de Pedro Martínez entraron al tramo final 77-71 arriba, pero no volvieron a anotar. El último tiro, en manos de Andrés Feliz, no entró. Campazzo sumó 6 puntos y Deck se fue sin convertir. Ahora se viene el clásico con el Baskonia, donde los blancos buscarán enmendar la pálida debut.

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Pablo FerraroDeportes · 24 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Faltaba el aire en el último minuto, esa garganta seca que deja un final de fotografía cuando se te escapa lo que ya tenías en el bolsillo. El Madrid entró al último tramo 77-71 arriba, con seis puntos de aire y la sensación de que el debut en la Euroliga se llevaba puesto al Dubai Basketball. No fue así. Los árabes no se rindieron. Y el Madrid, literalmente, se quedó mudo: tres minutos sin convertir, una sequía que pesa como una mochila en la mochila del campeón que se precia.

El último disparo fue de Andrés Feliz. No entró. Y el 78-77 se hizo eterno para los de Pedro Martínez, que apenas siete días antes se habían quedado con la Supercopa frente al mismo rival. Esta vez, del otro lado del Mediterráneo, la moneda salió cruz.Así lo dejó la cosa: tres minutos sin anotar, una ventaja máxima de once puntos dilapidada y un estreno europeo que empieza con una derrota por la mínima, esa diferencia que duele el doble porque te hace pensar todo el viaje a casa en el triple desperdiciado, en la rotación que no llegó, en la falta que se pitó a falta de medio segundo.

Los argentinos, lejos del protagonismo

Para los nuestros del plantel madrileño, la noche fue discreta. Facu Campazzo estuvo casi 18 minutos en cancha, firmó 6 puntos y repartió 2 asistencias. Nada raro viniendo del base de Marcos Juárez: es el tipo que cocina los platos y rara vez se sienta a la mesa. Pero anoche la cocina estuvo apagada en el momento clave, y eso siempre se nota más en su juego que en su planilla. Gabriel Deck, en tanto, jugó 16 minutos y se fue sin convertir. El Tortuga no pudo clavar ninguna, y tampoco gravitó en defensa como tiene acostumbrado.

Los que sí respondieron en el Madrid fueron Timothé Luwawu-Cabarrot y Théo Maledon, ambos con 11 tantos. Pero los galos se apagaron justo cuando hacía falta hablar. Porque en este deporte, lo más difícil no es anotar: es sostener la ventaja cuando el rival te muerde los tobillos.

Un partido que se escapó pese a haber sido mejor durante 37 minutos

El guión del encuentro tenía otro final escrito hasta el entretiempo. Madrid se fue al vestuario 44-33 arriba, con once puntos de colchón y la sensación de que el equipo de Dubai era manejable. La segunda mitad fue otra historia: los locales se engancharon de la mano de Dwayne Bacon, que terminó con 24 puntos y fue la pesadilla de la defensa blanca toda la noche.

Bacon fue elocuente en el sufrimiento ajeno. Cada vez que el Madrid intentaba irse, aparecía él con un bombazo o una penetración que cortaba el envión. Y aunque todavía quedaban seis puntos de margen en el arranque del último parcial, lo cierto es que el peso anotador cambió de vereda y ya no regresó.

Qué mira el Madrid hacia adelante

  • El clásico liguero del sábado contra Baskonia como primera oportunidad para volver al rumbo en la ACB
  • El próximo compromiso europeo, en el que deberá ajustar la rotación final y la selección de tiros en posesiones cerradas
  • La lectura obligada del cuerpo técnico sobre los tres minutos finales: quién lanza, quién arma la jugada y quién duerme la pelota
  • El respaldo a Campazzo para recuperar el tono tras un debut con números bajos y sin influencia en el cierre
  • La necesidad de que Deck vuelva a ser el Tortuga de siempre: el que va a la línea, el que se faja en el rebote, el que no se borra

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Pablo FerraroDeportes

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