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Martes, 6 de octubre de 2026
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El REM recalcula la foto: 1,9% en septiembre, 30% a diciembre y un dólar que se acomoda cerca de los 1.600 pesos

El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central ajustó al alza la inflación de septiembre, dejó una inflación anual del 30% para 2026 y proyectó un tipo de cambio de $1.614 para fin de año, mientras la desocupación trepa al 7,7% en el cuarto trimestre.

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Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto · · 3 min de lectura
El REM recalcula la foto: 1,9% en septiembre, 30% a diciembre y un dólar que se acomoda cerca de los 1.600 pesos

La pizarra de las expectativas, esa que todos los meses actualiza el Banco Central con la mirada de los analistas que mejor leen la economía, volvió a moverse, y esta vez no para conformar: el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que se conoció en las últimas horas proyectó una inflación del 1,9% para septiembre, una décima por encima de la encuesta anterior, y volvió a ubicar la inflación anual para todo 2026 en el 30%, un número que ya empieza a convertirse en una suerte de techo referencial para quienes siguen la marcha de los precios desde hace varios meses y que confirma, para quienes todavía dudaban, que la dinámica inflacionaria, aunque más ordenada, sigue costando abajo en la góndola y arriba en la planilla de cualquier pyme o explotación agropecuaria del interior.

El recorrido mes a mes que anticipan los analistas

  • Septiembre de 2026: 1,9% mensual, con una suba de 0,1 puntos respecto del REM previo.
  • Octubre: 1,7%, en lo que sería el primer amesetamiento del último trimestre.
  • Noviembre: 1,6%, el piso mensual previsto por el mercado.
  • Diciembre: 1,8%, con un repunte que vuelve a tensar la canasta de fin de año.
  • Inflación núcleo de septiembre: 1,8%, también ajustada al alza en una décima.
  • Inflación anual 2026: 30%, sin cambios frente a la encuesta anterior.

Lo que me llama la atención, y lo digo después de haber escuchado a más de un productor en el sur de Santa Fe y a varios camioneros que descargan en la zona de Rosario, es que esa foto de 30% anual termina siendo, en la práctica, bastante más dura de digerir que lo que el número sugiere en abstracto: 1,9% en septiembre quiere decir que la bolsa de insumos para la próxima campaña se sigue moviendo al doble de lo que muchos alquileres y contratos todavía no pueden corregir, y eso es algo que Marcelo, un contratista rural de Villa Constitución con el que hablé esta semana, me resumió con una frase que se repite en las mesas de los pueblos del sur: «el precio del grano mejoró, pero todo lo que compro subió más rápido».

El dólar, el empleo y la parte social de la cuenta

El REM, además, dejó dos datos que pesan tanto como la inflación misma y que conviene mirar de cerca: para octubre los analistas ubican el tipo de cambio en torno de los $1.545, unos veinte pesos menos que en la encuesta previa, mientras que para diciembre la mediana de respuestas se instaló en $1.614 por dólar, lo que implica un salto interanual del 11,5%, un número que, en un contexto de inflación del 30%, vuelve a poner sobre la mesa la discusión de siempre, la de la competitividad del tipo de cambio real, la que termina definiendo si el esfuerzo del que produce del surco al buque se traduce en pesos o se diluye en el camino. En paralelo, las proyecciones laborales se corrigieron para arriba: la desocupación estimada para el tercer trimestre se ubica en el 7,5% de la población económicamente activa, dos décimas más que en la medición anterior, y para el cuarto trimestre trepa al 7,7%, con un pico del 7,9% entre los analistas de mejor desempeño, el llamado Top 10, que suele anticipar con más precisión los movimientos más finos del mercado.

Mientras el Banco Central, a través del REM, sigue ordenando los números hacia adelante y los analistas van ajustando décimas arriba y abajo, lo cierto es que el Estado todavía no resolvió lo que cualquier operador del circuito agroexportador, ya sea en un puerto del Paraná o en una estación de servicio del interior, sigue reclamando: un sendero de previsibilidad que no dependa exclusivamente de lo que el mercado proyecta, sino de decisiones concretas en materia fiscal, tributaria y cambiaria que, por ahora, siguen pendientes y que pesan tanto como la propia pizarra.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto

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