En 50 minutos y con el lago de fondo: dos rutas aéreas que cambian la geografía neuquina
Una empresa provincial empezó a volar desde la capital hacia Chos Malal y Chapelco con aviones de 19 plazas. Los boletos arrancan en 140 mil pesos el tramo y septiembre ya casi no tiene lugares.

Acá, en la esquina donde la calle colapsa de micros y taxis, aparece una novedad que hace ruido: desde esta semana hay vuelos comerciales de 50 minutos que conectan la capital neuquina con Chos Malal, en el norte provincial, y con el aeropuerto de Chapelco, que sirve a San Martín de los Andes, bien al sur, donde el lago parece un espejo y los cerias se cortan con la punta de los dedos. Es una ruta corta, de montaña, que durante décadas fue terreno exclusivo de la ruta 40 y del colectivo que tarda seis horas o más, con curvas que marean y paradas que eternizan el viaje.
La empresa que opera los vuelos es American Jet y utiliza aviones biturbo hélice de 19 plazas, un modelo clásico para este tipo de trayectos donde el aire es fino y las pistas son cortas. El primer vuelo despegó el lunes a las diez de la mañana con destino al norte, y la idea, según contaron en el Gobierno provincial, es empezar de a poco para probar si la gente se sube al avión y, más adelante, si la demanda lo justifica, meter aeronaves más grandes.
Frecuencias, precios y lo que ya se agotó
- Chos Malal: dos frecuencias semanales. Lunes, salida a las 10:00 y regreso a las 11:20. Jueves, salida a las 13:10 y regreso a las 14:25. En septiembre el boleto cuesta $140.000 por tramo y $280.000 ida y vuelta. El colectivo cuesta $99.600 el tramo pero tarda cerca de seis horas.
- San Martín de los Andes (Chapelco): tres frecuencias semanales, los martes, jueves y sábados. En todos los casos la salida desde Neuquén es a las 10:00 y el regreso parte a las 11:20. La tarifa es de $175.000 por tramo y $350.000 ida y vuelta. El servicio de micro cama ronda los $137.000 el tramo y el viaje se estira seis horas y media.
La disponibilidad para septiembre, según me confirmaron desde la compañía y desde la propia Subsecretaría de Turismo, ya es bastante ajustada, así que si alguien está pensando en usar estos vuelos para escaparse unos días al sur o combinar un trámite en Chos Malal con una vuelta en el día, lo razonable es sentarse frente a la compu y reservar con tiempo. Los pasajes se compran en el sitio web de American Jet o en las agencias de viaje de Neuquén que fueron habilitadas para operar estas rutas, y para dudas queda habilitado también el correo electrónico de la empresa.
Le pregunté al subsecretario de Turismo de la provincia, Sergio Sciacchitano, qué sentido tiene subsidiar vuelos dentro del mismo territorio cuando los colectivos ya cubren el camino, y su explicación me dejó pensando: la idea, me dijo, es que los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud. Para eso, la provincia aporta fondos que cubren un umbral del ochenta por ciento de ocupación por vuelo, de modo que si las diecinueve plazas se venden completas, ese aporte se reduce a cero. Es, en criollo, un seguro para que la línea no se caiga en los meses flojos y para que el avión no termine volando vacío entre los cerios.
En el barrio, la noticia se comenta con la expectativa de siempre. Marta, que atiende un kiosco de diarios y golosinas a dos cuadras de la terminal, me contó que tiene una hermana en San Martín de los Andes a la que iba a ver dos veces al año en micro, siempre con la valija preparada el día anterior y el cuerpo medio roto a la vuelta. Acá, dice, sacar un pasaje de avión era algo que parecía de otra provincia, y ahora aparece como una posibilidad real, cercana, con nombre y horario. Como ella, varios vecinos me dijeron que lo más interesante no es tanto el turismo sino el viaje de ida y vuelta en el día: un turno médico en Chapelco a la mañana y el almuerzo en casa, algo que hoy es imposible por tierra.
“La idea es que los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud.”Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de Neuquén
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