Final Fantasy VII Revelation se dejó probar en una sesión caliente de treinta minutos

Volví a sentir el cosquilleo en la panza que solo me generan las demos cerradas, esas a las que se entra con una pulsera plástica y un café de máquina en la mano. En el caso de Final Fantasy VII Revelation, el cierre de la trilogía que Square Enix viene cocinando hace años, la expectativa se palpaba en el pasillo: developers con auriculares, cámaras y una fila corta de prensa especializada esperando para meterse, durante media hora, en el Cráter del Norte y en el Laberinto del Torbellino. Fue la misma demo que la compañía había mostrado en el Tokyo Game Show 2026, y sirvió para entender mejor cómo pelearán dos personajes históricos de la saga como Cid y Vincent, y cómo funcionará el sistema de trabajos bautizado FITS.
Vincent, el caballero y la bestia
Vincent me recibió con dos formas muy claras de encarar un combate y un llamado constante a administrar los recursos. En su versión humana, usa la pistola Quicksilver para atacar desde lejos, y el momento justo en que se aprieta el botón triángulo cambia el sabor de sus habilidades. Lo más vistoso fueron esas ráfagas que barren a varios enemigos al mismo tiempo, aunque también se puede redirigir todo el poderío hacia un solo rival cuando la situación lo pide. La alternativa es la que los fans esperamos ver bien trabajada: convertirse en Galian Beast mediante una habilidad disponible ya dentro del combate, sin tener que esperar al Limit Break como en el juego original de 1997.
En esa piel de bestia, Vincent pasa al cuerpo a cuerpo con zarpazos y una movilidad que se nota apenas uno se mueve con el stick derecho. Ahora bien, hay un precio: sostener la forma reduce de manera progresiva la salud máxima del personaje, por lo que la gracia está en alternar entre las dos formas según la barra de vida y los enemigos que cubren.
Cid, las marcas y la espectacularidad del salto
Del otro lado, Cid me pareció un personaje que pide espacio y vértigo. Combina el ataque con lanza a distancia media con movimientos aéreos que le sacan chapa de dragoon. Su habilidad Mark Lance permite repartir hasta cinco marcas entre distintos enemigos, y después entra Dragoon Jump, que aprovecha esas marcas para una caída que provoca daño de área y, lo más importante de todos, llena la barra de aturdimiento. Las secuencias de golpes también dejan levantarlo al rival y elevarlo en el aire, algo que en pantalla se luce de lo lindo.
El sistema FITS y la vuelta de las invocaciones
La composición del equipo suma otra variable con el sistema FITS, que trae clases como Guerrero, Caballero, Mago Negro e Invocador. La clase Invocador puede desplegar Egi, que vendrían a ser versiones compactas de las invocaciones clásicas como Ifrit, y que otorgan apoyo automático al grupo. El Mago Negro, por su parte, junta energía elemental para tirar magia ofensiva sin que lo corten en el medio del casete. Esa exploración, de paso, no fue un paseo: en el Laberinto del Torbellino las ráfagas y las corrientes de energía complican el desplazamiento, y los escenarios se las arreglan para meter iluminación cambiante y cristalizaciones de Mako con reflejos que piden pantalla grande.
Square Enix todavía no confirmó cuándo sale a la venta ni cuánto costará la entrada al juego en su formato final. Lo que dejó la demo es la sensación de que el sistema de combate es lo suficientemente concreto como para refrescar los combates de la trilogía, y la expectativa ya se nota en la fila, otra vez.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Lo que se viene: la familia de Rubén Rada prepara más de diez discos inéditos y promete irlos sacando de a poco

De ‘WALL-E’ a ‘El gigante de hierro’: un repaso por las películas animadas protagonizadas por robots

Nuevo avance de ‘Alien: Earth’: la saga llega al planeta y promete horror
