Jueves, 24 de septiembre de 2026
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Fito Páez volvió al piano, se sentó frente a Pergolini y se animó a soñar con una batuta en la mano

El rosarino pasó por Otro día perdido, interpretó Al lado del camino y contó que le obsesiona aprender a dirigir orquestas. Hubo recuerdos con Charly García, bromas sobre tocar de espaldas y un final con canciones elegidas por los panelistas.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · 24 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La escena es de esas que parecen simples y terminan funcionando como una pequeña clase de música: Fito Páez sentado al piano, Mario Pergolini del otro lado, y el estudio de Otro día perdido convertido en un living. El rosarino llegó con sus canciones bajo el brazo y se fue con un deseo nuevo en la boca: aprender a pararse frente a una orquesta y dirigirla.

El momento más íntimo fue cuando se sentó frente al piano y arrancó con Al lado del camino, uno de los himnos de su repertorio. La versión, desenchufada, dejó escuchar esa melodía que el público reconoce antes de que termine el primer compás. Después vinieron los temas que le fueron pidiendo el conductor y los panelistas Evelyn Botto y Agustín Soy Rada Aristarán, que terminaron armando un setlist a medida.

La orquesta que le da vueltas en la cabeza

Pero lo que más llamó la atención no fueron los temas sino la confesión. Páez se abrió con una idea que lleva masticando hace rato y la soltó casi al pasar: quiere aprender a dirigir una orquesta. La frase llegó con una explicación breve y sentido del humor, como suele manejarse cuando habla de proyectos.

“Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona”Fito Páez

El comentario abrió una puerta inesperada en la charla y dejó picando algo que, por cómo lo contó, parece más un plan concreto que un capricho. Para un músico que viene del formato de banda rockera, imaginarlo de espaldas al público frente a una formación clásica no deja de ser una imagen potente.

Charly, de espaldas, y la melena en movimiento

Pergolini le preguntó por una de las imágenes más curiosas del rock argentino: por qué Charly García tocaba de espaldas al público en la gira que compartieron. Páez arrancó con una salida que desarmó cualquier tensión y arrancó una sonrisa en el estudio.

“Hay que preguntarle a Charly”Fito Páez

Después, más serio, el rosarino intentó reconstruir la lógica de esa decisión. Dijo que García nunca terminó de explicar por qué lo hacía, y que él lo entendía como una operación estética: la idea de que la platea viera una melena en movimiento, como un personaje que se planta frente a la orquesta y decide cuándo girar. Subrayó también las tres facetas que más admira de su colega: compositor, intérprete y director de lo que pasa en escena.

De esa experiencia, Páez se quedó con algo que repitió con una frase corta, casi de manual.

“Me sirvió porque aprendí un montón”Fito Páez

La pregunta que sobrevuela la visita

En un tramo de la charla, Páez contó una experiencia que lo marcó: unos quince años atrás armó un recital entero con canciones de García que él consideraba archiconocidas y se cruzó con gente que no las identificaba. A partir de ahí dejó flotando una preocupación genuina por el lugar que ocupa ese repertorio en la memoria cultural argentina. Es la clase de reflexión que, viniendo de un músico de su trayectoria, duele un poco y a la vez abre un debate necesario sobre qué queda y qué se pierde de la música que nos crió.

La visita terminó como empiezan los mejores programas de Pergolini: con música y con la sala casi vacía. Páez volvió al piano, atacó los temas que le pidieron y dejó en el aire un proyecto que, si se concreta, promete imágenes inéditas: las manos del rosarino levantando una batuta, o por qué no, pidiéndole unos mates a la concertina antes del primer ensayo.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

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