Hongo, muertos vivientes y cerebros: tres series para entender el mapa del universo zombi en la pantalla
The Last of Us, The Walking Dead e iZombie forman un triángulo curioso: cada una toma la amenaza de los infectados y la lleva a un lugar distinto, del apocalipsis más crudo al policial con humor negro.

Me pasó lo que le pasa a bastante gente: terminé The Last of Us y me quedé con esa sensación agridulce que deja una serie que te cuenta el fin del mundo sin necesidad de gritarlo a cada rato. La historia arranca con una premisa que, a esta altura, ya suena conocida: un virus, un colapso, gente tratando de sobrevivir. Pero acá el motor no es un virus cualquiera, sino un hongo. Sí, un hongo. Y eso, que en el videojuego de Neil Druckmann ya funcionaba como un hallazgo de manual, en la versión que coprodujo junto a Craig Mazin para televisión encuentra a Pedro Pascal y Bella Ramsey cargando con todo el peso emocional de la trama.
Cuando el enemigo es un hongo, todo se pone más raro
Lo que más me gusta de The Last of Us es que la amenaza biológica nunca queda en un segundo plano. Los infectados no son un decorado de utilería para una escena de acción: están atados a un organismo que se mete dentro del cuerpo y lo modifica, y eso obliga a los protagonistas a tomar decisiones que no siempre tienen que ver con disparar o correr. La serie se detiene en la pregunta de qué hace la gente cuando ya no queda nada que perder, y ahí es donde la comparación con otros mundos infestados se vuelve inevitable.
Porque claro, enseguida aparece en la conversación The Walking Dead, la creación de Frank Darabont a partir del cómic de Robert Kirkman, con Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun como algunas de sus caras más reconocibles. Ahí también hay que aprender a moverse entre zombis, pero la serie hizo algo que se volvió marca registrada: dejó en claro que el verdadero peligro, muchas veces, estaba del lado de los vivos. Esa lectura, que después se extendió por las series derivadas, le debe bastante a la tradición del muerto viviente que dejó George A. Romero en el cine.
Cuando la historia elige el camino del misterio
Hasta acá, las dos propuestas comparten el tono grave, la cámara lenta, el gris del cielo. Pero hay una tercera vía, y la abre iZombie, la serie de Rob Thomas con Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli. La protagonista es una chica que se convierte en zombi y, en lugar de esconderse en un búnker, termina trabajando en una morgue comiendo cerebros de víctimas de asesinato. ¿El resultado? Cada cerebro le da visiones del crimen y la convierte, sin querer, en una suerte de detective. El género se corre del apocalipsis y se mete en el policial con un humor negro que no le hace asco a nada.
- The Last of Us: el hongo como motor del apocalipsis y las decisiones morales como corazón de la historia.
- The Walking Dead: la supervivencia extrema donde el enemigo puede ser tanto un muerto viviente como un vecino con un arma.
- iZombie: zombis en la morgue, cerebros como pistas y un policial liviano que no se toma demasiado en serio.
- Las tres comparten una amenaza biológica, pero la traducen en climas muy distintos: intimista, coral y policial con humor.
- Un buen plan para maratonear: arrancar por The Last of Us si te interesa el drama, pasar a The Walking Dead si querés intensidad, y cerrar con iZombie para bajar un cambio.
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