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La casita de adobe sobre la ruta 9 que se convirtió en el museo más silencioso de la Quebrada

En Huichaira, a la altura de Tilcara, un fotógrafo bonaerense levantó con sus propias manos un museo de fotografía que se esconde detrás de la montaña, no se anuncia en ningún cartel y, sin embargo, ya recibe a visitantes de toda la Argentina y de museos del exterior.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · 27 DE AGO DE 2026 · 5 min de lectura

Si uno viene subiendo por la ruta 9 desde Jujuy capital y pasa Tilcara sin detenerse, termina de doblar la última curva y se topa con la quebrada de Huichaira, ese anfiteatro de cerros colorados que se abre como una sorpresa entre Purmamarca y la altura. Ahí, casi pegado al río, hay una construcción baja de adobe que parece una casa de campo más, con su techo de barro, sus ventanas chicas y un paredón que mira al oeste. No hay un cartel que diga Museo Entre los Cerros, ni un banner colgado, ni una banderita en el camino de tierra. Hay que saber que está, o preguntar en el pueblo, o cruzarse con algún vecino que te diga bueno, caminá doscientos metros más y lo vas a ver. Eso, lejos de ser un problema, es parte de lo que terminó dándole identidad al lugar.

Una historia que empieza con una carta y termina con una colección

El museo lo fundó en 2012 el fotógrafo Lucio Boschi, un porteño de sesenta años que lleva más de dos décadas viviendo en el norte, primero en distintos pueblos de Salta y Jujuy y finalmente acá, en esta quebrada que dice haber elegido justamente porque lo sorprendió cuando la conoció. Me lo cuenta él mismo una mañana de invierno, mientras prepara un café en la cocina del museo: primero compré el terreno, después me hice la casa con la ayuda de la gente del pueblo y, cuando la casa estuvo lista, pensé que tenía sentido armar también un espacio para mostrar el trabajo de otros fotógrafos. La idea era devolver algo de todo lo que la fotografía me había dado, dice Boschi mientras señala hacia la sala principal, donde se ven colgadas copias de Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, entre otros nombres.

La colección se fue armando a base de cartas y de llamadas, muchas internacionales, aprovechando los contactos que el propio Boschi había hecho durante años de trabajo con galerías y editoriales de Europa y América latina. A cada colega le escribió contándole qué estaba haciendo en la Puna y por qué quería que su obra estuviera en ese lugar. La respuesta, asegura, fue siempre la misma: sí, te mando algo. Las paredes fueron sumando imágenes hasta transformar un living grande en una sala de exposición y una galería techada en un pasillo donde la luz cambia según la hora.

Sin publicidad, pero con público

Durante los primeros años no llegó casi nadie. Los únicos visitantes eran los chicos de la escuela de Huichaira, que bajaban caminando hasta el museo porque la maestra los traía a conocer el lugar. Después vinieron los guías de turismo de Tilcara, que empezaron a recomendarlo como una visita distinta, y más tarde grupos de fotógrafos que se pasaban la voz por boca a boca. Con el tiempo fueron apareciendo curadores y directores de museos internacionales, que se acercan hasta acá para ver las obras y para conversar con Boschi sobre cómo se sostiene un proyecto así en medio de la montaña.

“Yo nunca quise poner un cartel en la ruta, porque me parecía que si alguien tenía que llegar hasta acá tenía que ser porque lo buscaba de verdad. Esa búsqueda es parte de la experiencia.”Lucio Boschi, fundador del Museo Entre los Cerros

Hoy el museo es un punto de encuentro para la comunidad, además de una sala de exposición. Ahí funcionan una biblioteca abierta al público, talleres de fotografía, residencias para artistas que vienen a pasar temporadas a trabajar en el paisaje y un programa gratuito de formación orientado a jóvenes fotógrafos de distintas provincias del norte, que se acercan con sus cámaras, comparten una semana de trabajo y vuelven a sus pueblos con nuevas herramientas. Marta Quispe, vecina de la comunidad de Huichaira, lo resume así mientras acomoda unas sillas en el patio: para nosotros este museo es como tener una ventana al mundo, porque acá vienen gente de muchos lados y siempre nos dejan algo.

  • Ubicación: Quebrada de Huichaira, sobre la ruta 9, frente a Tilcara, provincia de Jujuy, a unos 2.700 metros de altura.
  • Arquitectura: construcción de adobe integrada al paisaje, con luz natural en las salas y bancos para detenerse a mirar las fotos.
  • Colección permanente: obras donadas de fotógrafos argentinos y latinoamericanos como Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd.
  • Actividades: biblioteca abierta, talleres de fotografía, residencias artísticas para visitantes de todo el país y un programa gratuito de formación para jóvenes fotógrafos de las provincias.
  • Recomendación práctica: conviene ir con tiempo y preguntar en Tilcara cómo llegar, porque no hay señalización en la ruta y el GPS suele no estar actualizado en los caminos de tierra del cerro.

Después de la charla, Boschi me acompaña hasta la puerta del museo y me señala una hilera de cerros que se pone colorada con la última luz de la tarde. Ahí, me dice, hay una formación rocosa que a mí me parece una cara, y mucha gente que pasa por la quebrada la ve también, como si el paisaje estuviera hecho para prestarle atención a las cosas que aparecen de a poco. A uno le pasa lo mismo con este museo, que no avisa, no se anuncia y, sin embargo, cuando uno lo encuentra, termina costando despegarse de sus paredes.

Y mientras me despido en el cruce de la ruta 9, Marta Quispe se acerca con su sonrisa tranquila y me deja una frase que me parece la mejor manera de cerrar esta nota: si te gustó esto, contalo, porque acá nadie se va sin llevarse algo en el corazón.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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