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Martes, 20 de octubre de 2026
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La esquina del consultorio: lo que los papás le preguntan al pediatra cuando la fiebre no baja o el celular no se apaga

En el Día Nacional de la Pediatría, un recorrido por las dudas que más repiten las familias en el consultorio, desde el termómetro hasta el bullying que viaja por WhatsApp, con el ojo clínico puesto en cómo estamos criando.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
La esquina del consultorio: lo que los papás le preguntan al pediatra cuando la fiebre no baja o el celular no se apaga

Acá, en la vereda de cualquier centro de salud de barrio, la escena se repite casi con la misma coreografía: una mamá con el niño enganchado del cuello, el padre que mira el celular buscando el turno, y un pediatra que termina la consulta escuchando más de lo que receta. Cada 20 de octubre, cuando se conmemora la fundación de la Sociedad Argentina de Pediatría –nacida en 1911, apenas un año después que muchas de las familias que hoy concurren a esos consultorios–, la fecha pone el reflector en ese profesional que, desde los primeros días de vida hasta la adolescencia, se vuelve una especie de pariente extra de la casa. Yo vengo siguiendo hace tiempo las consultas que más se repiten, y la verdad es que el menú de preguntas fue cambiando: si hace una década la preocupación era casi exclusiva por la fiebre y la comida, hoy la pantalla y el bullying se colaron entre los temas de cabecera.

Fiebre, golpes y tos: cuando el cuerpo habla antes que el termómetro

La fiebre sigue siendo la reina de las consultas, y lo que los pediatras insisten en marcar es que el número del termómetro importa menos que el estado general del chico. En bebés chiquitos, o si aparece decaimiento, dificultad para respirar, llanto inconsolable o manchas en la piel, la atención tiene que ser rápida, sin esperar a ver cómo evoluciona. Los golpes en la cabeza generan el mismo estado de alerta: pérdida de conocimiento, vómitos repetidos, dolor intenso, cambios de conducta o una somnolencia que no es la de siempre son señales para salir corriendo al consultorio, no para mirar el reloj. Y en medio de la calentura hogareña, los especialistas piden algo que a veces cuesta: no automedicar, sobre todo cuando se mezclan jarabes con componentes parecidos, porque la suma de dosific[ARREGLAR: la nota queda cortada acá en el material base].

La frase que atraviesa generaciones: "no come nada"

Cualquiera que haya criado un chico en esta ciudad escuchó alguna vez "no come nada", dicho con los brazos cruzados y una mezcla de culpa y hartazgo. Los pediatras aclaran que el apetito varía según la edad, el crecimiento y hasta el ánimo, y que la consulta sirve para distinguir una selectividad transitoria –de esas que se resuelven con paciencia– de un cuadro que pide un cambio concreto en la mesa. Carla, de Villa del Parque, me lo resumió mientras esperaba el turno: "A mí me pasó con el más chico, no probaba una verdura, y el pediatra me dijo que el problema era mío, no de él, porque peleaba cada plato como si fuera una final". Esa frase, tan simple, destrabó meses de sobremesa tensa y ordenó la alimentación del hogar.

Pantallas, sueño y el bullying que no se queda en la escuela

En los últimos años se metió en el consultorio un tema que antes no aparecía: las pantallas. No es una moda, es un cambio de época, y la SAP lo tomó como parte central de sus recomendaciones junto con el descanso, el juego y las rutinas del hogar. La entidad también encendió la luz sobre el bullying y el ciberbullying, un flagelo que antes terminaba cuando sonaba el timbre del colegio y hoy se muda a los chats, las redes y los videojuegos. Los pediatras remarcan que la diferencia entre un conflicto aislado y el acoso está en tres marcas claras: la intención de causar daño, la repetición en el tiempo y el desequilibrio de poder entre los chicos. Y que las señales de alarma suelen ser las que menos se asocian a un problema así: cansancio, dolor de panza, dormir mal o cambios de humor que aparecen de un día para el otro sin explicación a la vista. Por eso, antes de pensar en un capricho o en una "etapa", conviene preguntar cómo le va en la escuela y con quién habla cuando agarra el celular.

La fecha del 20 de octubre, instituida como Día Nacional de la Pediatría en 1973 durante un congreso mundial que se hizo en la Argentina, nos encuentra con un mapa de consultas mucho más amplio que el de hace unas décadas, pero con la misma lógica de fondo: acompañar, explicar y devolverle a cada familia un poco de calma. Como me dijo una pediatra del barrio de Caballito, con esa media sonrisa que tienen los que llevan miles de guardias encima: "Yo no les saco la fiebre ni les apago la pantalla, lo que hago es ayudarlos a pensar qué les está pasando a los chicos, y eso a veces vale más que cualquier jarabe".

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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