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Sábado, 10 de octubre de 2026
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La fábrica se quedó sin 66 mil trabajadores en dos años y la rueda sigue sin girar

Un relevamiento privado revela que la industria manufacturera perdió 5,2% de sus puestos registrados entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026, con La Rioja a la cabeza del derrumbe y solo tres provincias en verde, empujadas por el petróleo y la alimentación.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto · · 3 min de lectura
La fábrica se quedó sin 66 mil trabajadores en dos años y la rueda sigue sin girar

La pizarra de hoy no marca precio de soja ni de maíz: marca otra cosa, y mucho más preocupante para el interior productivo. La industria manufacturera argentina cerró el primer trimestre de 2026 con 66.262 empleos registrados menos que en igual período de 2024, una contracción del 5,2% que representa casi la mitad de los puestos de trabajo que se perdieron en toda la economía nacional en ese tramo, según el último informe de la consultora Politikon Chaco al que tuve acceso.

El recorte golpea con más fuerza en los lugares donde la fábrica es la columna vertebral del pueblo. En términos absolutos, el Gran Buenos Aires concentra la peor herida: se esfumaron 25.623 puestos industriales, a los que se suman 8.617 de la Ciudad de Buenos Aires y 8.064 del resto de la provincia bonaerense. Como esas tres jurisdicciones reúnen más del 55% del empleo fabril del país, cualquier movimiento porcentual se traduce, en números concretos, en una sangría mucho mayor que en cualquier provincia chica.

Tres provincias en positivo, atadas al petróleo y al pan

De las 24 jurisdicciones relevadas, apenas tres terminaron el bienio con saldo a favor. Santa Cruz sumó 420 nuevos puestos (+11,8%), Neuquén incorporó 1.216 (+9,2%) y Río Negro añadió 1.205 (+7,8%). Entre las tres aportaron 2.841 empleos industriales nuevos, una cifra que, comparada con los 66 mil que se perdieron, deja a las claras el tamaño de la brecha. En Santa Cruz el crecimiento lo traccionó la elaboración de alimentos; en Neuquén lideraron la maquinaria y equipo y los minerales no metálicos, al calor del Vaca Muerta; y en Río Negro, otra vez alimentos fue el motor principal de la suba.

El resto de la Argentina fabril miró para el otro lado. La Rioja registró la peor caída proporcional, con un 15% menos de puestos, seguida por La Pampa (-12,8%), San Luis (-11,3%) y Misiones (-10,1%). En el otro extremo, las contracciones más moderadas se dieron en Formosa (-1,1%), San Juan (-1,2%) y Entre Ríos (-2,6%). Lo que une a las más afectadas es un patrón conocido del surco al buque: economías regionales que dependen de textiles, calzados, metalúrgicas chicas y alimentos que ya no pueden competir contra un mercado interno que no levanta cabeza y un costo logístico que no para de trepar.

“Que una jurisdicción haya ganado participación no implica necesariamente que hayan crecido sus puestos de trabajo, sino que aumentó su peso relativo dentro del empleo sectorial nacional.”Informe de Politikon Chaco

Lo que el Estado todavía no resolvió

El informe privado pone sobre la mesa un detalle que conviene no pasar por alto: una provincia puede perder empleos y aun así ganar terreno en el reparto nacional si otras provincias cayeron todavía más. Esa lectura, que parece técnica, esconde un fenómeno que en el interior se siente en la calle, en la estación de servicio, en el local de ramos generales que cierra sus persianas un lunes a la mañana. Cuando los números macro se mezclan con la vida cotidiana, lo que se ve es un pueblo chaqueño, pampeano o riojano donde la fábrica ya no toma personal eventual y el hijo del operario se va a probar suerte a otro distrito.

Mientras tanto, lo que el Estado todavía no resolvió es justamente lo que motoría una reversión: un programa de financiamiento productivo que llegue a las pymes manufactureras, un esquema de compras públicas que privilegie a la industria nacional, una reforma tributaria que baje los costos laborales no salariales y un plan logístico que abarate el flete de larga distancia. Sin esos cuatro ejes, la pizarra de la industria seguirá marcando pérdidas y la rueda seguirá sin girar, por más que el petróleo neuquino y la harina rionegrina sacudan la foto en sentido contrario.

La pregunta que dejo flotando, como cada vez que los números se vuelven crudos, es directa: ¿notaste cambios en el mercado laboral de tu zona, te cambiaron las condiciones en la fábrica o en el taller, o te ofrecen contratos más cortos y por menos plata que hace dos años? La respuesta, me temo, ya la sabemos los que caminamos las rutas del interior productivo.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto

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