La Feria del Libro de Neuquén abre su última semana con teatro, talleres y autores de la región
Hasta el domingo 20, el Museo Nacional de Bellas Artes y las globas del Parque Central reciben una programación que combina escritura, narrativa y escena, con la presencia de Mauricio Kartun, Pompeyo Audivert y Martín Sivak.

Acá en Neuquén, cuando el viento del Comahue empieza a aflojar y el Parque Central se llena de gente que pasea entre los jacarandáes, uno sabe que la Feria del Libro volvió a instalarse en el corazón de la ciudad, y la verdad es que esta XIII edición tiene una grilla que da ganas de tomarse el colectivo y pasar la tarde entre libros, porque la propuesta combina talleres, conversaciones con autores, funciones de teatro y stands de librerías y editoriales que invitan a quedarse un rato largo charlando con quienes atienden los puestos, en una de esas mezclas que solamente se dan cuando una ciudad se junta alrededor de los libros y se olvida un poquito del reloj.
El jueves, jornada para quienes quieran animarse a escribir teatro
Este jueves 17 la programación se inclina con fuerza hacia la escritura teatral, porque por un lado Alejandro Flynn va a coordinar un encuentro pensado para quienes tengan ideas dando vueltas y quieran ordenarlas para empezar a escribir su primera obra, y por el otro lado el dramaturgo Mauricio Kartun va a dar una masterclass que ya suena como una de esas citas imperdibles para cualquiera que tenga algún interés serio en la escena, así que si el lector anda con ganas de sentarse a tomar notas y escuchar a dos voces muy distintas hablar del oficio, la jornada del jueves parece hecha a medida para esa intención.
En la misma jornada habrá además un taller creativo coordinado por María Daniela Escobar y Ramón Ariel Acuña, un espectáculo de cuentos a cargo de Claudio Paz y la presentación del catálogo de la editorial Punto Táctil, que trabaja con libros en tinta y en braille, un detalle que vale la pena destacar porque habla de una feria que piensa la lectura en plural y no se queda solamente en el formato tradicional, lo cual a mí, que vengo siguiendo estas movidas culturales del sur, me parece una de las cosas más lindas que se pueden ver en una feria del libro cuando una se acerca con tiempo y con ganas de mirar todo con calma.
Literatura neuquina y un viernes con teatro y autoficción
Las presentaciones literarias también tienen su lugar en la grilla y van a incluir a Patricia Bobadilla Guerrero con una biografía, a Jordi W. Aguiar Burgos con una novela y a María Cristina Adassus con un libro de temática psicológica, mientras que el Círculo de Escritores Neuquinos va a presentar una antología que reúne producción local, algo que siempre resulta interesante porque permite ver cómo se está escribiendo en la propia provincia y quiénes son las voces que están apareciendo en estos años, y la verdad es que esa parte de la feria suele ser la que más charcos genera entre los visitantes que se acercan al Parque Central preguntando qué hay nuevo para leer.
Para quienes prefieran ir el viernes 18, la agenda se pone todavía más interesante, porque por un lado se va a presentar una obra teatral con dramaturgia y actuación de Pompeyo Audivert, que siempre es una garantía cuando se trata de escena, y por el otro lado se va a poder participar de un diálogo con Martín Sivak a partir de sus libros más recientes, además de un encuentro sobre autoficción, memoria y periodismo que promete meter el dedo en varias discusiones que están dando vueltas en la literatura argentina de este tiempo, y como si fuera poco también va a haber un café literario coordinado por Ana María Cappelletti, una de esas propuestas donde la conversación se larga sin horario y termina cuando el cuerpo lo pide, así que conviene ir con el anotador cargado y con la idea de quedarse hasta tarde.
La feria lleva el nombre de Marcelo Martín Berbel y arrancó el jueves 11 de septiembre, y en sus diez jornadas contempla también actividades para escuelas y capacitación docente, con lo cual no es solamente una propuesta para lectores individuales sino también para docentes y estudiantes que se acercan desde distintos puntos de la provincia, y en ese punto uno entiende por qué la feria se transformó en una cita clásica de la agenda neuquina, porque no es solo una vidriera de libros sino un espacio de encuentro donde se cruzan editores, autores, docentes y familias enteras que van a pasar el rato, y eso es algo que no se fabrica de un día para el otro sino que se construye con años, como bien me lo hizo notar esta semana Marta, una vecina del barrio Alta Barda que se acerca todos los años con sus nietos y me dijo, mientras acomodaba una bolsa con libros usados sobre el banco del parque, que para ella la feria es una excusa para reencontrarse con gente del barrio que durante el resto del año casi no ve, y la verdad es que esa frase me pareció la mejor síntesis de lo que termina siendo esta movida cultural para los neuquinos.
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