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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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La inflación en EE.UU. se recalentó en septiembre: la nafta empujó el índice al 3,7% interanual

El alza del combustible, en medio de las tensiones en Medio Oriente, traccionó los precios al consumidor y encendió las alarmas de la Reserva Federal.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto · · 4 min de lectura
La inflación en EE.UU. se recalentó en septiembre: la nafta empujó el índice al 3,7% interanual

Lo confieso desde el primer renglón: cada vez que abro el con el dato de inflación de Estados Unidos, antes de mirar el número miro el precio del petróleo y el estado de los surtidores, porque en eso se resume gran parte de la película que después termina impactando en la góndola del supermercado, en la tarifa del transporte y, tarde o temprano, en el bolsillo de cualquier hogar, esté donde esté. En septiembre, la foto volvió a mostrar ese mismo guion: el índice de precios al consumidor de Estados Unidos avanzó un 3,7% respecto del mismo mes del año anterior, por encima del 3,4% de agosto, y trepó un 0,6% en la comparación mensual, también por encima del 0,4% previo. No es una explosión inflacionaria como la de 2022, cuando el pico tocó el 9,1%, pero la tendencia del año fue claramente ascendente y, para una economía que viene intentando domar los precios, el número llegó para incomodar.

La nafta, el motor que nadie puede apagar

La nafta volvió a ser el gran protagonista del reporte. Entre agosto y septiembre, su precio subió cerca de un 9% en un solo mes, en un contexto atravesado por las tensiones en el suministro global de petróleo y gas derivadas del conflicto armado en Irán, activo desde principios de año. El precio promedio nacional del galón en Estados Unidos se ubicó en 4,34 dólares, un nivel levemente superior al del mes anterior aunque con cierta tendencia a la baja en las últimas semanas. Es decir, el pico del mes fue peor que el de agosto, pero el cierre dejó alguna señal de alivio. Poca, si se piensa que el barril de petróleo Texas sesituó cerca de los 95,53 dólares en la jornada en que se conoció el informe, con una suba de alrededor del 1,5%: sigue clavado en la zona caliente y cualquier chispa geopolítica lo devuelve a saltar.

“Cuando el combustible sube así, no sube solo en el surtidor: sube en el flete, sube en el envase, sube en la logística y, finalmente, sube en la góndola.”Osvaldo Marchetti
  • Nafta: cerca de 9% de aumento mensual por las tensiones en el suministro global en medio del conflicto en Irán.
  • Pasajes aéreos: 23% de incremento interanual, otro de los rubros que más golpeó el bolsillo.
  • Ropa: aportó al alza mensual del índice y se sumó a la lista de rubros sensibles.
  • Alimentos: presionados por el encarecimiento del transporte y la logística, con empresas como PepsiCo anunciando subas para compensar los mayores costos de combustible, aluminio e ingredientes.

Eso lo confirmó, con sus propias decisiones, PepsiCo, que anunció que subirá los precios de parte de su catálogo para compensar el encarecimiento del combustible, del aluminio y de los ingredientes. Es un ejemplo perfecto del recorrido que describió Raúl, un camionero de la zona de Rosario con quien conversé mientras cargaba gasoil en la estación de la ruta: «Cuando el combustible sube así, no sube solo en el surtidor: sube en el flete, sube en el envase, sube en la logística y, finalmente, sube en la góndola». Del surco al buque, del pozo al plato, del Medio Oriente al mostrador de una panadería de Ohio, la cadena se activa entera con cada escalada del barril.

La subyacente, el termómetro que mira la Reserva Federal

Ahora bien, el número que más se mira en Washington no es el 3,7%, sino el llamado dato subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos frescos y energía. Ese indicador llegó al 2,6% interanual en septiembre, por encima del 2,4% de agosto, y avanzó un 0,3% mensual, igual que el mes anterior. Sigue siendo un valor alto para los estándares de la Reserva Federal, que tiene como objetivo un 2% interanual, y muestra que, más allá de los vaivenes del petróleo, hay dinámicas de precios que se enquistaron en la economía estadounidense. Esa es exactamente la parte del diagnóstico que incomoda a la política monetaria y que alimenta el debate sobre cuánto más alta permanecerá la tasa de interés en lo que resta del año.

Mientras tanto, la pregunta que me queda dando vueltas como periodista y como ciudadano es la misma de siempre: con un combustible caro, pasajes aéreos que acumulan un 23% interanual y empresas de consumo masivo anunciando nuevas subas en sus catálogos, ¿cuál de estos rubros sentís que más pesa hoy en tu presupuesto cotidiano? Porque mientras desde Washington se discute si la inflación es transitoria o estructural, del otro lado del mostrador la gente está contando otra historia con la calculadora en la mano. Y hay algo que el Estado, tanto el estadounidense como cualquier otro, todavía no resolvió: cómo cortar de una vez el camino que va del barril de petróleo al precio del pan, del valor del galón a la tarifa del colectivo, de la geopolítica en Medio Oriente al ticket de la compra del supermercado. Esa cadena sigue intacta y, como se vio en septiembre, sigue tirando para arriba.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto

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