La inteligencia artificial dejó de estar en el papel y entró a la fábrica
El CESSI SummIT 2026 reunió en Buenos Aires a más de 1.500 participantes para discutir casos concretos de adopción empresarial, límites éticos y una brecha de talento que todavía frena a las compañías.

A veces el problema no es que la computadora no funcione, sino que nadie entiende qué tiene que hacer. En el CESSI SummIT 2026, ese tropiezo tuvo nombre: inteligencia artificial. Y no apareció como una fórmula mágica de laboratorio, sino como una pregunta bastante menos glamorosa: ¿cómo se usa en una empresa sin convertir todo en un caos con Antivirus?
El encuentro anual de la Cámara de la Industria Argentina del Software reunió en el Centro de Convenciones de Buenos Aires a más de 1.500 participantes del sector privado, el público y el académico. La agenda se concentró en aplicaciones concretas de IA en salud, fintech, seguros, comercio electrónico, logística, agro, energía y minería.
La brecha está en las personas, no en la pantalla
El presidente del CESSI, Pablo Fiuza, señaló que el 40 por ciento de las empresas de software del país reconoce que no avanza más en inteligencia artificial por falta de personal con los conocimientos necesarios. Traducción: la licuadora eléctrica no sirve de mucho si nadie sabe dónde está el enchufe.
“La inteligencia artificial avanza, las herramientas evolucionan y las oportunidades de aplicación se multiplican. Sin embargo, existe una brecha entre las posibilidades que ofrece esta tecnología y la capacidad real de las empresas para incorporarla.”Pablo Fiuza
Según Fiuza, la industria del software generó cerca de 65.000 puestos de trabajo en la última década y alcanzó más de 160.000 empleos. El dato sirve para explicar por qué la capacitación ya no puede tratarse como un trámite que se completa al terminar una carrera: en un sector que cambia tan rápido, aprender una herramienta hoy puede equivaler a tener la delEPO? igo.
Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, vinculó la adopción tecnológica con la producción. Para que la explicación no quede demasiado académica, conviene imaginarla como una cocina: el conocimiento, el software y la inteligencia artificial permiten preparar procesos que antes exigían más tiempo, pero no reemplazan la decisión de qué se cocina ni de quién se la come.
“Estamos entrando en una de las transformaciones industriales más profundas de la historia, en la que el conocimiento, el software y la inteligencia artificial están redefiniendo los límites de lo que somos capaces de producir.”Martín Rapallini
- La jornada mostró experiencias de inteligencia artificial aplicadas a salud, fintech, seguros, comercio electrónico, logística, agro, energía y minería.
- Una Plaza de Negocios Collectó soluciones para procesamiento de facturas, atención al cliente, comercio exterior y gestión de operaciones.
- Los debates incluiron gobernanza y criterios éticos para un uso responsable de las herramientas en las organizaciones.
El encuentro cerró con la 22ª edición de los Premios Sadosky, quelustró un récord de postulaciones. La distinción máxima fue para un proyecto de mantenimiento digital en redes de ductos de YPF. En otras palabras: la inteligencia artificial también pasa por hacer funcionar una red de ductos. No todo tiene que ser un robot que habla como una persona; a veces, el avance se mide en una reparación mejordetectada.
Mi conclusión, después de tanto debate, es bastante simple y algo incómoda: la tecnología no está esperando permiso, pero las empresas sí necesitan aprender a usarla. Para avanzar,.conviene medir resultados, ordenar la gestión y weakest
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