Martes, 15 de septiembre de 2026
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La jubilación mínima acumula una caída real de 40,7% desde fines de 2019 y compromete el consumo de base

Entre diciembre de 2019 y agosto de 2026, el haber mínimo trepó 2.468,6% mientras la inflación acumulada fue de 4.231,3%. La diferencia se traduce en que un jubilado de la mínima hoy puede comprar apenas el 59,3% de la canasta que adquiría hace casi siete años. El bono de refuerzo permanece sin ajustar desde marzo de 2024.

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Mariana ScagliaEconomía · 15 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

El haber mínimo jubilatorio cerró agosto de 2026 en 489.776 pesos, incluido el bono de refuerzo de 70.000 pesos. Siete años antes, en diciembre de 2019, ese mismo ingreso equivalía a 19.068 pesos, con un bono de 5.000 pesos. La suba nominal del 2.468,6% quedó muy por debajo de la inflación acumulada en el período, que alcanzó el 4.231,3%, de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En términos concretos, un jubilado que percibe la mínima conserva hoy apenas el 59,3% del poder de compra que tenía a fines de 2019, lo que configura una pérdida real de 40,7 puntos porcentuales.

Vamos a los números: qué pasó con cada tramo de haberes

El deterioro no se limitó a la jubilación mínima. El haber máximo pasó de 103.064 pesos en diciembre de 2019 a 2.824.694 pesos en agosto de 2026, lo que representa un incremento nominal de 2.640,7%. Aun así, su poder adquisitivo se redujo 36,7% en términos reales durante el mismo período. Un haber equivalente a tres veces el mínimo de fines de 2019 acumuló una caída de 36% frente a la inflación. El fenómeno, según los datos disponibles, alcanza a todos los segmentos del sistema contributivo.

Para dimensionar la brecha, el material de base propone un ejercicio simple: si a fines de 2019 hacían falta 100 pesos para comprar una determinada canasta de bienes y servicios, hoy esos mismos productos cuestan 4.331 pesos. El dinero disponible para un jubilado de la mínima, en tanto, creció hasta 2.569 pesos. La diferencia entre ambos valores (1.762 pesos) equivale a lo que el ingreso mínimo perdió frente a la evolución de los precios. Esa pérdida se profundizó en los últimos doce meses: entre agosto de 2025 y agosto de 2026, los haberes más bajos perdieron 4,5% de poder adquisitivo, mientras que quienes no perciben bono empataron con la inflación del período gracias a los reajustes por movilidad, que acumularon 33,5%.

El bono de refuerzo, congelado desde marzo de 2024

El bono de 70.000 pesos que perciben quienes cobran la jubilación mínima no tuvo ajuste desde marzo de 2024. Desde ese mes, la inflación acumuló 129,2%, lo que derivó en una caída del poder de compra específico del bono de 56 puntos porcentuales. En otras palabras, la porción del ingreso destinada a reforzar los haberes más bajos perdió más de la mitad de su valor real en apenas dos años y medio. Esa rigidez del bono explica buena parte de la diferencia de comportamiento entre los beneficiarios de la mínima y el resto del sistema contributivo.

Qué cambió desde diciembre de 2023

La comparación con diciembre de 2023 arroja un dato auspicioso pero insuficiente: desde ese mes, los haberes sin bono ganaron 14,3% frente a la inflación, gracias al mecanismo de actualización por movilidad que aplica los índices de precios con dos meses de rezago. Sin embargo, esa mejora no alcanza para revertir el deterioro acumulado en años previos. El haber máximo, por caso, llegó a registrar una caída real de 55,4% entre septiembre de 2017 y diciembre de 2023; a agosto de 2026, esa pérdida se redujo solo levemente, hasta 49%.

  • Haber mínimo en diciembre de 2019: 19.068 pesos (incluía bono de 5.000).
  • Haber mínimo en agosto de 2026: 489.776 pesos (incluye bono de 70.000).
  • Inflación acumulada entre ambos extremos: 4.231,3%.
  • Aumento nominal del haber mínimo: 2.468,6%.
  • Poder de compra residual del haber mínimo: 59,3% del de fines de 2019.
  • Cantidad de personas que perciben la mínima: 2,9 millones.
  • Haber máximo en agosto de 2026: 2.824.694 pesos, con caída real de 36,7%.
  • Bono de refuerzo sin ajustar desde marzo de 2024: caída real de 56%.
  • Movilidad jubilatoria entre agosto de 2025 y agosto de 2026: 33,5%.

Qué le cambia al bolsillo rosarino

En Rosario, donde el costo de los servicios públicos, los alimentos y el transporte se alinea con los índices nacionales pero suma particularidades propias del sur santafesino, el cuadro se traduce en un ajuste sostenido sobre el consumo de base. Cerca de la mitad de los jubilados y pensionados del régimen contributivo percibe la mínima, lo que implica que unos 2,9 millones de personas en todo el país (con fuerte presencia en los grandes aglomerados urbanos como Rosario y Buenos Aires) están viendo comprometida la cobertura de sus gastos fijos. La movilidad por inflación con rezago de dos meses, sumada al bono congelado desde marzo de 2024, configura un escenario en el que cada suba de precios se traslada con demora al ingreso, mientras que las bajas se recuperan de forma parcial. Para los hogares que dependen de la jubilación mínima, el margen para sostener el consumo de alimentos, medicamentos y servicios básicos se redujo a poco más de la mitad del que tenían hace casi siete años.

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Mariana ScagliaEconomía

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