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Lunes, 12 de octubre de 2026
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La Justicia de Misiones decretó la quiebra de Linor SRL y deja a unos 130 trabajadores a la espera del proceso de liquidación

La empresa de Azara, dedicada a la fabricación de pallets y plataformas de madera de pino, cerró tras 27 años de actividad por la caída del consumo, el derrumbe de la construcción y un conflicto laboral que arrastraba incumplimientos. Especialistas y cámaras del sector alertan que la crisis se replica en aserraderos medianos y chicos sin acceso a financiamiento para reconvertirse.

MS
Mariana ScagliaEconomía · · 4 min de lectura
La Justicia de Misiones decretó la quiebra de Linor SRL y deja a unos 130 trabajadores a la espera del proceso de liquidación

La Justicia de Misiones declaró la quiebra de Linor SRL, el mayor productor de pallets de la provincia y uno de los más relevantes del país, una firma que llegó a emplear a 300 personas en su pico de actividad de la primera década del siglo y que, en su tramo final, mantenía unos 130 puestos de trabajo en la localidad de Azara, a pocos kilómetros del límite con Corrientes. La decisión, adoptada por la doctora Adriana Fiori, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N°8 de Posadas, puso fin a una trayectoria de 27 años en el sector maderero y dejó a los empleados a la espera del cobro de salarios atrasados y eventuales indemnizaciones, cuyo pago quedó sujeto al resultado del proceso de liquidación de bienes, maquinarias, vehículos y cuentas bancarias que ahora quedaron bajo control del juzgado.

El fallo se fundó en el incumplimiento del acuerdo extrajudicial al que Linor había adherido durante su concurso preventivo, un dato que las cámaras empresarias de la región leyeron como el desenlace de una crisis que atraviesa a toda la cadena foresto-industrial del NEA. La Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y norte de Corrientes (APICOFOM) y la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap) vienen advirtiendo en los últimos meses que la actividad atraviesa una de sus peores crisis históricas, con una combinación de factores internos y externos que comprometen la subsistencia incluso de firmas con décadas de presencia en el mercado.

Un sector golpeado por la construcción y por los costos logísticos

En su momento de mayor actividad, hace algo más de una década, Linor llegó a tener 300 empleados; hoy, al momento del fallo, conservaba aproximadamente 130, una caída del 57 por ciento que refleja el achicamiento progresivo que la propia empresa atravesó a la par del conjunto del sector. La comparación interanual no es más favorable: las cámaras que nuclean a los aserraderos de Misiones y Corrientes señalan que, en relación con el año anterior, la demanda de pallets y productos de madera cayó de manera pronunciada, con epicentro en la retracción del principal motor del mercado interno, que es la construcción, y en un retroceso del consumo general que se tradujo en un derrumbe de las ventas de productos de almacenamiento y logística. A nivel nacional, el promedio de actividad de la industria maderera muestra una merma similar, lo que ubica al NEA en la misma tendencia que el resto del país, aunque con mayor profundidad por la dependencia del mercado interno regional.

A ese cuadro se suman las exportaciones, que en el papel aparecen como una salida pero, en la práctica, no logran compensar la caída del consumo interno. Según reconoció públicamente la empresa ACON Timber, con sede a unos 45 kilómetros de Azara, el flete de un contenedor hasta el puerto de Buenos Aires supera lo que cuesta enviar la misma carga a destinos como China, Estados Unidos o España. En un escenario con una inflación que corre por encima del dos por ciento mensual y un tipo de cambio que permanece sin movimientos relevantes, los márgenes de la cadena forestal se comprimieron hasta tornarse inviables para buena parte de los aserraderos medianos y chicos, que no lograron acceder a financiamiento suficiente para reconvertirse tecnológicamente ni para profesionalizar la gestión.

Vamos a los números

El expediente judicial se sustenta en el incumplimiento del acuerdo concursal previo, y la quiebra ya fue decretada: alrededor de 130 familias quedan a la espera de lo que se recaude en el proceso de liquidación. En su momento de mayor actividad, hace poco más de una década, la planta llegó a tener 300 empleados, lo que implica una reducción cercana al 57 por ciento. Frente a ese piso, los especialistas consultados por las cámaras empresarias coinciden en que la magnitud de la retracción en Misiones y Corrientes se ubica por encima del promedio nacional de la industria de la madera, en parte por la dependencia del mercado interno regional y en parte por los costos logísticos que mencionaron los propios exportadores.

El cierre de Linor abrió interrogantes sobre la viabilidad de aserraderos de porte similar en la región, en un mapa donde la mayoría de las firmas arrastra problemas estructurales que las cámaras y los técnicos del sector describen con precisión: escasa incorporación de tecnología, alta informalidad y limitaciones en la gestión empresarial. Sin financiamiento y con márgenes negativos, la reconversión queda fuera del alcance de buena parte de los jugadores medianos y chicos, lo que para los especialistas consultados configura un riesgo concreto de nuevas quiebras y de una mayor concentración del sector en pocas firmas con espalda para sostenerse en el tiempo. Para la economía de Azara y de las localidades cercanas, donde la madera es la principal fuente de empleo registrado, el desenlace del expediente judicial y la velocidad con la que avancen las liquidaciones marcarán la diferencia entre una transición ordenada y un daño más profundo en el tejido productivo.

MS
Mariana ScagliaEconomía

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