La noche que Daniela Celis bajó del escenario y le robó un beso a Julieta Poggio en plena sala
La ex Gran Hermano se subió a Sex, el unipersonal-erótico de Muscari que ya lleva siete años en cartelera, y dejó una imagen que se viralizó en cuestión de horas. Acá te cuento cómo se vivió la función desde adentro.

Te lo cuento como lo viví, porque la verdad es que el boca en boca arrancó mucho antes de que se encendieran las luces del foyer. La fila para entrar al teatro daba vuelta la cuadra y, mientras esperaba, escuché de todo: fans de Daniela Celis que todavía la siguen desde Gran Hermano, habitués de Sex que van cada temporada como quien renueva una cita, y un par de curiosos que habían leído algo en Twitter y querían ver con sus propios ojos qué era eso que iba a pasar. Cuando finalmente abrieron las puertas y la gente se fue acomodando, el murmullo era el de las grandes noches: copas chocando, risas nerviosas, alguna cámara de celular ya encendida por las dudas.
Celis en escena: look total black y actitud de protagonista
La sorpresa fue de entrada. Daniela Celis salió al escenario con un look negro lleno de brillos, botas altísimas y una sonrisa de oreja a oreja. La puesta de Sex, que es el espectáculo que José María Muscari sostiene en cartelera desde hace ya siete años, le dio espacio para lucirse: hubo una coreografía sensual con el elenco estable, miradas cómplices con los bailarines y un manejo del escenario que dejó en claro que no estaba ahí como invitada decorativa, sino para quedarse. La sala, que estaba colmada, la recibió con un aplauso largo, de esos que empiezan en el fondo y van bajando hacia adelante como una ola.
Lo que nadie esperaba era el cierre. Cuando terminó el número, Celis no se fue por donde había entrado. En lugar de eso, bajó del escenario, caminó entre las primeras filas y fue directo a buscar a Julieta Poggio, que estaba sentada entre el público como espectadora invitada. El teatro entero contuvo el aire durante los segundos que duró la caminata. Y entonces pasó: las dos se besaron en la boca, mirándose a los ojos, mientras el resto de la sala explotaba en gritos y aplausos. Eran las cero horas del domingo y la imagen ya estaba camino a convertirse en la conversación del fin de semana.
“Así se quieren las amigas. Qué grande, Dani, te amo”mensajes de usuarios en redes sociales tras la función
Después del show, en la vereda del teatro todavía había gente comentando la escena. Una señora de unos cincuenta y tantos me dijo, mientras se subía el cierre de la campera: 'Yo vine por Muscari y me voy con esto'. Cerca de la esquina, un grupo de veinteañeros no paraba de mirar el video ya viralizado y reírse como si hubieran estado ahí, en primera fila, cuando en realidad habían pagado la popular más barata del fondo. Eso, para mí, es lo que mejor describe lo que acaba de pasar: una imagen que trascendió a los que estaban adentro y se metió en la pantalla de todos.
Una amistad que viene de la casa y suma capítulos
Lo de Celis y Poggio no arrancó ayer. Dentro de la casa de Gran Hermano compartieron buena parte de la convivencia y armaron una amistad que, cuando el programa terminó, se sostuvo afuera. De hecho, en noviembre del 2022, durante una fiesta temática que se hizo dentro del propio ciclo, ya se habían besado al aire, en vivo, en una transmisión que sorprendió hasta al conductor que estaba animando en ese momento. Lo del jueves en Sex fue, en cierto modo, una continuación de ese vínculo, pero con otra escala: la de un teatro lleno y la de una noche que, por cómo arrancó, va a quedar en la memoria del espectáculo.
La función volvió a confirmar algo que en la calle se comenta seguido: Sex es hoy uno de los pocos escenarios porteños donde figuras del mundo del entretenimiento eligen mostrarse fuera de su formato habitual, ya sea un reality, una tira o una revista. En una cartelera que rara vez sostiene un mismo título durante tanto tiempo, los siete años del unipersonal de Muscari son casi una rareza. Y esta vez, con Celis como invitada, la conversación se encendió otra vez.
Si te quedó la duda, la respuesta corta es: el boca en boca que arrancó en la fila se mantuvo hasta la salida del teatro. Yo salí con la sensación de que había visto algo fuera de lo común, y con la certeza de que la próxima función va a tener a más de uno con el celular listo antes de que se apaguen las luces. Para quienes quieran comprobarlo en persona, Sex sigue en cartelera con funciones durante todo el mes; las entradas se consiguen por la plataforma oficial del teatro y los precios arrancan en valores accesibles, con promociones para estudiantes y jubiladas, lo que siempre ayuda a que la sala siga siendo una mezcla tan particular de público como la que vi el jueves a la noche.
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