La pizarra del viernes dejó al oficial y al blue a sólo cinco pesos de distancia, en una semana sin sobresaltos cambiarios pero con la inflación que volvió a acelerar en la Ciudad
El dólar del Banco Nación cerró a 1.535 pesos para la venta y el informal a 1.540, una brecha mínima que confirma la calma del mercado tras el levantamiento de las restricciones. Mientras tanto, el IPC porteño de septiembre marcó 1,8 por ciento y acumuló 23,7 por ciento en lo que va del año.

Les cuento cómo arrancó la semana cambiaria: la pizarra del Banco Nación amaneció con el dólar oficial en 1.485 pesos para la compra y 1.535 para la venta, mientras que en las cuevas del microcentro el blue se negociaba a 1.493,80 comprador y 1.540 vendedor, apenas cinco pesos por encima del canal formal, una diferencia que a esta altura del año suena a cosa de nada si uno repasa lo que fue la brecha cambiaria en la última década.
Brecha casi nula y dólares financieros en la misma banda
Lo concreto es que la distancia entre el oficial y el blue quedó reducida a menos de medio punto porcentual, una situación que refleja la estabilización del mercado cambiario después de que el Gobierno levantara las restricciones para operar divisas, un dato que en la charla de café con los camioneros de la zona de Rosario ya nadie se sorprende cuando lo escucha.
Los dólares financieros, el MEP y el contado con liquidación, se ubicaron también en torno a esa misma banda y se obtienen mediante la compra y venta de bonos o acciones en el mercado bursátil; desde que los bancos habilitaron esa operatoria en el home banking, alcanza con meterse en la sección de compraventa de divisas, cargar el monto en pesos y confirmar la operación según la cotización del día, algo que simplificó la vida a mucha gente que antes iba a la cueva del barrio con un sobre bajo el brazo.
La inflación porteña volvió a acelerar en septiembre
Ahora bien, lo que sí preocupa es el otro termómetro, el de los precios: la Ciudad de Buenos Aires registró una inflación del 1,8 por ciento en septiembre, con los servicios uniendo un 2 por ciento y los precios estacionales un 2,3 por ciento, lo que terminó con la desaceleración que se había observado en agosto, y en lo que va del año el costo de vida en la Capital acumula un alza del 23,7 por ciento, con una variación interanual del 32,9 por ciento, números que en el mostrador de la ferretería de Avellaneda donde compro las herramientas del campo se traducen en facturas que mes a mes llegan un poquito más cargadas.
“Para el bolsillo, la foto de la semana es un dólar sin sobresaltos y una inflación que volvió a acelerarse levemente después de un mes de alivio. ¿Cómo viene afectando el valor del dólar a tus gastos cotidianos?”Osvaldo Marchetti
Lo que el Estado todavía no resolvió
Porque una cosa es mirar la pizarra y otra bien distinta es llegar a fin de mes, y en esa brecha que va del surco al buque todavía pesa lo que el Estado no terminó de resolver: la inflación acumulada en nueve meses ya supera el 23 por ciento en la Ciudad y los servicios siguen corriendo más rápido que los salarios, de modo que la calma cambiaria, bienvenida sea, todavía convive con un bolsillo que no termina de encontrar el alivio que la macro promete.
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