La Ruta 237 como termómetro: lo que deja la previa de la temporada de pesca en la Patagonia neuquina
Mientras los ríos y lagos neuquinos esperan el 1 de noviembre para abrir la temporada general, dos embalses ya permiten pescar con cupos estrictos. Los controles se intensificaron en el corredor que une la capital con la cordillera y las infracciones bajaron más de la mitad.

Acá, en este tramo de la Ruta 237 que sale de Neuquén capital y se estira hacia el oeste, el viento ya trae ese frío seco que anticipa lo que se viene. El asfalto pasa pegado a los embalses Piedra del Águila y Alicurá, dos espejos de agua enormes que, para los pescadores, son una suerte de antesala de la temporada. Porque mientras la mayoría de los ríos y lagos neuquinos siguen cerrados esperando el 1 de noviembre, estos dos embalses mantienen habilitada una ventana acotada que se cierra el 31 de octubre.
Lo que se puede y lo que no antes de noviembre
- Zona 2 de los embalses Piedra del Águila y Alicurá habilitada hasta el 31 de octubre.
- Cupo máximo de cinco truchas arcoíris por permiso.
- Pesca exclusivamente en horario diurno.
- Apertura general de la temporada 2026-2027 en ríos y lagos neuquinos el 1 de noviembre.
Las reglas son simples en su enunciado y estrictas en su cumplimiento. Cinco truchas arcoíris por permiso, horario de luz natural y nada más. Superar esos límites tiene consecuencias concretas, y esta semana quedó a la vista con un caso que volvió a poner el tema en la mesa.
Un baúl con 42 truchas
En un control desplegado a la altura del kilómetro 1304 de la Ruta 237, personal de Fauna y de la División Brigada Rural y Montada del Limay se encontró con un Chevrolet Prisma cargado con 42 truchas arcoíris en el baúl, varias ya sin cabeza y listas para el freezer. La cantidad multiplicaba por más de ocho el cupo legal vigente para los embalses habilitados en esa ventana, así que se labró un acta bajo la Ley Provincial de Fauna Silvestre Nº 2539 y el conductor quedó sumariado.
No fue un hecho aislado. En mayo pasado, sobre el kilómetro 1353 de la misma ruta, se secuestraron 31 truchas. En marzo, tres vehículos fueron incautados junto a truchas faenadas y carne de ciervo. Los antecedentes dibujan trazan un patrón: la 237 es un corredor de control habitual, casi un filtro permanente entre la capital y la cordillera, y los números así lo confirman.
Según informó la Dirección Provincial de Fauna, la intensificación de los patrullajes conjuntos hizo que las infracciones detectadas cayera un 60 por ciento respecto a la temporada anterior. Más controles, menos infracciones: la lógica parece simple, pero en el terreno significa decenas de operativos a lo largo del corredor, en distintos kilómetros y con presencia simultánea de las áreas de Fauna y de la Brigada.
La previa de la temporada completa
Con noviembre a días de empezar y la temporada formal por abrirse, este es un momento clave para verificar el permiso provincial vigente y confirmar las condiciones específicas del embalse al que se quiera ir. La ventana previa en Piedra del Águila y Alicurá funciona como un ensayo general, con cupos más bajos y vigilancia reforzada, antes de que se libere el calendario completo.
“Con cinco truchas alcanza y sobra para pasar un buen día en el embalse; lo que no puede pasar es que por querer llenar el freezer se arruine una temporada entera.”Roberto, vecino del barrio Cumelén en Villa La Angostura, pescador con más de treinta años en la zona
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