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La trampa de la cafeína en la adolescencia: cuando el energizante agota en lugar de despertar

Especialistas de Yale advirtieron que el consumo excesivo entre los jóvenes puede alterar el sueño, disparar el cansancio y exponer el organismo a cantidades que muchos subestiman, incluso en chicles y sobres saborizados.

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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · 22 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Aca en Buenos Aires, donde el café es casi un gesto de identidad y la sobremesa arranca con un cafecito en la mano, solemos mirar con curiosidad a los pibes que cargan latas de colores a cualquier hora, como si fueran una extensión de su propio ritmo. Pero detras de esa costumbre hay una trampa silenciosa que empieza a preocupar en serio a los especialistas de uno de los centros de investigacion mas importantes del mundo. Un equipo de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, salio a recordar que la cafeina no es solo cosa de oficina o de madrugada: entre los adolescentes, su consumo creciente puede volverse contra el descanso en lugar de ayudarlo.

  • Dificultades para conciliar el sueño o mantenerse dormido durante la noche.
  • Nerviosismo, temblores o episodios de ansiedad durante el dia.
  • Palpitaciones o molestias digestivas que aparecen sin causa aparente.
  • Caidas marcadas en el rendimiento escolar o en la concentracion.
  • Mayor irritabilidad o cambios de humor asociados a la falta de descanso.

La neumonologa y especialista en sueno Sabhyata Agrawal, de Yale, explico a la prensa especializada que cuando estas senales se encadenan conviene revisar cuanto cafe esta consumiendo el adolescente, porque la cafeina puede tener la culpa aunque nadie lo imagine. No se trata solo de un cafe cargado antes del colegio: la sustancia esta mucho mas repartida de lo que parece, y los pibes la incorporan sin darse cuenta, sobre todo cuando todavia el cuerpo esta creciendo y procesa todo de manera distinta.

“La cafeina se encuentra no solo en el cafe, sino tambien en bebidas energeticas, gaseosas, chocolate, chicles y sobres saborizados, que pueden aportar entre 50 y 200 miligramos por unidad.”Grace Kong, profesora asociada de Psiquiatria de Yale

Esta advertencia cambia la conversacion familiar. La psiquiatra Grace Kong, tambien de Yale, detallo que los sabores dulces y frutales que dominan a los productos mas populares entre los jovenes disimulan el amargor y empujan a probar una y otra vez sin dimensionar el efecto real. Asi, lo que empezaba como un chicle en el recreo o un sobre saborizado en la mochila termina sumando miligramos invisibles que pesan en la noche, cuando la cabeza deberia empezar a apagarse.

A todo esto se suma un dato biologico que muchos padres y madres tienen presente aunque no lo formulen asi: durante la adolescencia el reloj interno se corre hacia horarios mas tardios, y a los pibes les cuesta mas dormirse temprano y levantarse a tiempo. La investigacion publicada por el equipo de Yale describe que esto forma parte del desarrollo y no se resuelve con voluntad. Por eso, cuando el cansancio se vuelve insoportable, la salida mas rapida suele ser agarrar otra lata o pedir otro cafe. El alivio transitorio, sin embargo, vuelve a retrasar el sueno y al dia siguiente el agotamiento aparece otra vez, y un poco peor. Para dimensionar cuanto dura el efecto, Agrawal senalo que la cafeina empieza a actuar entre 30 y 45 minutos despues de tomarla y que, entre cinco y seis horas mas tarde, todavia queda en el organismo aproximadamente la mitad de la cantidad ingerida. La recomendacion concreta es evitar el consumo despues de las 13 o las 14, segun el horario habitual en que los jovenes se acuestan.

“Recomendamos evitar la cafeina antes de los 18 anos y mantener las bebidas energeticas completamente fuera de la alimentacion de ninos y adolescentes.”Jennifer Jiyun Park, investigadora del Departamento de Psiquiatria de Yale

La investigadora Jennifer Jiyun Park fue todavia mas alla y sostuvo que las recomendaciones pensadas para adultos no deberian trasladarse automaticamente a los menores, porque el cuerpo joven procesa estos estimulos de manera diferente y puede experimentar molestias con cantidades significativamente menores. Esto no implica satanizar al cafe ni prohibir la salida con amigos al bar del barrio, sino acompanar a los adolescentes en la construccion de rutinas que los cuiden, conversar sin sermonear sobre lo que consumen y prestar atencion a los horarios en los que aparecen pantallas, videojuegos y, claro, esas latas que prometen energia infinita. La educacion sobre lo que se ingiere y el reemplazo gradual por agua o por alguna bebida sin cafeina suelen ser la mejor puerta de entrada para empezar a ordenar la situacion en casa, y muchas veces alcanza con abrir esa conversacion para que la familia entera empiece a tomar nota.

Park aclaro que el consumo durante las sesiones de videojuegos prolongadas puede responder tanto a un deseo genuino de mantenerse despierto como a una costumbre compartida con otros jugadores, y esa presion social suele pesar mas que cualquier indicacion medica. Como si fuera poco, la luz azul de las pantallas recorta la produccion de melatonina y completa el combo adverso para dormir bien, un dato que nosotros, los que vivimos pendientes del celular hasta entrada la madrugada, conocemos de primera mano.

“Los jovenes pueden experimentar molestias con cantidades menores que los adultos, por eso la recomendacion es clara: evitar la cafeina en menores de 18 anos.”Sabhyata Agrawal, neumonologa y especialista en sueno de Yale
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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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