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Lindelof rompe el silencio: qué pasó en la isla de Perdidos y por qué los fans se equivocaron quince años

A más de una década y media del final de la serie, el cocreador vuelve a desmentir la teoría del purgatorio, explica el significado de los flash sideways de la sexta temporada y revela la conexión con un antiguo texto budista que les cambió los planes a los guionistas.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Confieso que cada vez que alguien me dice que Perdidos fue una estafa o que todo fue un sueño, me dan ganas de proponerle un rewatch completo, con pochoclo y todo. Porque la serie de J. J. Abrams, Damon Lindelof y Jeffrey Lieber nunca dijo lo que muchos creyeron ver. Y a más de quince años de su final, su propio cocreador sigue saliendo a aclarar las cosas con la paciencia de quien sabe que el malentendido es casi tan famoso como la obra.

La teoría más repetida en foros, asados y grupos de WhatsApp sostiene que la isla era el purgatorio y que ninguno de los eventos de las seis temporadas ocurrió en la vida real. Lindelof la desmintió una y otra vez, y su explicación es tan clara como definitiva: en el último fotograma de la serie, Jack cierra los ojos y muere. Ese momento pertenece al relato principal, al hilo de lo que efectivamente sucedió. Lo distinto son los flash sideways de la sexta temporada, esa línea narrativa donde los personajes no se conocen entre sí y el vuelo 815 de Oceanic nunca se estrella.

Lo que pasó y lo que no pasó en la isla

  • La isla existió y todo lo que ocurrió allí fue real, palabra de Lindelof.
  • La iniciativa Dharma fue real, y al terminar la serie Hurley y Ben continuaban operando la estación.
  • Los flash sideways no son una realidad alternativa ni una paradoja temporal: representan la experiencia de los personajes después de la muerte.
  • El cierre del ojo de Jack es la escena final de la historia principal, no un recurso poético ni un sueño.

En una de sus declaraciones más recordadas, el propio Lindelof fue contundente sobre lo que vimos en pantalla durante seis temporadas: "Todo lo que siempre te hemos mostrado, todo lo que ocurre en la isla, ocurrió. Absolutamente, al cien por cien". No hay doble lectura posible, aunque a los fans les cueste soltar la teoría del purgatorio.

“La idea de Bardo es un lugar al que vas cuando mueres pero no sabes que estás muerto. Nadie puede decírtelo.”Damon Lindelof

El germen de los flash sideways nació entre la tercera y la cuarta temporada. Los guionistas sabían desde temprano que la serie terminaría con la muerte de Jack, porque la simetría entre el ojo que se abre en el piloto y el ojo que se cierra en el final les parecía la conclusión correcta. El problema era más sutil: cómo mostrar lo que le pasaba al personaje después. La respuesta llegó desde un lugar inesperado, el Bardo Thodol, más conocido en Occidente como el Libro tibetano de los muertos. El concepto del Bardo describe ese estado intermedio en el que una persona muere pero no sabe que está muerta, nadie puede avisarle y apenas recibe señales.

Para que el espectador no cayera en la cuenta antes de tiempo, el equipo introdujo los viajes en el tiempo sobre el cierre de la cuarta temporada y construyó toda la quinta temporada alrededor de esa idea. La intención era clara: que el público interpretara los flash sideways como una paradoja temporal hasta que los propios personajes, al empezar a recordar cosas que en esa línea nunca habían vivido, forzaran la pregunta que recién ahí cobraba sentido. Esa es la escena donde se escuchan las palabras que lo cambian todo, cuando todos se van a estar juntos, y la verdad de la serie vuelve a quedar al descubierto.

Más de quince años después, Perdidos sigue dando material de conversación cada vez que alguien se vuelve a sentar frente al televisor. Y ahora que sabemos exactamente qué pasó en la isla y qué no, solo queda proponer el plan: maratón completa, amigos cerca y el piloto listo para abrir los ojos junto a Jack, otra vez.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

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