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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Los primeros 90 días con antipsicóticos: el tramo donde el cuerpo empieza a avisar

Un estudio británico con casi 97.000 pacientes detectó que el azúcar en sangre y el peso se disparan con mucha más velocidad en los primeros tres meses de tratamiento. Especialistas piden medir antes de empezar y volver a medir en ese tramo crítico.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Los primeros 90 días con antipsicóticos: el tramo donde el cuerpo empieza a avisar

Acá, en cualquier sala de espera de un hospital público de Buenos Aires, uno ve las mismas caras de siempre: gente que entra con un papel doblado en la mano y sale con una receta que le va a cambiar el metabolismo. Y no es una exageración. Una acaba de leer un trabajo enorme, con casi 97.000 pacientes seguidos durante más de dos décadas en Inglaterra, que pone números concretos a algo que los psiquiatras intuyen hace rato: el arranque de un tratamiento con antipsicóticos de segunda generación es, literalmente, el momento donde el cuerpo empieza a avisar que algo cambió.

Qué midieron y qué encontraron

El equipo de University College London revisó historias clínicas de adultos que comenzaron a tomar olanzapina, quetiapina, risperidona o aripiprazol entre 2000 y 2023. Compararon cómo estaban su glucemia y su peso antes de la primera pastilla y cómo evolucionaron después. Y la diferencia es de esas que asustan: durante los primeros 90 días, el azúcar en sangre subió alrededor de 14 veces más rápido y el peso unas 9 veces más rápido que en los meses previos al tratamiento. Es decir, no es que el metabolismo se altere de a poco: pega un salto y lo pega al principio.

  • Olanzapina: fue el fármaco con el impacto más fuerte. En los primeros 90 días el azúcar creció unas 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido que antes de empezar.
  • Mujeres: mostraron un salto mayor que los hombres. Su glucemia aumentó unas 24 veces más rápido en ese mismo tramo, contra unas 10 veces en los varones.
  • Personas con prediabetes al inicio: el 19 por ciento terminó desarrollando diabetes tipo 2 dentro de los dos años siguientes, frente a apenas un 3 por ciento entre quienes habían empezado con la glucosa normal.

Por qué importa tanto el primer trimestre

Lo que a mí me queda dando vueltas es que los autores no se quedaron en el dato frío y fueron al hueso del asunto. Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente en University College London, fue claro al respecto. "Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso", señaló. Y agregó, en un tono que suena a consejo de pasillo más que a paper académico: "los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores".

“Al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal del estudio (UCL)

La lógica es sencilla y la cuento como me la contó una endocrinóloga amiga del barrio de Once, que prefirió no dar su nombre pero conoce de cerca a pacientes que llegan derivados de la guardia de un hospital: si uno detecta que el azúcar empieza a subir en la primera curva, todavía está a tiempo de cambiar la dieta, sumar actividad física o, en el peor de los casos, rotar el medicamento antes de que la glucemia se instale en valores indeseables. Esperar seis meses para volver a chequear, en muchos casos, ya es tarde.

Qué cambia a partir de este hallazgo

El estudio se publicó el 14 de octubre en The Lancet Psychiatry y no tardó en cruzar el Atlántico. En la práctica, lo que viene es un pedido casi unánime entre los especialistas: que el inicio de un antipsicótico sea tratado como un procedimiento con y final claramente delimitados. Antes de la primera pastilla, un análisis de sangre con glucemia en ayunas, un peso en la balanza y, si se puede, una medición de cintura. Después, controles periódicos dentro de ese primer trimestre, que es donde se concentran los saltos más abruptos. No es un detalle menor: estamos hablando de fármacos que se usan para mejorar la vida de personas con esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión resistente, y la idea es que el tratamiento no termine abriendo la puerta a otra enfermedad crónica que también hay que pelear.

Yo cada vez que paso por la esquina de un hospital y veo a alguien esperando un turno, pienso lo mismo: la mejor medicina es la que se anticipa. Y este trabajo, con sus 97.000 historias revisadas una por una, parece moverse exactamente en esa dirección.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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