Mirtha Legrand, el alta después de 18 días y la pregunta que nadie se atreve a responder: ¿vuelve a la tele?
La conductora de 99 años le confesó a Carlos Rottemberg, con su franqueza de siempre, que esta internación le pegó más fuerte que las anteriores. Mientras su nieta Juana Viale sigue al frente del ciclo, el contrato vence en cuestión de semanas y el regreso sigue siendo una incógnita.

Les confieso algo: cuando me enteré de que Mirtha Legrand había pasado casi veinte días internada por una neumonía bacteriana, lo primero que hice fue buscar el teléfono para llamar a alguien y preguntar si ya la habían visto sonriendo de nuevo. Porque una cosa es leer la noticia en frío y otra muy distinta es imaginarse a la Chiqui en una cama del Sanatorio Mater Dei, lejos de su ronda habitual de famosos, filetes a la manteca y copas de champagne. La señora, a sus 99 años, sigue siendo la primera llamada que uno quiere hacer cuando pasa algo importante en la tele argentina.
Una llamada al salir del sanatorio
La que efectivamente la llamó fue Carlos Rottemberg. El productor teatral estaba la semana pasada presentando su libro en la Feria del Libro de Rosario cuando le levantaron el teléfono: del otro lado, Legrand, recién salida del sanatorio y con la voz todavía algo tomada. La charla fue corta y sin preámbulos, tal como la cuenta Rottemberg. "Esta vez la pasé mal", le soltó la diva, sin anestesia. Y agregó, ya en otro tono, que hoy se la nota "muy bien", recuperándose en su casa, con controles médicos y, por lo que se supo después, con ganas de subirse a un auto y no bajarse más.
“Esta vez la pasé mal.”Mirtha Legrand, al teléfono con Carlos Rottemberg tras recibir el alta
Esa frase, en boca de una mujer que lleva décadas esquivando achaques con la elegancia de quien sabe que la cámara la mira, dice muchísimo. Porque Legrand no es de las que se quejan. Es de las que se acomodan el cuello de la blusa, miran fijo y preguntan de qué se habla. Que haya admitido esta vez que la pasó mal es casi una declaración de principios: la neumonía bacteriana la tuvo a maltraer durante 18 días, y el cuerpo, más allá de la voluntad, termina marcando el pulso.
El contrato que vence y la frase que la persigue
Rottemberg, que conoce a Mirtha desde hace más de cuatro décadas, no quiso quedarse solo en el parte médico. Confirmó algo que en la industria se venía rumoreando: el contrato que la une al ciclo televisivo vence en las próximas semanas. Ante la pregunta lógica de si se va a renovar, contestó con dos palabras que son casi una marca registrada de la cautela argentina: "Eso se verá". Y remató con una sentencia que repite a menudo y que suena a consejo y a experiencia al mismo tiempo: "A veces más es menos".
Mientras tanto, en el living de la tele la escena la maneja Juana Viale, su nieta, con la solvencia que ya le conocemos. El sábado último, al frente del programa, contó una postal que vale por sí sola: Legrand, ya en su casa, le pidió a su nieto Nacho que la sacara a dar una vuelta en auto. Y que, como si fuera una adolescente con el registro recién sacado, dijo que quería seguir hasta Mar del Plata. La imagen, mínimo, es la mejor señal de que la conductora está volviendo a ser ella.
Lo del viaje a Mardel, claro, tiene su contracara: en una semana y media Mirtha cumple 100 años. El 23 de febrero próximos, si todo sigue como hasta ahora, la Chiqui va a soplar las velitas de un siglo de vida. Y ahí, otra vez, aparece la pregunta que Rottemberg dejó picando en Rosario. ¿Vuelve a la pantalla antes de fin de año? ¿O la prudencia manda y la esperamos sentada en su sillón hasta que las fuerzas le den completo? "A veces más es menos", repitió el productor. Como diciendo: no la apuren, que ella sola va a decidir cuándo.
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