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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Muse, el asistente de Meta que te conoce más que tu suegra: ahora también ficha a tus contactos

Un investigador destapó que el chatbot crea y actualiza cada hora perfiles de familiares, amigos y hasta de las cuentas que uno sigue. La empresa dice que la información es pública y que el usuario manda. La realidad, como siempre, es más enredada.

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Lucas GalloTecnología · · 3 min de lectura
Muse, el asistente de Meta que te conoce más que tu suegra: ahora también ficha a tus contactos

A todos nos pasó: le pedimos al teléfono que nos recuerde la fecha del turno con el dentista y el aparato, solícito, anota también el nombre de la dentista, su matrícula y, si nos descuidamos, el colegio al que van los hijos. Así, más o menos, trabaja Muse, el asistente de inteligencia artificial que Meta viene empujando con fuerza. La diferencia es que Muse no se conforma con saber cosas de uno: también ficha a quienes lo rodean.

En criollo: la IA arma un pequeño expediente de cada persona del entorno del usuario, con parentesco incluido, y lo refresca cada sesenta minutos. Lo reveló Karan Joshi, un investigador independiente en seguridad informática, que le sacó al chatbot las instrucciones internas con una simple pregunta. El sistema le escupió un manual donde se describe una rutina horaria dedicada a actualizar esos perfiles.

Qué guarda y de dónde lo saca

Según la documentación a la que accedió Joshi, las fichas incluyen vínculos con familiares, parejas, amigos, colegas y hasta cuentas que el usuario sigue en redes. También pueden sumar cumpleaños, aniversarios, mudanzas, objetivos de ahorro compartidos y discusiones pendientes. Parece el temario de una cena familiar, pero en versión base de datos.

La propia instrucción del sistema es bastante razonable: solo se anota lo que tiene evidencia en conversaciones o conexiones. Es decir, no se inventa. Lo cual, ojo, no es tan tranquilizador como suena: si uno se lo cuenta, Muse lo guarda. Y lo guarda con nombre y apellido.

  • Quién es quién: parentesco, tipo de relación y rol en la vida del usuario.
  • Historia compartida: intereses en común, proyectos conjuntos y hasta quilombos anteriores.
  • Datos de calendario: cumpleaños, aniversarios y mudanzas.
  • Planes a futuro: metas de ahorro o proyectos que el usuario mencionó con otra persona.
  • Rastro digital: cuentas que el usuario sigue en redes y que pueden ser de conocidos.

Daniel Roberts, vocero de la compañía, salió a aclarar lo de siempre: la información sale de lo que es público y de lo que uno comparte. Traducido al lenguaje de la casa: si lo publicaste en Instagram o lo escribiste en un chat, para Meta ya es material disponible. Roberts agregó que el sistema corre en una máquina virtual separada por usuario, una especie de burbuja que, en teoría, impide que dos personas vean los datos de la otra.

Quién apaga la luz

Y acá viene la parte que a uno le eriza la piel. El control de la memoria es exclusivo de quien instaló Muse. Las personas fichadas no tienen un botón para pedir que las saquen del expediente. Es como si tu vecino te anotara en un cuaderno con tus horarios y tus gustos: vos no sabés, no firmaste y, si te enterás, no podés hacer demasiado. Meta asegura que el usuario puede borrar la memoria y revisar un registro de actividad, pero ese derecho no se extiende a quienes aparecen mencionados.

Como botón de seguridad, el asistente pide confirmación antes de mandar un mail o hacer una compra. Algo es algo. Pero entre pedir permiso para una transferencia y tener un perfil detallado de tu prima hermana, hay una distancia que la empresa todavía no explicó cómo piensa acortar. Por ahora, la recomendación es la de siempre: tratá a cualquier IA conversacional como si fuera una persona que toma apuntes en el bar. Porque, literalmente, lo está haciendo.

LG
Lucas GalloTecnología

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