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Por qué los dinosaurios de los suburbios no pudieron con la sombra de Parque Jurásico, según Abrams

El productor defiende la apuesta de David Robert Mitchell: dinosaurios entre columpios y furgonetas de helados. Pero los números de El final de Oak Street dejaron más dudas que certezas.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Les soy sincera: cuando me senté a investigar esta nota tenía la expectativa de encontrar a J.J. Abrams defendiendo a capa y espada una idea genial. Y la hay, no me malinterpreten. Pero los números son los números, y los de El final de Oak Street duelen un poco. Ochenta millones de presupuesto, ochenta y nueve millones de recaudación global. Para una superproducción de verano, ese saldo deja sabor a poco. Pero Abrams no se achica: dice que comparar su película con Parque Jurásico es, directamente, injusto.

Lo escuché explicarlo en su propia voz y lo primero que me llamó la atención es el tono casi didáctico que eligió. No salió a tirarle flores a la franquicia de Spielberg ni a polemizar con nadie. Optó por marcar la diferencia conceptual, que es donde se juega la verdadera discusión sobre por qué una película con dos estrellas como Ewan McGregor y Anne Hathaway no terminó de explotar.

La diferencia que Abrams quiere instalar

“Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, pero esas películas, en su mayor parte, se desarrollan en esas hermosas selvas, en esas islas lejanas. El enfoque de David aquí consistía precisamente en la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana (columpios y furgonetas de helados, piscinas elevadas y autobuses escolares) con los dinosaurios.”J.J. Abrams

Esa imagen que eligió el productor me parece la clave de todo. No estamos hablando de un T-Rex persiguiendo una moto en plena selva tropical. Estamos hablando de un Tiranosaurio asomando la cabeza por encima de un cerco de madera blanca mientras un chico juega en un tobogán inflable. Esa es la apuesta de David Robert Mitchell, y Abrams la defiende como si fuera una cuestión de fe: dice que la gente está deseando historias nuevas, originales, y que la ambientación barrial es el atractivo innegable del film.

  • Presupuesto: 80 millones de dólares.
  • Recaudación mundial: 89 millones de dólares.
  • Director: David Robert Mitchell.
  • Productora: Bad Robot, de J.J. Abrams.
  • Elenco central: Ewan McGregor y Anne Hathaway.
  • Diferencia clave: dinosaurios en barrios residenciales, no en islas exóticas.

Ahora bien, yo les pregunto lo mismo que le daría pie a un debate de sobremesa: ¿alcanza con mudar a los dinosaurios del trópico al suburbio para diferenciarlos? Porque el público, que es sabio y caprichoso a la vez, ya demostró de sobra que cuando quiere escala épica, quiere escala épica. Las franquicias funcionan porque ofrecen un mundo al que uno no puede entrar solo. Y acá Abrams nos pide que compremos un mundo que, en teoría, ya conocemos de memoria: la calle de nuestras infancias, la casa del vecino, la esquina de la escuela. La pregunta es si esa familiaridad es un imán o un freno.

Hay un dato que me parece importante rescatar y que tiene que ver con el cierre del guion. Tanto McGregor como Hathaway habían contado que durante el desarrollo se manejó un final más oscuro y complejo, y que el que finalmente llegó a las salas fue otro. Eso, sumado a la tibia respuesta en boleterías, deja flotando una sensación: la de que en algún momento del camino se perdió algo. Puede haber sido el final alternativo, puede haber sido el marketing, puede haber sido el timing del estreno. Abrams, fiel a su estilo, prefirió mirar hacia adelante y reivindicar la idea de base antes que quedarse discutiendo qué salió mal.

En lo personal, valoro que un productor de su calibre siga apostando por directores con mirada propia como Mitchell. Pero también creo que los 80 millones invertidos merecían un debate más profundo sobre por qué el público masivo no se subió a esta montaña rusa barrial. Por ahora, la película queda como un experimento interesante, una nota al pie en la historia de los dinosaurios en el cine, más que como un nuevo capítulo de la saga. Habrá que ver si los próximos movimientos de Bad Robot recogen algo de lo que acá no terminó de cuajar.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

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