River pasó por arriba a Belgrano en Córdoba y a los que querían bajarlo a Ponzio
El equipo de Núñez goleó 3-0 en Alberdi, mostró su mejor versión en el Clausura y el técnico, que venía cuestionado, se plantó: sabe dónde está parado y no le va a hacer daño al club.

Che, lo de anoche en Córdoba fue una goleada con todas las letras. River pasó por arriba a Belgrano 3-0 en Alberdi y se llenó de aire en el Clausura. Sumó seis puntos de los últimos nueve y se prende otra vez en la pelea. El equipo de Leo Ponzio fue una aplanadora: presionó alto, generó por todas las bandas y dejó en ridículo a los que el viernes lo querían putear en todos los programas.
Un equipo con inyección de aire fresco
Después del empate en Junín, el entrenador metió mano y la rompió. Sacó al Huevo Acuña, a Vera y al Driussi, que venían fundidos después de tres partidos en una semana. Entraron Ortega, Moreno y el Beltrán, todos con ganas y energía. Ponzio lo explicó sin vueltas: "Vimos que veníamos de jugar tres partidos muy seguidos, se necesitaba frescura. Algunos esperaron y hoy jugaron". Y vaya si jugó. River fue una tromba de arranque a fin.
El Mono, el Galgo y compañía se comieron la cancha. La pelota circulaba, los de adelante se movían como locos y los de atrás cortaban todo. Así se vio al mejor River del torneo, el que tiene memoria el hincha y lo hace ilusionar de verdad.
“El protagonismo hoy es todo de los chicos, hicieron todo lo que veníamos haciendo. Si veo que disfrutan los jugadores, yo soy feliz.”Leonardo Ponzio
Correa, el distinto
El que se puso el equipo al hombro fue el Ángel Correa. El pibe, que venía pidiendo pista, la metió cuando River más la necesitaba y se sacó de encima esa mochila que cargaba desde su vuelta al club. Ponzio no escatimó elogios: "Es un jugador de selección", dijo, y agregó que "va entendiendo el mundo River, que no es fácil llegar y entender todo lo que sucede alrededor, pero tiene la calidad para hacerlo". El zurdo, de a poco, se está transformado en el distinto que todos esperábamos.
El palo a los que querían correrlo
Pero lo más fuerte de la noche vino afuera de la cancha. En la semana se había instalado el nombre de un reemplazante para 2027 y a Ponzio le preguntaron por ese runrún. El técnico, lejos de esquivarlo, fue al hueso: "Sé el lugar en el que estoy, nunca le voy a hacer daño a River y eso me deja tranquilo". Traducido: está cansado de las operaciones políticas de siempre y mandó a los trolls de turno a arreglar su propio gallinero. La frase la van a recordar, porque en Núñez las declaraciones de este tipo no pasan desapercibidas.
Cómo sigue la fecha
- River quedó en zona de clasificación con 16 puntos en el Clausura, a tiro de los de arriba, después de una racha de cinco partidos sin perder (cuatro victorias y un empate).
- El sábado que viene se viene el clásico contra Independiente en el Monumental, el partido más esperado por todo el pueblo riverplatense.
- Luego habrá que meter dos presentaciones más antes de que termine la fase regular: una visita brava y el cierre en casa.
Mirá, lo de anoche me dejó una sensación rara, de las lindas. River jugó como en sus mejores noches, Ponzio se plantó frente a los buitres de siempre y Correa se acordó que es un fenómeno. Si esto se repite el finde que viene, se viene la clásica en el Monumental con la gente cantando de punta a punta. Hasta el lunes, riverplatenses. A ganar, siempre.
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