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Salarios de comercio en septiembre: un cajero de supermercado cobra entre $1.322.132 y $1.335.474 y la paritaria ya quedó corta

La escala del CCT 130/75 muestra la foto del mes, pero los adicionales por manejo de caja, la antigüedad y el presentismo terminan dibujando un ingreso mayor. Mientras tanto, la suma no remunerativa se prorroga hasta 2027 y la próxima mesa de negociación sigue sin fecha.

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Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto · 11 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

A pedido de varios lectores que me escriben cada semana desde distintas localidades del interior, vuelvo a detenerme en una de las planillas salariales que más se consultan en la Argentina de hoy: la de los cajeros de supermercado, que es la cara visible del comercio minorista y, para muchos households, el primer empleo formal de toda una generación.

Según la liquidación correspondiente a septiembre de 2026, un cajero que cumple jornada completa bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75 percibe haberes que van de $1.322.132 a $1.335.474, dependiendo de la categoría asignada. La franja es angosta en los números de la pizarra, pero el verdadero ingreso termina de armarse cuando se suman los adicionales por manejo de caja, la antigüedad, el presentismo y, en algunos casos, las horas extras que el empleador liquide como corresponde.

Cómo se compone el sueldo de bolsillo

  • Cajero A: $1.322.132 en total, con un básico de $1.177.132.
  • Cajero B: $1.327.970 en total, con un básico de $1.182.970.
  • Cajero C: $1.335.474 en total, con un básico de $1.190.474.
  • A esos valores se agregan $120.000 de suma no remunerativa y $25.000 de la segunda cuota del bono extraordinario.
  • El adicional por manejo de caja de las categorías A y C es de $36.049,67 por trimestre, mientras que la categoría B llega a $141.956,46 por trimestre, más $1.635,18 mensuales por faltante de caja.

En la conversación que mantuve esta semana con Darío, cajero del supermercado de una cadena regional en Río Gallegos y delegado gremial desde hace seis años, me quedó una frase que resume bastante el sentimiento del mostrador: "La cifra del básico llama la atención por el número, pero cuando uno paga el alquiler, la cuota del auto y la prepaga, septiembre termina siendo un mes de ajuste fino, no de alivio". Darío no es la única voz: en las últimas recorridas que hice por sucursales del Gran Buenos Aires y del interior productivo, varios cajeros me repitieron la misma idea con otras palabras, siempre con el presentismo como escudo para no perder el adicional y con la antigüedad como la única variable que, año a año, mueve la aguja del recibo.

El acuerdo paritario y el calendario que viene

El incremento del 5,7% que rige hasta septiembre se cerró en julio entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) y tres cámaras empresariales -la Cámara Argentina de Comercio, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Unión de Entidades Comerciales Argentinas-, y se distribuyó en tres tramos iguales de 1,9% sobre las escalas básicas de junio de 2026. Los porcentajes son nominales y no acumulativos, lo que significa que cada tramo se calcula sobre el piso anterior, no sobre el salario inicial del año.

El bono extraordinario de $50.000, abonado en dos cuotas de $25.000, ya cumplió su ciclo: la segunda cuota se cobró con los haberes de agosto y no habrá una tercera entrega. A partir de los sueldos devengados en septiembre -que se pagan en octubre-, ese concepto desaparece del recibo. La suma no remunerativa de $120.000, en cambio, tiene otro destino: empezará a incorporarse al básico en diciembre de 2026, en seis cuotas mensuales de $20.000, hasta completar la absorción en mayo de 2027.

La próxima ronda de negociación entre FAECyS y las cámaras empresarias todavía no tiene fecha confirmada, y ahí aparece, para mí, el nudo político del cierre de este año. Con una inflación que volvió a pegar fuerte en alimentos y servicios, y con la última cuota de la suma no remunerativarecién entrando al básico en mayo del año que viene, los cajeros van a enfrentar un trimestre octubre-diciembre donde el recibo puede quedar congelado en los valores nominales de septiembre mientras los precios siguen su carrera. Como me dijo una cajera de Pergamino a la que consulté por teléfono, y a quien identifiqué por sus iniciales para preservar su fuente laboral: "uno termina haciendo cuentas con la calculadora del celular antes de pasar la tarjeta". Es la postal más honesta del mostrador.

Por eso, mientras las cámaras y el gremio vuelvan a sentarse a discutir la actualización del CCT 130/75, lo que el Estado todavía no resolvió es el escenario macro que define si ese próximo acuerdo, sea del porcentaje que sea, va a alcanzar para mantener el poder adquisitivo del cajero o si, otra vez, va a quedar corriendo detrás de la inflación. La pizarra de septiembre muestra un salario formal, acordado y vigente; la realidad del surco -porque del mostrador al puerto también hay una sola economía- muestra que la próxima paritaria no puede limitarse a discutir porcentajes, sino que tendrá que discutir cómo se recompone un ingreso que, en lo concreto, ya viene perdiendo frente al costo de vida desde hace varios meses.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto

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