Supermercados y mayoristas encadenan otro semestre en rojo: las ventas reales siguen sin levantar
El INDEC confirmó en julio la séptima caída interanual consecutiva en las cadenas y la sexta en los mayoristas, mientras la facturación en pesos sigue creciendo por encima del 30%. Entre enero y julio, ambos canales acumulan un retroceso del 2,7% en volumen.

Una vez más, el INDEC volvió a mostrar una fotografía que en las góndolas se siente desde hace rato: la facturación de supermercados y mayoristas sigue creciendo en pesos, pero las ventas a precios constantes, las que realmente miden si los argentinos compran más o menos, volvieron a caer en julio. En mi recorrida por las calles de la zona portuaria y por las rutas que bajan del surco al buque, el dato se confirma en cada conversación: la gente ajusta, recorta y compara etiquetas como no lo hacía hace un par de años.
Del lado de los mayoristas, el ticket promedio llegó a 47.535 pesos, un 31,8% más que en julio de 2025, y la facturación total ascendió a 401.070 millones de pesos, con un salto nominal del 26,3%. Sin embargo, cuando se deflactan esos números, las ventas a precios constantes retrocedieron 1,1% en la comparación interanual y completaron seis meses consecutivos en baja. Frente a junio, en cambio, hubo una recuperación del 1,2% en la serie desestacionalizada, un alivio chico que no alcanza para revertir la tendencia.
Supermercados: siete caídas anuales al hilo
Las cadenas de supermercados tuvieron un julio todavía más flojo. Vendieron 2,1% menos que en julio del año pasado y 0,7% menos que en junio de 2026 en términos desestacionalizados, y así acumularon siete bajas interanual seguidas y dos caídas mensuales consecutivas, luego de las mejoras aisladas de abril y mayo. La facturación fue de 2.591.042 millones de pesos, con un aumento nominal del 25,8%, pero, como quedó dicho, el dato en moneda constante es el que mejor refleja el comportamiento real del consumo.
Dentro de los supermercados, los rubros que más crecieron en facturación fueron carnes, con un 39,5%, verdulería y frutería, con 30,6%, y bebidas, con 27,7%. Aclaro, porque siempre aparece la confusión: son aumentos de facturación por categoría, no mediciones de cuánto subió cada precio en góndola. El INDEC, hay que recordarlo, no publica en este informe la variación de precios por rubro, sino los montos vendidos en pesos corrientes.
“La plata no alcanza y uno va eligiendo lo que lleva. Antes llenaba el chango, hoy lleno la bolsa con lo justo y vuelvo a controlar el ticket antes de pasar por la caja.”Marcelo, playero de estación de servicio en Bahía Blanca
El consumo masivo de agosto también retrocedió, un dato que la encuesta de hogares confirma
El panorama no cambió en agosto. La consultora Scentia, que mide el consumo masivo en kilos, litros y unidades de productos empaquetados, registró una caída interanual del 1,5% y una baja del 0,7% frente a julio. Es un relevamiento con alcance distinto al del INDEC, porque Scentia se concentra en bienes de consumo masivo empaquetados y deja afuera rubros que sí computa el organismo oficial, como carnes frescas o panadería, pero el sentido de la señal es el mismo: los hogares siguen comprando menos volumen.
Mientras tanto, los centros de compras mostraron una excepción relativa en julio: sus ventas a precios constantes crecieron 1,9% interanual y 0,5% en la comparación mensual, aunque en el acumulado de los primeros siete meses del año también terminaron con una baja del 2%. Es un comportamiento que suele explicarse por el perfil de público de esos paseos, con mayor peso de compras más vinculadas al esparcimiento y al uso de promociones con tarjeta, pero no alcanza para compensar la debilidad generalizada del consumo masivo.
Voy cerrando esta columna como me gusta hacerlo, con lo que el Estado todavía no resolvió. Porque más allá de los números, lo que queda flotando en el aire chaque vez que me cruzo con un camionero de la zona de Tres Arroyos, con un productor de Tandilaví y del sudoeste o con una almacenera de Mar del Plata es la misma sensación: la inflación nominal les permite a las empresas mostrar facturación en alza, pero la gente sigue comprando menos, las góndolas se vacían más rápido que antes y la recuperación del consumo, tan declamada en los discursos oficiales, sigue sin aparecer en las cifras reales del INDEC. Y mientras esa brecha no se cierre, los supermercados, los mayoristas y, sobre todo, los bolsillos de los argentinos van a seguir contando meses en rojo.
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