Miércoles, 9 de septiembre de 2026
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Una llave, un viaje y la casa que se quedó con cuatro desconocidas

Titi Tcherkasti se llevó el premio mayor en una prueba relámpago frente a las visitas, y a partir de ahora las finalistas de Gran Hermano Generación Dorada tendrán que aprender a convivir sin espejos de afuera.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · 9 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Confieso que me enganché con esta recta final de Gran Hermano Generación Dorada como hacía rato no me pasaba con un reality. Anoche, mientras el reloj marcaba la medianoche y yo revisaba el celular con un ojo abierto, vi cómo la casa se transformaba otra vez: las visitas ya no están, y cuatro mujeres que apenas se cruzaron palabra en serio durante meses ahora tienen que dormir, comer y confesarse frente a las cámaras sin nadie de su lado. La responsable de ese giro fue una llave, la número 67, que abrió una puerta imaginaria a Bariloche y se la llevó puesta Titi Tcherkaski.

La prueba arrancó con un ping pong de preguntas sobre las distintas temporadas del programa, ese tipo de trivia que parece fácil hasta que te das cuenta de que lleva más de dos décadas al aire. De los tres visitantes en juego –Titi, Sebastián Almeida, más conocido como Cola, y Tomás Riguera, Tomy–, quedaron en el camino Cola y Titi. Tomy se quedó afuera en esa primera vuelta y se quedó con las ganas.

La llave 67, un número con destino

La definición fue bien concreta: las finalistas tenían que probar llaves una y otra vez hasta dar con la correcta. Titi probó varias, se le notaban los nervios hasta a través de la pantalla, y cuando la 67 giró y abrió la puerta simbólica del hotel, saltó. Saltó de verdad. La vi abrazar a Yipio Pintos como si se conocieran de toda la vida, y al ratito ya estaba recibiendo abrazos de Sol, Charlotte y Luana, que se morían de la alegría ajena.

“Voy a hacer el viaje con Thomas, mi amigo, que manejó mis redes mientras yo estaba acá adentro. Es el que me bancó desde afuera sin preguntar nada.”Titi Tcherkaski

Thomas, vale la pena aclararlo, fue la mano derecha de Titi afuera de la casa mientras ella peleaba por llegar a la final. La elección de llevárselo a Bariloche tiene esa cuota de lealtad que a mí, te lo juro, me enternece. No es un personaje famoso ni un socio mediático: es un amigo de toda la vida que se sentó a contestar mensajes y a bancar los trolls mientras ella hacía historia adentro.

Una convivencia nueva, sin espejos

Con la prueba resuelta, las tres visitas hicieron las valijas y se fueron. Y acá viene lo jugoso, lo realmente atractivo del resto de la temporada: Yipio, Sol Abraham, Charlotte Caniggia y Luana Fernández quedaron solas, conviviendo, mirándose a la cara, sin la muleta de un amigo o familiar que les diga al oído lo que ya saben. Cada una representa un grupo distinto, líneas que durante el juego se mantuvieron prolijamente separadas. A partir de ahora esas líneas se van a cruzar, quieran o no.

  • Yipio Pintos: la primera salvada de la gala, referente del ala más expresiva de la casa.
  • Sol Abraham: llegó a su segunda final de Gran Hermano, con el condimento especial de haber quedado cuarta en la edición de 2011.
  • Charlotte Caniggia: viene de ganarle el mano a mano a Yanina Zilli en la última gala de eliminación.
  • Luana Fernández: la última en asegurarse un lugar en la final, con un perfil bajo que puede explotar en esta nueva etapa.

Hay un detalle que me parece importante no pasar por alto: la definición de esta prueba llegó un día después de que se confirmara la quinta eliminación, la de Yanina Zilli, que se fue tras 196 días adentro y un mano a mano durísimo contra Charlotte. La gala del miércoles viene con la definición del cuarto puesto, el jueves las finalistas verán sus propios castings y los de los excompañeros que ya se fueron, y el domingo habrá una cena especial para las que sigan en carrera antes del cierre de temporada. Dicen los que saben que el domingo puede haber algún invitado sorpresa, aunque eso todavía no está confirmado por la producción.

¿Con quién me quedo yo con el título de la Generación Dorada? Te soy sincera: todavía no tengo la menor idea, y eso es exactamente lo que me tiene mirando la pantalla cada noche. Lo que sí tengo claro es que después de esta prueba la casa es otra. Cuatro mujeres, cuatro historias, cero visitas. Y una sola llave, la 67, que ya descansa en alguna parte del living mientras Titi planea el viaje de su vida.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

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