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Una píldora para soñar: por qué el magnesio se mudó a la mesita de luz

Las ventas de suplementos de magnesio para dormir treparon 17% en 2025, muy por encima de la melatonina. La evidencia científica sigue siendo tibia y los especialistas piden pisar con freno.

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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · 3 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Acá, en esta esquina de la Ciudad de Buenos Aires donde todavía funciona la farmacia de la esquina y el kiosco de diarios abre a las siete de la mañana, cada vez más vecinos me cuentan lo mismo en la cola de la caja o en la parada del colectivo: que ya no duermen como antes, que probaron de todo, y que ahora están empecinados con un frasquito blanco de pastillas verdes que se llama magnesio, como si fuera la solución final. Y yo, que me paso la vida escuchando confesiones de desconocidos mientras pido un cortado en el bar de la vuelta, les digo que sí, que entiendo, que el cansancio pesa, pero también que conviene mirar la cosa con un poco más de cuidado antes de mandarse a la pileta de cabeza, porque la ciencia viene diciendo cosas bastante más tibias que lo que prometen los reels y los tiktoks.

Las cifras que mueven a esta nota las difundió la consultora NBJ y son las que encendieron las alarmas en los consultorios: en 2025, las ventas de suplementos de magnesio orientados al descanso subieron alrededor de un 17%, mientras que las de melatonina, que durante años fueron la vedette de la mesita de luz, avanzaron apenas un 5% y rondaron los 800 millones de dólares. En plata, el magnesio se está comiendo el mercado del sueño por goleada, y buena parte de esa mudanza se cocina en redes sociales, donde miles de usuarios cuentan que descansan más profundo y se despiertan sin la modorra habitual al día siguiente.

Para qué sirve el magnesio y por qué cayó en la gracia nocturna

El magnesio es un nutriente esencial de los más serios: participa en la regulación de la presión arterial, colabora con el azúcar en sangre y mantiene a raya la función nerviosa y muscular. Una de las hipótesis que más seducen a los que no pueden pegar un ojo es que este mineral influye en ciertos neurotransmisores vinculados al sueño, promoviendo esa calma que tanto cuesta conseguir cuando uno da vueltas en la cama mirando el techo. Ahora bien, cuando se va a buscar la investigación específica sobre su rol como inductor del sueño, el panorama se vuelve bastante más gris: los estudios son pocos y de calidad despareja, y los resultados van y vienen como el colectivo en horario pico.

“La exageración está mucho, muchísimo más avanzada que la ciencia objetiva.”Dr. Sujay Kansagra, especialista en sueño de Duke Health

Lo que me quedó dando vueltas, mientras escuchaba a Marta, una vecina del barrio de Caballito que me esperaba en la puerta de la farmacia con su frasco nuevo bajo el brazo, es que el efecto podría deberse en parte al puro placebo. Es decir, a la convicción íntima de que esa pastillita va a funcionar, convicción que a veces alcanza para bajar la ansiedad y soltar el cuerpo, que es justo lo que uno necesita para dormirse. Con la melatonina, en cambio, la evidencia viene siendo más sólida para trastornos del ritmo circadiano y para el famoso jet lag de los viajes largos, aunque la mayoría de los expertos en sueño no la recomiendan como primera línea para el insomnio común y corriente. Es decir, ni el magnesio es la bala de plata que pintan los influencers ni la melatonina es la panacea que muchos creían.

Así que antes de salir corriendo a comprar magnesio, vale la pena charlarlo con el médico de cabecera, revisar qué dice la investigación disponible y, sobre todo, no dejar que la ansiedad nos empuje a la farmacia un martes a las tres de la tarde. Como me dijo Marta mientras le ajustaba el tapón al frasco antes de cruzar la avenida Rivadavia: "Yo no sé si me hace efecto de verdad o si me lo hace la cabeza, pero algo me ayuda, y con eso me alcanza por ahora". Esa frase, dicho sea de paso, resume mejor que cualquier paper la relación que tenemos los argentinos con las píldoras que prometen dormir: una mezcla de necesidad, de esperanza y de prudencia a medias que, por ahora, no tiene fecha de vencimiento.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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