Wawrinka se despide en la cancha donde tocó el cielo: el US Open le abrió la puerta por la lesión de un rival
El suizo de 41 años entra al cuadro grande como lucky loser de último momento y se prepara para su último baile en un Grand Slam, diez años después de levantar el trofeo frente a Djokovic.

La historia tiene esa vuelta de tuerca que solo el tenis sabe fabricar. Stan Wawrinka, a los 41, estaba afuera de todo. Sin ranking, sin invitación, sin lugar. Y de repente la lesión de Patrick Kypson, un estadounidense al que acá nadie tenía en la cabeza, le abrió una rendija. Por ahí se metió el suizo. Y se va a despedir en la misma cancha donde hace exactamente diez años levantó el trofeo más lindo de su carrera.
Fue en 2016, en la final del US Open, con Djokovic del otro lado de la red. El serbio ganaba el primer set en el tie break, pero Stan le dio vuelta con esa derecha que parecía un cañón: 6-7, 6-4, 7-5 y 6-3. Tres Grand Slams en fila para el de Lausana. Australia 2014, Roland Garros 2015, Nueva York 2016. Y después, silencio.
Un regalo con timing perfecto
Lo de Kypson fue un golpe bajo para el local y un regalo caído del cielo para Wawrinka. La organización tenía que llenar un casillero y eligió al hombre adecuado: un ex campeón, un caballero del circuito, alguien que todavía mueve al público con el solo hecho de entrar a una cancha. La wild card le llegó por la ventana, no por la puerta principal, pero a nadie le importa el cómo cuando el qué es tan jugoso.
“Estoy increíblemente emocionado de aceptar la invitación para el Abierto de Estados Unidos y espero con ansias competir nuevamente frente a los aficionados en Nueva York.”Stan Wawrinka
La frase la dijo él mismo al confirmar que estará en Flushing Meadows desde el domingo 30 de agosto. Mientras tanto, Djokovic también será de la partida, así que la posibilidad de una reedición de la final de 2016 no es un delirio: es una chance concreta. Diez años después, en el mismo escenario, con los mismos protagonistas. Si el guion lo escribe Hollywood, no le sale mejor.
La previa tuvo su propio show
Antes de que arranque el torneo, el Arthur Ashe recibió a dos fantasmas ilustres. Roger Federer y Andy Roddick se reencontraron en una exhibición a un set, con un resultado tan previsible como la salida del sol: el suizo ganó 6-3. El historial entre ambos es de esos que duelen del lado americano: Roddick enfrentó a Federer 24 veces entre 2001 y 2012 y se llevó apenas tres victorias. Después se mezclaron en un dobles con John McEnroe y Andre Agassi, en una noche que fue puro museo ambulante.
Lo que viene
El US Open 2026 arranca el domingo 30 de agosto. Wawrinka sabe que esta vez no hay épica posible en lo numérico: el ranking no le da para pelear el trofeo. Pero en lo simbólico, caminar otra vez por esa cancha, sacarse fotos con la copa de 2016 en la cabeza y jugar un par de partidos bajo las luces de Nueva York ya es un final a la altura de su carrera. Stan no necesita ganar: necesita irse como entró. A lo grande.
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