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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Adentro de la ballena: una pelea por zafar y un duelo que nunca se cierra

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Adentro de la ballena: una pelea por zafar y un duelo que nunca se cierra

Te lo cuento como lo viví: el martes al caer la tarde me senté en la butaca con la idea de ver una película de supervivencia y terminé saliendo con un nudo en la panza. Whalefall, lo nuevo de Brian Duffield, empieza donde casi nadie se anima a empezar: dentro del estómago de una ballena gigante. Un tipo solo, un espacio que te oprime el pecho y un reloj que corre en su contra. Desde el primer minuto se nota que el director no va por el camino fácil del espectáculo puro.

El protagonista es Austin Abrams, un actor que ya se había bancado el universo de Resident Evil y que acá carga con casi todo el peso de la película. Su personaje no solo está peleando por no morir en ese lugar húmedo, oscuro y reducido: además sostiene una conversación imposible con su padre muerto, mientras flashbacks van armando el rompecabezas de una relación rota. Lo que se cuenta ahí es algo que a los de mi generación nos suena conocido: el amor que nunca se dijo, las despedidas que se postergaron hasta que fue tarde, los vínculos que se quiebran sin tener una última charla.

Un set que parece vivo

El diseño del interior del cetáceo es, para mí, lo más impactante de toda la propuesta. Se siente real la textura, se siente real la amenaza, se siente real el olor a podrido que uno se imagina. Duffield usa ese decorado como un personaje más: las paredes aprietan, la luz cambia, el agua amenaza. Es una experiencia visual que te lleva al lugar aunque no quieras ir.

Ahora bien, acá viene el meollo del asunto y por eso te lo pregunto al final: ¿gana o pierde una película de supervivencia cuando le mete en el centro un drama padre-hijo? Te soy honesta: depende de la butaca en la que te sentés. A mí me remite de inmediato a Ad Astra, con esa misma melancolía silenciosa, con esos personajes que cuesta querer pero que terminan doliéndote. Si vos sos de los que conectan con esa frecuencia, Whalefall te va a sacudir. Si no, probablemente la sientas leída y un poco fría en algunos tramos.

“El filme no apuesta por el espectáculo puro: el núcleo dramático gira en torno a la relación entre el protagonista y su padre fallecido, reconstruida a través de flashbacks y conversaciones que acompañan la lucha por escapar.”Sofía Bianchi

El tramo final apela a imágenes generadas por computadora y apunta a un cierre de mayor escala, con secuencias de escape que se repiten dentro de un margen de maniobra acotado por la propia naturaleza del espacio. No es perfecto: hay idas y vueltas que estiran la cosa más de lo necesario y el equilibrio entre acción y drama no termina de cerrar del todo. Lo que sí queda claro es que Whalefapp es una propuesta visualmente ambiciosa, con un punto de partida de esos que no se ven seguido en la pantalla grande.

Lo que hay que saber antes de ir

  • Dirección: Brian Duffield, que venía de films de género y acá se mete con el duelo filial.
  • Protagonista: Austin Abrams, cargado con casi toda la narración en un papel físico y emocional.
  • Punto de partida: la historia arranca dentro del estómago de una ballena gigante, con todo lo claustrofóbico que eso implica.
  • Núcleo dramático: la relación con el padre muerto, reconstruida en flashbacks y diálogos.
  • Tono general: compara con Ad Astra, esa melancolía silenciosa que a algunos los conmueve y a otros los deja afuera.
  • Recepción probable: dispar, según cuánto resuene la propuesta emocional en cada espectador.
SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

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