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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Cinco movimientos breves que se meten en la rutina y le cambian la vida a quien pasa los 50

Sentarse y pararse de una silla, elevaciones de talones, caminata en tándem, abducción de pierna y apertura del pecho con apoyo en la pared: una secuencia corta, recomendada por organismos de salud de Estados Unidos y por fisioterapeutas especializadas, apunta a entrenar el equilibrio y la movilidad que sostienen las actividades cotidianas de los adultos mayores.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Cinco movimientos breves que se meten en la rutina y le cambian la vida a quien pasa los 50

Acá en el barrio, a la vuelta de cualquier estación, se ve la escena de siempre: alguien se sienta en un banco de la plaza, hace el amague de pararse y mira hacia abajo, buscando un punto firme donde afirmarse, como si le faltara certeza en las piernas. No es un detalle menor. A partir de los 50, levantar el cuerpo de una silla sin esfuerzo, mantener el equilibrio en una vereda irregular o girar rápido en la esquina sin perder estabilidad son habilidades que se entrenan, y que se dan por sentado hasta que el cuerpo empieza a avisar. Por eso, dedicar unos minutos por día a ejercicios funcionales pensados para esa franja etaria puede cambiar de manera concreta la autonomía de cada persona.

Las fisioterapeutas Teresa Liu-Ambrose y Julie Na, especialistas en envejecimiento activo, propusieron cinco movimientos para sumar de forma cotidiana: sentarse y levantarse de una silla, una apertura dinámica del pecho con apoyo en la pared, elevaciones de talones, la caminata en tándem (un pie adelante del otro, en línea, como cuando se camina por una tabla) y la elevación lateral de la pierna de pie. Son prácticas breves, pensadas para colarse en la rutina sin pedir demasiado, y con un objetivo claro: entrenar las capacidades que sostienen las actividades de todos los días.

Qué dice la evidencia y por qué importa

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos señala que la actividad física en edades avanzadas debe combinar trabajo aeróbico, fortalecimiento muscular y entrenamiento del equilibrio. La institución es clara al advertir que la progresión debe ajustarse a la condición de cada persona: no corresponde replicar la misma intensidad ni el mismo volumen para todos, y la intensidad debe acomodarse al estado físico de quien lo practica antes de aumentar repeticiones. En el mismo sentido, la American Geriatrics Society incluye al ejercicio de sentarse y levantarse entre las prácticas recomendadas para personas de 55 años o más, por su efecto sobre la fuerza, la coordinación y la movilidad articular, y propone empezar con pocas repeticiones, subirlas de manera gradual y ejecutarlas siempre con control, en un entorno seguro y con un punto de apoyo cerca.

  • Sentarse y pararse de una silla, con control y sin impulso, trabajando fuerza de piernas y coordinación.
  • Elevación de talones y luego de la punta de los pies, con apoyo en una silla o mesada firme, para movilizar tobillos y activar músculos vinculados a la estabilidad al caminar.
  • Caminata en tándem (un pie delante del otro en línea recta), que reduce la base de apoyo y desafía el equilibrio.
  • Elevación lateral de una pierna de pie, para reforzar cadera y mejorar la estabilidad al girar o cambiar de dirección.
  • Apertura dinámica del pecho contra la pared, para mantener la movilidad de hombros y una postura más eficiente.

Sobre el último punto, el material de base destaca que la caminata en tándem exige reducir la base de apoyo y por eso desafía el balance, por lo que conviene practicarla en un entorno seguro y con un punto de apoyo cercano; ante cualquier duda sobre la ejecución, el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento sugiere consultar con un profesional de la salud o con un fisioterapeuta antes de continuar con la práctica. Las elevaciones de talones y de la punta de los pies, explican los especialistas, movilizan los tobillos y activan los músculos que intervienen en la estabilidad al caminar, y la recomendación es hacer esos movimientos de forma lenta, sobre todo cuando la persona se siente insegura al mantener el equilibrio. La lógica que comparten los organismos y las especialistas es la misma: entrenar con cuidado, progresar de a poco y adaptar la carga a la realidad de cada cuerpo.

Mientras tanto, en la esquina de siempre, la rutina sigue su curso. Marta, vecina del barrio de Once, cuenta que empezó con levantarse y sentarse diez veces de una silla de la cocina cada mañana, apenas después del primer café: al principio se sostuvo del borde de la mesa, después lo hizo sin ayuda. "Lo hago porque quiero seguir yendo sola a hacer las compras", dice mientras acomoda la bolsa sobre el mostrador, con la misma mezcla de pragmatismo y terquedad con la que se entiende la vida en esta ciudad. Es, en el fondo, lo que recomiendan los organismos y las fisioterapeutas: empezar con poco, sostener en el tiempo y dejar que cada repetición haga su trabajo silencioso, sin promesas exageradas ni fórmulas mágicas, con el cuidado y el sentido común que merecemos cuando pasan los años.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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