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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Dead Man's Wire: el rescate de Van Sant que tardó en llegar y ya se puede ver por streaming

La reconstrucción del caso Tony Kiritsis, con Skarsgård como rehén mediático, encontró en Movistar Plus la oportunidad que la taquilla no le dio. Crónica desde el sillón.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Dead Man's Wire: el rescate de Van Sant que tardó en llegar y ya se puede ver por streaming

Hay escenas que uno se imagina antes de ver la película: la del tipo que entra a un banco con una bomba atada al cuello del rehén, la cámara de noticias que se prende en vivo y la voz quebrada que pide, casi implora, que lo dejen hablar. Dead Man's Wire arranca exactamente ahí, en esa puerta, y no te suelta hasta los títulos finales. La vi el domingo a la tarde, con el volumen bajo porque mi hija duerme la siesta, y terminé subiéndolo dos veces para no perderme los silencios.

Un caso real que parece inventado

La historia es la de Tony Kiritsis, un tipo común que a finales de los setenta se presentó en la sede de un banco en Indianápolis pidiendo un préstamo para comprar un terreno. Cuando se lo negaron, sospechó que la entidad quería quedarse con su propiedad para especular. La respuesta fue tan extrema como real: tomó como rehén al hijo del dueño con un dispositivo rudimentario pero potencialmente letal, y formuló dos exigencias. Una indemnización económica y, sobre todo, la posibilidad de hablar en televisión nacional.

Esa segunda condición es la que le da densidad al thriller. No estamos ante un loco suelto: estamos ante alguien que entendió, antes que muchos, que en la era de la imagen directa la única moneda de cambio es la pantalla. Van Sant toma ese punto de partida y lo estira con paciencia de autor, sin apurarse, dejando que la tensión respire.

Skarsgård carga la película al hombro

Bill Skarsgård, al que muchos conocen por Pennywise o por la serie de Castle Rock, se luce en un registro muy distinto al del terror. Acá compone a un hombre desesperado pero lúcido, que negocia palabra por palabra y que en los ratos muertos se permite incluso una sonrisa amarga. Hay algo de su voz, esa mezcla de acento sueco con inflexiones norteamericanas, que le suma una fragilidad extraña al personaje. Lo que más me llamó la atención es cómo se mueve: no parece un actor que actúa a un rehén, parece alguien que aprendió a coexistir con el miedo en una habitación cerrada.

“No es un villano y no es una víctima. Es un tipo que chocó contra el sistema y se dio cuenta de que la única manera de ser escuchado era a través de una cámara.”Sofía Bianchi, Cultura y espectáculos

La estética setentosa y un cierre con Gil Scott-Heron

Visualmente la película respira cine americano de los años setenta, con ese amarillo verdoso de las cámaras de noticias de la época y un montaje que juega con la cobertura mediática en tiempo real. Van Sant muestra la policía negociando, los móviles apostados en la vereda y, sobre todo, a la prensa esperando afuera como si fuera un personaje más. El cierre se permite un guiño cargado de sentido político: la música de Gil Scott-Heron entra en el momento exacto para recordarte que la protesta y la marginalidad son temas viejos en el cine de este director, desde Mi nombre es Milk hasta El indomable Will Hunting. Sin resolver todas sus contradicciones, el film deja pensando sobre los límites reales de quien intenta pelearle solo a estructuras que lo superan.

Cifras, estreno y precio de la entrada (o del clic)

  • Presuponeo estimado: por debajo de los 15 millones de dólares.
  • Recaudación en salas: apenas 3,8 millones de dólares.
  • Plataforma de estreno en Argentina: Movistar Plus, dentro del ciclo de cine de género.
  • Disponible desde esta semana en la sección de filmes de la señal.

Mientras espero tu próxima recomendación en redes, te dejo la pregunta que me quedó dando vueltas después de verla: ¿el cine de género con intención autoral tiene más futuro en las plataformas que en las salas, o las dos cosas pueden convivir sin hacerse daño? Te leo, como siempre, abajo o por mail.

SB
Sofía BianchiCultura y espectáculos

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