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Lunes, 19 de octubre de 2026
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El campo suma registros sin perder la red: el Gobierno extendió el régimen que compatibiliza cosecha y planes sociales hasta 2027

Un decreto publicado en el Boletín Oficial prorroga por doce meses el mecanismo que permite a los trabajadores rurales temporarios conservar asignaciones familiares, Tarjeta Alimentar y otros beneficios mientras dure la temporada. Alrededor de 50.000 personas y unos 83.000 hijos de aportantes están alcanzados por la medida.

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Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto · · 4 min de lectura
El campo suma registros sin perder la red: el Gobierno extendió el régimen que compatibiliza cosecha y planes sociales hasta 2027

A quien escribe le toca abrir esta nota como se abre una tranquera al amanecer: con la pizarra de lo que realmente cambia en la vida cotidiana de la gente del campo. Y lo que cambió, esta semana, es que el Gobierno nacional decidió extender hasta el 1 de septiembre de 2027 el régimen que desde 2021 les permite a los trabajadores rurales temporarios y estacionales mantener sus planes sociales mientras aceptan un empleo registrado en una cosecha, una poda o una campaña ganadera, una decisión que durante años fue una trampa para miles de familias que debían elegir entre el salario formal y la asistencia del Estado.

Qué dice la letra del decreto

El Decreto 1204/2026, publicado en el Boletín Oficial, prorroga por doce meses el mecanismo que ya estaba vigente, y lo hace con un alcance que no es menor: alcanza a quienes trabajan bajo las modalidades de empleo temporario o permanente discontinuo previstas en la Ley de Trabajo Agrario, así como a los que realizan tareas agropecuarias mediante contratos eventuales y a los comprendidos en los Convenios de Corresponsabilidad Gremial, una herramienta que durante los últimos lustros permitió encuadrar aportes y beneficios en producciones como la vitivinícola, la olivícola, la frutícola y la azucarera.

En concreto, alrededor de 50.000 trabajadores están directamente alcanzados por la medida, a los que se suman unos 83.000 hijos de aportantes que perciben asignaciones familiares a través del régimen, según las cifras oficiales que acompañan al decreto, un volumen de beneficiarios que muestra por qué la discusión dejó de ser técnica para convertirse en social cada vez que se vence el plazo de la norma.

Sueldo, asignaciones y un piso garantizado

El corazón del esquema es sencillo de explicar y complejo de administrar: cuando un trabajador rural entra en una campaña registrada, no pierde de manera automática sus beneficios sociales, sino que puede conservar, según el caso, las asignaciones familiares, la Tarjeta Alimentar y el programa Volver al Trabajo, una arquitectura pensada para que la estacionalidad del trabajo agrario no implique cada vez empezar de cero en el padrón de la asistencia estatal.

Además, la norma fija un piso que para muchas familias funciona como un ancla: las asignaciones familiares correspondientes a estos contratos no pueden ser inferiores al cien por ciento del valor de la Asignación Universal por Hijo, de modo que el ingreso del hogar no queda librado a la duración de la temporada ni al capricho del empleador, sino que tiene un mínimo legalmente garantizado.

  • Asignaciones familiares: se mantienen durante el período de contratación registrada, con un piso equivalente al 100% de la AUH.
  • Tarjeta Alimentar: permanece activa con independencia del vínculo laboral temporario.
  • Programa Volver al Trabajo: se conserva según las condiciones de cada beneficiario.
  • Contribuciones patronales: los empleadores que contratan bajo estas modalidades acceden a una reducción de aportes como incentivo a la registración.
  • Regla de los seis meses: cuando el empleo se extiende de forma continua por más de seis meses, ciertos beneficios monetarios —salvo la Tarjeta Alimentar— se computan como parte del salario, para facilitar el salto al empleo formal pleno.

La prórroga llega después de meses de incertidumbre, y vale la pena recordarlo: la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) había advertido, antes de la renovación, que unos 120.000 puestos de trabajo rural estaban en riesgo en todo el país por la incertidumbre sobre la continuidad del régimen, una advertencia que pone en contexto la urgencia política de la firma del decreto y que muestra que, del surco al buque, del cosechero al estibador, la cadena agroexportadora no se sostiene sin la formalización de la mano de obra temporaria.

“La experiencia de los últimos años demostró que este mecanismo es fundamental para garantizar que cada vez más trabajadores rurales accedan a un empleo registrado sin perder la protección social que necesitan sus familias.”UATRE

Lo que el Estado todavía no resolvió

Porque, miren, la prórroga es una buena noticia para los contratistas, para los productores y para los propios trabajadores, a los que les permite planificar la próxima campaña con la certeza de que el régimen sigue vigente, pero deja en el aire varias cuestiones que el Estado todavía no resolvió y que pesan como una mochila en el mostrador de cualquier oficina de ANSES del interior productivo: la articulación efectiva entre las provincias y la Nación para controlar que las modalidades temporarias no se transformen en un mecanismo de precarización permanente, la actualización de los valores de las asignaciones en un escenario inflacionario que ya dejó atrás, y la discusión de fondo sobre cómo se financia un esquema que compatibiliza trabajo registrado con planes sociales en un sector donde la estacionalidad es la regla y no la excepción. Mientras esas definiciones sigan pendientes, cada cosecha seguirá siendo, para miles de familias, una carrera contra el calendario y la letra chica de los decretos.

OM
Osvaldo MarchettiAgroexportación y puerto

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