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Domingo, 4 de octubre de 2026
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Ensalada templada de garbanzos y zanahoria al horno con tahini: una opción para sumar legumbres a la mesa

La preparación combina una cocción de 30 minutos en horno con un aderezo de tahini, limón y salsa de soja, y admite hojas verdes, cereal o crackers como acompañamiento.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas · · 2 min de lectura
Ensalada templada de garbanzos y zanahoria al horno con tahini: una opción para sumar legumbres a la mesa

La periodista Cecilia Rossi, editora de la sección Turismo y escapadas, propone en esta nota una preparación que se aleja del circuito de recetas estivales y se ofrece como alternativa templada para los meses en los que el clima otoñal empieza a sentirse en el centro del país. La distancia desde Rosario hacia la despensa o el mercado de cercanía más próximo no debería superar los veinte minutos en auto, según el barrio del que se parta, lo que vuelve viable reunir los ingredientes en una sola salida.

La base de la receta son los garbanzos cocidos, a los que se suman zanahoria cortada en láminas delgadas y cebolla de verdeo picada. El conjunto se lleva al horno con pimentón dulce, jengibre en polvo, orégano seco, sal, pimienta y dos cucharadas de aceite de oliva, distribuyendo los garbanzos en el centro de la fuente y las verduras alrededor. La cocción indicada es de 30 minutos, con una pausa a la mitad del tiempo para revolver la preparación.

El aderezo de tahini, en párrafo aparte

En un bol aparte se mezclan pasta de tahini, jugo de limón, salsa de soja y una cucharada de aceite de oliva. A esa base se le añade agua caliente y se bate con energía hasta lograr una consistencia cremosa y un tono blanquecino, incluso cuando al principio la preparación parezca cortada. El sésamo aparece así en dos momentos de la receta: como tahini dentro de la salsa y como aceite en la terminación del plato, junto con pimienta negra molida al momento de servir.

  • Hojas verdes: permiten armar una versión más ligera, con la ensalada como protagonista tibia sobre una base fresca.
  • Porción de cereal: arroz, quinoa o cuscús suman volumen y convierten al plato en una comida más abundante.
  • Crackers de semillas: se sirven al costado sin necesidad de otra preparación, para quienes prefieren mantener la mesa simple.

Para los lectores de entre 40 y 60 años que buscan alternativas a la clásica ensalada fría de legumbres, esta preparación ofrece la ventaja de concentrar los sabores en el horno y, al mismo tiempo, mantener la cremosidad del aderezo que se incorpora sobre los ingredientes ya calientes. La recomendación de temporada pasa por servirla en los días frescos de otoño e invierno, cuando la temperatura ambiente acompaña el carácter templado del plato y las hojas verdes de estación se mantienen crujientes sin necesidad de refrigeración adicional.

El contacto oficial para reproducir la receta en cursos o talleres de cocina hogareña puede gestionarse a través de la sección Turismo y escapadas del portal, donde la autora recibe consultas y sugerencias de los lectores.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas

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