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Gỏi cuốn: el rollito vietnamita que se come frío, sin freír y se moja en salsa de maní

La versión fresca del clásico rollito oriental, preparada con oblea de arroz, langostinos y verduras crudas, pensada para los meses de calor y servida con salsa de maní aparte.

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Cecilia RossiTurismo y escapadas · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Desde el Sudeste Asiático llega una preparación que se aleja del imaginario occidental de los rollitos fritos: los gỏi cuốn, una especialidad vietnamita pensada para comerse fría, sin pasar por el aceite y con una presentación donde el relleno se ve a través de la oblea traslúcida. En diálogo con los lectores de este portal, la cronista repasó los puntos clave de un plato que combina pocos pasos de cocción con un resultado visualmente cuidado.

El nombre completo en vietnamita, gỏi cuốn, se traduce literalmente como 'rollos de ensalada', y esa traducción describe bien el carácter del plato: liviano, fresco y asociado a la estación cálida. La preparación forma parte de la cocina tradicional de Vietnam y se inscribe en la línea de los platos que no requieren horno ni una presencia prolongada frente a la hornalla, una ventaja en los meses de temperaturas altas.

La base: oblea de arroz, no masa frita

A diferencia del rollito nem que circula en Occidente, donde la oblea termina en aceite caliente, la versión gỏi cuốn trabaja con papel de arroz que se hidrata apenas unos segundos en agua caliente hasta volverse flexible. Sobre esa oblea ya blanda se dispone el relleno, se enrolla y se sirve a temperatura ambiente, sin ningún paso de cocción adicional.

El interior combina langostinos con verduras crudas, lo que mantiene el perfil fresco del plato. El langostino aporta la nota de proteína, mientras que las verduras suman textura y color, dejando el protagonismo del sabor intenso para la salsa que se sirve aparte.

El punto técnico: el manejo de la oblea

  • Humedad excesiva: la oblea se vuelve frágil y se rompe al enrollar.
  • Humedad insuficiente: la oblea queda rígida y no termina de cerrar.
  • Momento justo: retirar del agua antes de que esté completamente blanda.
  • Reposo: dejar que termine de ablandarse sola sobre la mesada mientras se dispone el relleno.

El truco, entonces, no está tanto en el armado como en el instante en que la oblea sale del agua. Ese pequeño margen define si el rollito cierra de manera prolija o si se raja al primer pliegue. Una vez que la oblea reposó y se ablandó por sí misma, el enrollado resulta sencillo y el resultado es vistoso con una preparación mínima.

La salsa de maní, aparte

El acompañamiento clásico es una salsa de maní, que en Vietnam se lleva a la mesa en un recipiente separado. La idea es que cada comensal moje su rollito al momento de comerlo, de modo que la oblea no se ablande por adelantado y mantenga la textura firme que la caracteriza. La salsa cumple, además, un rol de contraste: suma la nota más intensa del plato frente a los sabores neutros de la oblea y las verduras crudas.

Desde lo práctico, los gỏi cuốn admiten ser armados con cierta anticipación y conservados en frío hasta el momento de servir, lo que los vuelve una opción viable tanto para una comida cotidiana como para una mesa compartida con invitados. La presentación, con el relleno asomando a través de la oblea traslúcida, hace el resto.

Cuándo conviene prepararlos

La recomendación de temporada es clara: los gỏi cuốn son una preparación asociada a los meses cálidos, cuando se busca algo fresco y liviano sin encender el horno ni pasar tiempo frente a la hornalla. En contextos de altas temperaturas funcionan como plato principal o como entrada dentro de una mesa compartida, y la posibilidad de llevarlos directo de la heladera a la mesa los vuelve cómodos para recibir gente.

Contacto oficial para profundizar

Para quien quiera acercarse a la preparación con recetarios de referencia, la Embajada de la República Socialista de Vietnam en la Argentina y los centros culturales vinculados a la difusión de la cocina vietnamita suelen difundir materiales didácticos y videos sobre el armado tradicional. También las casas de productos orientales del país distribuyen obleas de arroz y salsa de maní ya elaborada, lo que permite reproducir el plato en casa sin grandes inversiones de equipamiento.

Queda planteada, como en otras notas de esta sección, la invitación a probar: ¿ya degustaron los gỏi cuốn en alguna versión, o se inclinan por los rollitos fritos de siempre?

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Cecilia RossiTurismo y escapadas

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