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La esquina del parque donde Cipolletti le tomó el pulso al barrio

Una jornada de controles de presión, talleres de RCP y caminata reunió a vecinos y profesionales de la salud en el Complejo Cultural, con una advertencia clave: la edad no habilita a convivir con valores altos de tensión arterial.

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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · 20 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

La plaza se llenó de guardapolvos blancos y de vecinas con la mochila del mate. Eran cerca de las tres de la tarde del sábado en el parque del Complejo Cultural Cipolletti, y la convocatoria que llevaba el nombre de «Cipolletti cuida tu corazón» ya mostraba su perfil: equipos de salud con sus tensiómetros desplegados, un gazebo preparado para la vacunación, otra carpa con maniquíes para practicar reanimación y un grupo de gente que se acomodaba para la caminata con marcha activa. La movida, coordinada por la Municipalidad, mezcló la prevención de todos los días con la instrucción para saber qué hacer cuando el cuerpo, de golpe, deja de responder como uno espera.

Medirse, anotar y llevar el registro al consultorio

Entre las recomendaciones que más repitieron los profesionales hubo una muy concreta, de esas que parecen chicas pero cambian la consulta: anotar la presión en casa antes de ir al médico. El cardiólogo Pablo Schvartzman, que atendió a los vecinos en uno de los puestos, lo planteó con la naturalidad de quien lo repite decenas de veces por semana. «A mis pacientes les indico medirse todos los días y registrar los valores por lo menos durante una semana antes de la consulta», contó. La idea es simple: cuando el paciente llega al consultorio con una planilla, el profesional ve cómo vienen los números en serio, lejos del sobresalto que muchas veces provoca el propio consultorio.

“El endurecimiento de las arterias que puede acompañar al envejecimiento no implica que se deba tolerar una presión más elevada.”Pablo Schvartzman, cardiólogo

Y acá aparece el punto que más le importa remarcar al especialista. Acá, en la meseta, donde cualquier conversación de café suele terminar en algún remedio casero o en el «a mi edad ya qué va a hacer», Schvartzman insiste en desarmar una creencia muy arraigada: que con los años la presión «tiene» a subir y que, mientras no duela, se la puede dejar pasar. «La edad no es un permiso para tolerar valores altos», resumió. Es decir, las arterias se endurecen, sí, pero eso no convierte a la hipertensión en algo natural ni inofensivo: sigue siendo un factor de riesgo para infarto, accidente cerebrovascular y problemas renales.

  • Controles de presión arterial abiertos a la comunidad, con mediciones y orientación personalizada.
  • Taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) y manejo de desfibriladores externos automáticos.
  • Puesto de vacunación del hospital local, en el marco de las campañas vigentes.
  • Caminata con marcha activa y cierre con pausa de relajación, organizada por la Dirección de Deportes.
  • Espacio de la Universidad de Flores dedicado a la lactancia materna.

El barrio, de corrillo en corrillo

Porque acá lo que se vio fue otra cosa, más allá de los folletos. Mientras se medían los valores, alrededor de los gazebos se formaban rondas de vecinas que se pasaban datos: quién toma tal remedio, a quién le hizo mal la sal, cómo es el tema del tensiómetro de la farmacia. Norma, del barrio Don Bosco, esperaba su turno con el papelito donde llevaba anotadas las últimas mediciones que se había hecho en su casa. «Vine porque quiero que me diga si estoy haciendo bien las cosas», me dijo, mientras acomodaba la planilla con la misma prolijidad con la que lleva el cuaderno de las cuentas. La escena se repetía mesa por mesa, y los médicos aprovechaban para explicar, en lenguaje llano, qué hacen los números y por qué no alcanza con «sentirse bien».

La jornada también funcionó como una especie de pequeña cruzada contra la desinformación cotidiana. Ayelén Quijada, directora municipal de Protección Civil, contó que el objetivo era acercar información básica sobre enfermedades cardiovasculares y promover los controles de rutina, algo que en la Patagonia suele quedar relegated al capítulo de «cuando me duela algo». En la misma línea, Schvartzman adelantó que una de las primeras personas atendidas pidió un turno para hacerse su primer control de presión en serio. «Si con una tarde en el parque alguien sale con un turno pedido, ya ganamos», señaló.

Participaron del encuentro médicos, personal de enfermería y residentes de Cardiología de Leben Salud, junto con el Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias, la Asociación de Lucha contra la Obesidad, el Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes e integrantes del programa municipal Paso a Paso. La movida dejó algo claro: en ciudades donde el invierno se hace largo y la distancia al hospital pesa, una carpa con un tensiómetro en el parque puede ser, literalmente, un salvavidas.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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