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La esquina donde aparecieron más de cien kilos de carne podrida y la pregunta que nadie puede responder

En Valentina Sur Rural, una llamada a Defensa Civil destapó un escenario insólito: restos animales abandonados en plena calle, cuatro horas de operativo y la sospecha de una faena clandestina que las autoridades todavía no logran ubicar.

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Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · 31 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

A veces el barrio te sorprende en la cuadra menos pensada. Esta vez fue en una calle sin nombre visible del barrio Valentina Sur Rural, donde alguien dejó tirados más de cien kilos de carne, vísceras, huesos y chacinados en un estado de descomposición que cualquiera que haya pasado por ahí debe haber olido antes que visto. Lo que en cualquier otra ciudad podría ser un caso de mala suerte urbana, acá terminó convertido en un operativo sanitario que demandó cuatro horas, siete bolsas especiales y hasta un horno pirolítico para deshacerse de todo.

La historia empezó con un llamado vecinal a la línea de Defensa Civil, y a partir de ahí las cosas se fueron de escala rápido. Cuando el personal municipal llegó al lugar y empezó a dimensionar el volumen de los restos, la conclusión fue tajante: no se trataba de un animal suelto ni de sobras de carnicería. "El volumen es tremendo, no había sucedido nunca tanta cantidad", resumió con una mezcla de sorpresa y fastidio el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio.

Un trabajo que no fue simplemente juntar basura

Para retirar los restos no bastó con enviar un camión de recolección: hubo que convocar a una empresa privada habilitada para manipular residuos patógenos, es decir, ese tipo de desechos que no pueden ir a un contenedor común porque implican un riesgo sanitario concreto. Los trabajadores terminaron cargando siete de esas bolsas amarillas, con un total de 102 kilos que fueron derivados de manera directa a un horno de incineración pirolítica, el único capaz de procesar ese material sin generar un problema peor en otro lugar.

La variedad de lo encontrado fue, según las autoridades, lo que terminó de complicar el cuadro. No era un solo animal ni un solo tipo de desecho: había carne, vísceras, huesos y hasta chacinados, todo revuelto con basura domiciliaria. Esa mezcla, para los inspectores, no se explica por una carnicería que simplemente tiró restos al final del día. La hipótesis que tomó fuerza apunta a una faena clandestina hecha en algún establecimiento cercano a la zona rural del barrio. "Estamos tratando de verificar de dónde pudo provenir", señaló Baggio, sin dar todavía con el origen exacto.

“El volumen es tremendo, no había sucedido nunca tanta cantidad.”Francisco Baggio, subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana

Lo que dice la norma y por qué no es un detalle menor

Desde el municipio aprovecharon el episodio para recordar algo que parece obvio pero que, por lo que se ve en la calle, mucha gente todavía no terminó de entender: tirar residuos de cualquier tipo en la vía pública está prohibido y puede terminar en una multa contravencional. En el caso de los restos de origen animal la cuestión es todavía más seria, porque no se pueden descartar como si fueran la bolsa de la verdulería: tienen un tratamiento específico que existe justamente para evitar contagios, contaminación del suelo y proliferación de animales en lugares donde no deberían estar.

  • Llamar al 147, la línea municipal de atención al vecino, para reportar situaciones de este tipo.
  • Comunicarse al 103 de Defensa Civil, especialmente si el hallazgo implica un riesgo sanitario o de tránsito.
  • No manipular los restos: por su estado de descomposición, el contacto directo puede ser peligroso.
  • Recordar que el descarte irregular de residuos puede generar multas contravencionales además del daño ambiental.

Mientras las autoridades intentan reconstruir de dónde salieron esos 102 kilos de carne podrida, en Valentina Sur Rural queda flotando una pregunta que me hizo pensar más de una vez recorriendo este tipo de notas: cuántas cosas terminan en la calle porque a alguien le resulta más fácil sacarlas de su patio o de su galpón que resolverlas como corresponde. Como me decía esta semana un vecino del barrio al que consulté mientras juntaba la información, y con quien cerramos esta crónica: "Mientras tiremos todos al barranco de al lado, vamos a seguir viviendo como si esto fuera el campo, y ya no lo es".

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

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