"Power Ballad": cuando una canción te cambia la vida y te borra de los créditos
Paul Rudd y Nick Jonas protagonizan esta comedia dramática musical que ya se puede ver en HBO Max. Una historia sobre rockeros frustrados, estrellas del pop y el eterno debate por la autoría en la industria de la música.

Les confieso algo: cuando vi que "Power Ballad" —que acá llegó con el título de "Letras robadas"— se había subido a HBO Max, lo primero que hice fue buscarla en el catálogo. Y lo segundo fue preguntarme cómo no le había dado bola antes. La película dirigida por Carney reúne a Paul Rudd y Nick Jonas en una de esas historias que parecen a simple vista una comedia liviana pero que, cuando te distraés, ya te pegó un cachetazo con un tema bastante serio: qué pasa cuando tu canción suena en todos lados y tu nombre no aparece por ningún lado.
Rudd interpreta a Rick, un tipo que en otra vida soñaba con ser una estrella del rock y hoy canta covers en bodas en Dublín. Sí, en bodas. Con smoking, corbata de moño y todo. Es el músico que apostó mal, o que la vida lo fue empujando hacia un costado del escenario que nunca imaginó. Hasta que un día se cruza con Danny, un cantante pop en plena curva ascendente al que le pone la cara Nick Jonas. Y ahí empieza lo lindo.
Una amistad que nace arriba de un escenario
Lo mejor de la película es ese vínculo entre los dos personajes. No es el típico choque de egos entre un veterano y una estrella; es más bien una química rara, de esas que nacen cuando dos músicos se juntan a tocar y se dan cuenta de que pueden hacer algo juntos. Rick le aporta oficio, melodías, oficio de años tocando de todo. Danny le aporta estructura, estudio, la lógica de la industria. Y empiezan a escribir canciones.
El conflicto: cuando el hit sale y tu nombre no está
Pero claro, estamos en el rubro música, y en el rubro música estas cosas pasan. Una de las canciones que escriben juntos pega fuerte, se vuelve un éxito, y Rick se queda afuera de los créditos. Literal: afuera. Ni una línea chiquita en el booklet del disco. A partir de ahí, la película deja de ser comedia liviana y se pone a discutir algo que en la industria se discute todo el tiempo y casi nunca con buena onda: quién escribe qué, quién firma qué y quién se lleva qué.
Y acá es donde Rudd se luce. Porque el Rick de Paul Rudd no es un tipo enojado que va a la guerra por Twitter; es un tipo más bien resignado, medio gastado, que de golpe se da cuenta de que algo que hizo le pertenece y que se lo sacaron sin pedirle permiso. Hay una escena, que no les voy a spoilear, donde toca en una de esas bodas una canción que suena demasiado parecida a la que se hizo famosa sin él. Es un momento chiquito pero te queda dando vueltas.
- Ficha técnica: dirección de Carney, con Paul Rudd y Nick Jonas como protagonistas.
- Disponible en HBO Max, después de su paso por salas.
- Duración: algo más de hora y media, ideal para una noche cualquiera.
- El eje de la historia es la autoría y el reconocimiento en el negocio musical.
- La película alterna comedia con el recorrido más íntimo del personaje de Rudd.
El elenco y el guión no te van a cambiar la vida, pero tampoco lo pretenden. Es una película para pasar el rato, para esos que alguna vez tocaron en un bar vacío o mandaron una maqueta a un sello y nunca recibieron respuesta. Y para los que se criaron viendo comedias con banda sonora potable, que de eso la película sabe y mucho.
Para tener en cuenta
"Letras robadas" ya está disponible en HBO Max. Es de esas pelis que funcionan perfecto para un viernes a la noche, con una copa de vino y sin expectativas desmesuradas. Y de paso, de paso, te deja pensando en cuántos hits habrá ahí afuera cuyo autor verdadero nunca cobró un centavo.
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