Saltar al contenido
Domingo, 11 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Noticias Litoral

Noticias Litoral

Portada — Vida —

Tres milímetros en el pulmón: por qué un nódulo tan chico puede terminar en el quirófano

El Papa León XIV será operado antes de su gira por Latinoamérica y el caso reavivó dudas sobre estas lesiones que suelen aparecer sin dar aviso. Especialistas argentinos explican cómo se estudian, cuándo se opera y por qué el tamaño no siempre alcanza para definir qué hacer.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana · · 5 min de lectura
Tres milímetros en el pulmón: por qué un nódulo tan chico puede terminar en el quirófano

La esquina del San Martín, sobre Paraguay, suele ser tranquila a esta hora de la mañana, con el ruido de los colectivos que frenan en la parada y alguna señora que cruza con el changuito. Pero esta semana las conversaciones que escuché en la cafetería de la esquina, mientras esperaba que me sirvieran un café con leche, no pasaron por el fútbol ni por la inflación, sino por el Papa. Es que la noticia de que León XIV va a ser operado de un nódulo pulmonar de apenas tres milímetros antes de su gira latinoamericana de noviembre cayó como un baldazo de agua fría, y mucha gente se preguntó lo mismo que me pregunté yo mientras miraba la taza: cómo algo tan chico puede terminar en el quirófano. Acá, vale la pena aclarar las cosas con dos voces que saben de verdad de qué se está hablando.

Qué es un nódulo pulmonar y por qué aparece sin avisar

Antes que nada, hay que decir que un nódulo pulmonar es, básicamente, una manchita redonda o una opacidad que aparece en el pulmón cuando uno se hace una radiografía o, más seguido, una tomografía computada. En la enorme mayoría de los casos, el hallazgo es completamente accidental: el paciente fue al médico por otra cosa, por un dolor de espalda, por un control de rutina, por lo que sea, y el radiólogo le dice que se vio algo. Y acá viene la primera aclaración importante, que la neumonóloga Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín, dependiente de la Universidad de Buenos Aires, repitió con énfasis: tener un nódulo no es sinónimo de tener cáncer ni de estar enfermo de gravedad. De hecho, esta médica con la que pude hablar esta semana, vecina de Palermo ella, me dijo una frase que vale la pena anotar: "Tres milímetros no es importante. Es por prevención". Es decir, la decisión de operar responde a un criterio de cuidado, no a una lesión de gran tamaño ni a un comportamiento que haya asustado a los médicos tratantes del Sumo Pontífice.

“Tres milímetros no es importante. Es por prevención.”Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA)

Ahora bien, que en general la situación sea manejable no significa que se mire para otro lado. El doctor Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud y especialista en infectología, me explicó con una paciencia que uno agradece cuando el tema es delicado que más del 60 por ciento de los nódulos solitarios del pulmón terminan siendo benignos. Muchos de ellos son granulomas, que es el nombre elegante que reciben esas pequeñas cicatrices que dejan procesos inflamatorios previos, a veces tan antiguos que el propio paciente ni se acuerda. Otras veces, en cambio, puede tratarse de procesos infecciosos activos o, en una proporción menor, de enfermedades malignas, y es por eso que el estudio no se agota en mirar el tamaño y listo.

Cómo se decide qué hacer: lo que miran los médicos

  • El tamaño del nódulo: aunque parezca raro, tres milímetros es una medida muy pequeña, y según los especialistas no suele ser determinante por sí sola.
  • La forma de los bordes: si son regulares, lisos, la sospecha de benignidad crece; si son espiculados, con puntitas que irradian, el cuadro cambia.
  • La densidad: pueden ser sólidos, subsólidos o tener apariencia de vidrio esmerilado, y cada variante tiene su lectura.
  • La presencia de calcificaciones internas, que en general habla a favor de lesiones antiguas y benignas.
  • Los antecedentes del paciente: haber fumado, tener enfermedades respiratorias previas o haber vivido expuesto a ciertos agentes cambia la ecuación.
  • La comparación con estudios anteriores: si el nódulo ya estaba en una tomografía de hace cinco años y no se modificó, la balanza se mueve fuerte hacia el lado benigno.

Hay algo que los dos especialistas me remarcaron y que a mí me pareció la clave de toda esta historia: las imágenes nunca alcanzan para cerrar un diagnóstico. Putruele lo planteó con la franqueza que la caracteriza, vecina de toda la vida de Recoleta, y Garcés, que atiende en el centro y conoce bien los miedos de la gente, fue igual de claro al respecto. "Nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen", me dijo el infectólogo, y agregó que según el cuadro se puede optar por un seguimiento con tomografías cada cierto tiempo, por una tomografía por emisión de positrones, esa que muchos conocen como PET, o por una biopsia que permita analizar el tejido. Las guías Fleischner, que son la referencia internacional en este tema, marcan conductas distintas para nódulos sólidos según superen o no los ocho milímetros, y en el caso del Papa, que ya tiene 70 años y está al frente de una responsabilidad enorme, parece primar el criterio de no dejar pasar nada.

“Nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen.”Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud

Antes de cerrar esta charla que mantuve con Putruele y Garcés mientras caminábamos por los pasillos del Clínicas y por el barrio de Once, les pedí que me dejaran una frase para los lectores que están en sus casas, mirando el techo, con la preocupación a flor de piel. La neumonóloga, seria como es ella, me dijo algo que a mí me dejó más tranquilo y que imagino que va a dejar tranquilo a más de uno: "En general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno." Claro que después aclaró, con honestidad, que esa mirada optimista depende de la ubicación exacta de la lesión, de las características que muestre en las imágenes, del tipo de tumor si por mala suerte resultara maligno y de otros factores que sólo el equipo médico de cabecera puede sopesar. Pero la síntesis queda flotando en el aire de esta mañana de octubre, acá a la vuelta, donde la preocupación muchas veces la fabricamos nosotros antes de tiempo.

AF
Alejo FerreroSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo